Tuesday, June 19, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

ANECDOTARIO

El 24 de diciembre de 1916 José Pardo jugó un partido con Dos de Mayo.
José Chapiama que siempre se había distinguido por su puntualidad y disciplina no se presentó, poniendo en peligro la victoria, que a toda costa quería conquistar el Pardo.
En la sesión inmediata el fiscal acusó a Chapiama y pidió un castigo ejemplar. La discusión fue larga y en ella, la defensa, que corrió a cargo de los hermanos Noriega, hizo notar la trayectoria ejemplar de Chapiama, que le hacía merecedor de tolerancia. Pero, el argumento definitivo fue que su ausencia no había provocado ningún trastorno, pues, pese a ello se había ganado el partido.
El inflexible fiscal pidió “por lo menos un voto de censura”, pero el directorio la rechazó. Propuso que el caso pasara a la asamblea general, pero al plantearse, se aprobó el procedimiento de la directiva de no aplicar a Chapiama ninguna sanción.
El fiscal, José Antonio Rengifo, muy conocido por su austeridad y exigencia en materia de disciplina, dijo después de la votación: “está bien, reconozco que Chapiama merece esta consideración en merito a sus cualidades, y como tal, quisiera que todos fueran como Chapiama”.
Estas palabras, en boca del inflexible Rengifo, resultaba un verdadero elogio a las virtudes deportivas de Chapiama.

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Los socios inscritos en el José Pardo en el año 1916 fueron:
Alejandro Guichard, Félix Rengifo, Manuel Reategui, Manuel Estévez Vidal, José Tantawatai, Enrique Villacorta, Armando Luján Yarame, Julio G. Vergara, César García Méndez, Alcibíades Velasco, Pedro Bazán, Alfredo Cortéz, Julio C. López, Julio E. Bardalez, Pablo Díaz, Álvaro Pereira Sánchez.

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Las elecciones para el periodo 1 de setiembre de 1916 y 1 de setiembre de 1918, se hicieron en dos sesiones; el 19 y el 21 de agosto, pues en la primera no lograron los candidatos Meza, Berger y Rojas Torres, la mayoría que establecía el estatuto. En la segunda sesión y primera votación Berger obtuvo abrumadora mayoría, quedando la directiva conformada de la siguiente manera:
Presidente: Emilio Berger
Vicepresidente: Meneleo Meza
Fiscal: Alfonso Bartra
Secretario: Carlos García Méndez
Prosecretario: Carlos Documet
Tesorero: Melchor Celis
Vocales: Manuel Estévez Vidal
Leoncio Burga
Ladislao Serrón
Antonio Cruz Pérez
Miguel Vergara
La transmisión de mando se efectuó en una sesión solemne de sencilla ceremonia, presidida por el socio honorario Dr. Mauro Delgado Morey, al final de la cual se otorgó premios a los que habían obtenido primeros puestos en el campeonato de fiestas patrias, disputado solamente con el Loreto. Los premios fueron los siguientes:
Medalla de oro-Leoncio Burga Pippo-campeón por mayor puntaje
Medalla de plata-Manuel Estévez Vidal-campeón de lanzamiento de bala
Medalla de plata-Eduardo Noriega Rengifo-campeón de carrera con vallas
Medalla de plata-Leoncio Burga Pippo-campeón de salto alto
Medalla de plata-Ramón Herrera-campeón de salto largo
El campeonato de fiestas patrias no tuvo otros premios, pese a que fue auspiciado por la municipalidad, de allí que el José Pardo, para estimular a los socios de los otros clubes les otorgó menciones honrosas.
Todos fueron del Loreto:
Oscar López-campeón de salto largo con garrocha
Miguel Villacorta-campeón de 100 metros planos
Calixto García-campeón de 200 y 400 metros planos.
El partido de fútbol con que cerró el campeonato resultó un empate a dos goles, y la carrera con banderas la ganó el Pardo.
La gran actividad del club continuó en torno a la adquisición de un terreno para campo de deportes. Aquel, cuya compra había sido casi concretada, de propiedad del Dr. Badani, fue desechado por no reunir condiciones, pues era pantanoso y desigual.
El 15 de octubre en sesión extraordinaria se aprobó la compra del terreno que había propuesto Melchor Celis, de propiedad de Claudio Mori, por la cantidad de S/. 600.00, y una comisión compuesta por el tesorero Celis, y Rojas Torres, fue encargada de hacer los trámites y firmar la minuta respectiva.
Mientras esto, la municipalidad había concedido nuevamente por decreto al A.C. José Pardo la Plaza 28 de Julio, encargándose este de su cuidado y conservación.
Con este propósito la asamblea aprobó aumentar a S/. 2.00 la cuota mensual, y se organizó una velada en el Teatro Alhambra el 7 de marzo de 1918, colaborando en ella distinguidas personalidades del ambiente social, cuyas dotes histriónicas salieron a relucir, entre ellas: Julio C. Rodríguez Burga, que años más tarde habría de destacarse como magnífico ventrílocuo, Juan D. Rivarola, Alejandro Alcorta, Ernesto Vásquez Eguren, Aurora Guerra, Veridiana Coronel de
Espinar.
En la indicada velada se estrenó la marcha “Athletic Club José Pardo” compuesta y dedicada al club por el compositor portugués Manuel Mattos, director de la Sociedad Recreativa Lusitania, más conocida como Banda Portuguesa.
Una muestra del espíritu de colaboración que primaba entre los dirigentes del José Pardo, fue la acogida que tuvo una petición de ayuda, formulada por oficio al club, para la financiación de la impresión de “Leyendas y tradiciones loretanas”, por su autor el Dr. Jenaro Herrera. El club acordó una colecta entre sus socios, con la contribuyó al éxito de la empresa.
El acontecimiento importante de este periodo fue la vuelta a la armonía, entre Loreto y Dos de Mayo por un lado y José Pardo por otro, que durante muchos años se mantuvo tirante. Por primera vez se unieron en el esfuerzo común de recolectar fondos, para cuyo efecto se nombraron personeros o delegados de los tres clubes para formar una comisión. Los del Pardo fueron: Ladislao Serrón, Juan B. Rojas Torres y Alfonso Bartra, recayendo la presidencia en éste, en la sesión de instalación celebrada el 10 de mayo.
Con este motivo Hibraìn Vásquez solicitó su reingreso al José Pardo, que fue rechazado unánimemente, fundamentándose en que siempre se había hecho notar por sus malos manejos en contra del club y de sus socios, desde la directiva del Loreto cuando fue presidente, y de la Confederación Sportiva de la que fue organizador.
En el Loreto, tampoco había quedado Vásquez airosamente al salir de su dirección, cuya presidencia había asumido Germán Segura Orlandini, pese a la serie de trabas que le pusieran a su candidatura. Segura en su función de presidente, trató de continuar la gestión iniciada por Vásquez, ante el concejo provincial, para la canalización de las calles que circundaban la Plaza Leoncio Prado, su campo de deportes.
Pero tropezó con la desagradable sorpresa de que el expediente había sido archivado, y al hacer las averiguaciones se encontró con que el ex presidente Vásquez y el ex secretario Vildozola eran los responsables; lo que tuvo que aclararse en una candente sesión cuyo acuerdo final fue la separación definitiva de Vásquez, quien trato, sin conseguirlo de excusarse y cambiar la figura.
Un incidente provocado por Miguel Villacorta, volvió a ensombrecer, pero sin mayores consecuencias las relaciones entre el José Pardo y el Loreto. Siendo aún escolar, como ya dijimos, Villacorta se inició en el Pardo, pero, no teniendo oportunidad de actuar en el plano que él deseara, al fundarse el Dos de Mayo, sin renuncia ni cosa por el estilo, actuó en él durante todo el año de 1913 y su último partido por este club fue el 1 de enero de 1914, frente al José Pardo.
Jugó en el Pardo hasta cuando se produjo la deserción en masa de sus jugadores, encabezada por Ratteri y se presentó en el Loreto, donde estuvo actuando hasta 1917; pero, en este lapso, volvió una vez al José Pardo renunciando al Loreto, y después de breve tiempo volvió al Loreto renunciando al José Pardo.
Todo este trajín tenía cabezones a los directivos de ambos clubes y cuando en 1917, por tercera vez se presentó solicitando ingreso al Pardo, renunciando al Loreto, encontró oposición casi cerrada. En una acalorada sesión con 31 votantes, sacó 16 votos a su favor, pero, el escándalo que se estaba
suscitando obligó al presidente Berger a convocar a una nueva sesión.

Monday, June 11, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

MANUEL ROSELL SANTOLAYA
Programa deportivo “Radio Loreto” s/f
Iquitos-Perú

Para la nueva generación deportiva este nombre nada significa, porque ignora que, como muchos otros, cuyos nombres se pierden en el tráfago de la vida, ha sido de los que en la época de oro del deporte local desempeñó importantes cargos en los organismos deportivos, con singular acierto, y muy particularmente en el Athletic Club José Pardo, se distinguió, como uno de sus destacados deportistas y dirigentes.
Apareció en la arena deportiva en el año 1923, a poco de su llegada a esta ciudad, y una singular coincidencia hizo que se incorporara a las filas del Pardo. Fue él quien redactó como notario, la famosa minuta de compra del local propio, en el bar “Ambos Mundos”, cuando el club vivía en la clandestinidad, debido a la persecución de que fue objeto de parte del general Álvarez, entonces prefecto del departamento.
Desde entonces se encariñó con la divisa azul y formó parte del grupo, que con Peláez Montero, Carlos Documet, Ladislao Serrón, Baltasar Eguren, Ernesto Díaz, los hermanos Jorge y Eduardo Noriega y otros más, fueron los paladines de una lucha por la supervivencia de la institución.
Y su actividad e iniciativas rebasaron los límites institucionales en los años posteriores, y ocupó diversos cargos en la Federación Sportiva de Loreto y en la delegación del Comité Olímpico Nacional, en los que puso de relieve su capacidad e inquietudes por el progreso del deporte, que lo demostró presentando el primer proyecto de construcción de un estadio en esta ciudad, en un estudio completo de costo y financiación.
El tiempo pasó, y aunque siguió fiel a sus colores, y concurría con toda puntualidad a los llamados de su institución, particularmente a las actuaciones especiales donde destacaba su presencia vistiendo su traje de etiqueta, como un tributo al cariño y respeto que siempre le mereció el club; su entusiasmo fue apagándose con el invierno de la vida, y cuantos últimamente lo vieron, sin conocerlo, sólo miraban en él un personaje pintoresco. ¡Qué lejos estaban de pensar en la tremenda vitalidad de que antes rebosaba, en su singular habilidad gimnástica y en su extraordinaria personalidad para afrontar los momentos decisivos ¡
Ese grupo que el vendaval de la vida ha dispersado, pierde uno de más de sus integrantes. El Athletic Club José Pardo se viste pues de luto.
¿Quién entre sus socios no está obligado a recordar que fue Rosell Santolaya uno de los que en lluviosa noche, en compañía de Peláez, Juan Daniel Arévalo, Carlos Documet, Manuel Burga Soto, limpiaron el nombre que se ostentaba en la fachada del Club, que los capituleros del general Álvarez, cubrieron de alquitrán?
¿Y que el mayor de guardias Juan Ostolaza, lo condujo preso, al igual que a muchos otros, allanando el local del club, en la misma época?
¿Quién lo recuerda vistiendo la clámide verde y coronada su cabeza con las hojas de hiedra y encabezando los grupos gimnásticos, vestidos igualmente a la usanza romana en la exhibición que se realizó festejando el vigésimo aniversario institucional?
¿Quién lo recuerda dictando sus floridas conferencias en el local del club ante un auditorio entusiasmado que lo aplaudía con fervor?
La revista “Crack”, que representa el palpitar deportivo del oriente del Perú, rinde a Manuel Rosell Santolaya, el homenaje del recuerdo en la faceta deportiva de su vida, y se une al sentimiento de quienes lo conocieron, lo apreciaron, y sienten su partida.

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Una de las actividades cívicas importantes en las que intervinieron los tres clubes, fue la concurrencia a un desfile, el 8 de octubre de 1916, en honor de los mártires de la guerra con Chile; y en el José Pardo, su intervención en el Centro Cívico de Conferencias Populares, organizadas a iniciativa del capitán del ejercito Julio Lazo, con el propósito de estimular en la juventud las virtudes cívicas y la conciencia patriótica. Los delegados nombrados por el Pardo fueron Juan B. Rojas Torres, Máximo Aguirre y Mario C. Tejada.
La tirantez de relaciones entre los tres clubes se suavizó un tanto, y el 24 de diciembre, después de más de tres meses de indecisiones de uno y otro lado, jugaron un partido de fútbol el Pardo y Dos de Mayo, que ganó el primero, en la Plaza 28 de Julio.
A raíz de este partido y de la participación de José Natividad Panaifo-quien había renunciado al Dos de Mayo, para ingresar al José Pardo-Dos de Mayo propuso en oficio que fue muy discutido, que los socios que renunciaran a un club no fueran aceptados por otro. La conclusión fue el rechazo de la propuesta por considerarla “lesiva a los derechos humanos y la libre determinación”.
También pedía, en el mismo oficio, que fuera excluido de la relación de participantes, dicho jugador Panaifo, a un partido a jugarse entre ambos clubes y en todos en los que en el futuro sostuvieran, haciendo extensiva esta exclusión, al jugador Gerardo Ayllón, recientemente aceptado como socio del José Pardo, y que, como anotamos antes, había sido expulsado del Loreto, lo mismo que Manuel Hidalgo y Enrique Villacorta.
Terminaba el oficio, amenazando en caso de no ser aceptada la propuesta, con la suspensión de las relaciones institucionales, y retirando una invitación a un partido a realizarse el 1 de enero celebrando el cuarto aniversario de su fundación.
No obstante, merced a la cordura que fluyó de una entrevista entre los capitanes de los equipos y otros directivos institucionales, prevaleció la invitación y de este modo se realizó un torneo en dos partidos de fútbol, disputándose el trofeo que se denominó “Estatua La Gloria”, traducción caprichosa que se dio al nombre que llevaba la estatua: “Le Paix”, y puesta en singular disputa por el Dos de Mayo.
El primer partido se jugó el 1 de enero y ganó el Dos de Mayo 1 a 0; el segundo se jugó el 15 de enero, ganando esta vez el José Pardo, también por 1 a 0.
Los capitanes se reunieron y acordaron jugar un partido decisivo, según el cual el vencedor se llevaría el trofeo.
Pero pasaron algunos meses y recién el 29 de abril de 1917, en Morona Cocha se jugó el tercer y definitivo partido, ganando José Pardo por segunda vez consecutiva, y por 3 a 1.
Esta segunda derrota, y aún más la pérdida del magnifico trofeo, disgustó a los del Dos de Mayo.
Como para presentarles una oportunidad de demostrar su poderío, don Víctor Israel, obsequió una Copa de Plata, para disputarla en un solo partido y sólo entre José Pardo y Dos de Mayo.
La expectación fue enorme. Socios y simpatizantes de uno y otro club estaban en el clímax del suspenso. El partido se jugó el 27 de mayo y nuevamente ganó el Pardo por 3 a 1 conquistando la Copa Israel y reafirmando su poderío.
Esta nueva derrota quebró definitivamente la especie que habían estado difundiendo algunos interesados de entonces: tal era, que el José Pardo no le había ganado al Dos de Mayo, ningún partido desde su fundación.
La verdad de todo esto es que en los cuatro años de vida que tenía el Dos de Mayo, sólo se había enfrentado quince veces con su primer equipo, al del José Pardo: en 1913, ninguna; en 1914, seis veces, en las que Dos de Mayo ganó tres, José Pardo una y tuvieron dos empates; en 1915 tres veces, todas las cuales gano Dos de Mayo; en 1916 dos veces, una ganó José Pardo y otra Dos de Mayo; y en 1917, hasta el partido por la Copa Israel cuatro veces, de las cuales tres ganó el Pardo y una Dos de Mayo. En total ocho partidos ganados por Dos de Mayo, cinco por José Pardo, y dos empates. Sólo en 1915 Dos de Mayo se mantuvo invicto en tres partidos jugados en todo el año.
Y no fue precisamente que hubiera disminuido el poderío del Dos de Mayo, sino que, después de la desbandada de 1914, José Pardo había logrado conformar un equipo de elementos jóvenes y de más vivacidad, dignos émulos de Robinson, Polster, Serafín Otero Barcia, y el bullidor Alfredo de Britto.
El equipo que tuvo la virtud de doblegar por tres veces consecutivas la mentada imbatibilidad del Dos de Mayo, fue el siguiente: Julio G. Vergara, Tobías Vásquez, Ramón Herrera, Jorge Noriega, Leoncio Burga, Eduardo Noriega, José Chapiama, Pedro Villacorta, Víctor Revilla, Antonio Enrique Velásquez, Emilio Berger.
Se realizaron además, partidos entre Loreto y José Pardo, así el 3 de diciembre de 1916, primeros y segundos equipos en la Plaza 28 de julio, jugaron sendos partidos, ganando en primeros Loreto por 2 a 1, y en segundos José Pardo por 3 a 1. El 28 de enero de 1917, de nuevo primeros y segundos en la Plaza Leoncio Prado, ganado en ambos José Pardo por 3 a 2 y 3 a 0 respectivamente, y por última vez el 12 de agosto los primeros equipos, ganando nuevamente el Pardo por 1 a 0.
El segundo equipo del José Pardo jugó en la misma fecha con el Sport Iquitos, ganando 4 a 1, celebrando su fundación, realizada el mismo día, y en cuyo homenaje se hizo el programa. El primer presidente del Club Iquitos fue Julio Prieto.
El 24 de septiembre y el 25 de diciembre volvió José Pardo a jugar con el Iquitos, cuyo local social y campo de deportes estaba situado en la esquina Aguirre-Dos de Mayo; partidos que resultaron otros dos triunfos del José Pardo.
Entre Loreto y Dos de Mayo también se realizaron encuentros de primeros y segundos equipos, el 10 de diciembre de 1916 en la Plaza Leoncio Prado, los que ganó Dos de Mayo por 3 a 1 y 1 a 0 respectivamente. Otro, sólo de primeros equipos, en la Plaza 28 de Julio, que ganó Loreto 2 a 0, y el último con motivo de las fiestas patrias de 1917, en el que volvió a ganar Loreto por 1 a 0.
A partir del periodo institucional 1916-1917 en el José Pardo, todos los demás se renovaron con regularidad el 1 de septiembre de cada año, estableciéndose además un ritual para la sesión solemne, que hasta hoy subsiste sin modificación.

Tuesday, June 05, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La junta directiva que juramentó e hizo cargo de los destinos del José Pardo para el periodo comprendido entre el 1 de septiembre de 1916 y 1 de septiembre de 1917, estaba constituida de la siguiente forma:
Presidente-Juan B. Rojas Torres
Vicepresidente-Máximo Aguirre
Fiscal-José Antonio Rengifo
Tesorero-Melchor Celis
Pro-tesorero-Braulio Meza
Secretario-Doroteo Arévalo Bernales
Pro-secretario-Mario C. Tejada
Vocales-Miguel Vergara
Santiago Flores Pinedo
Benjamín Rengifo
Julio G. Vergara
Ricardo Montenegro
La ceremonia se realizó en sesión solemne que fue presidida por el sub-prefecto Carlos Gamarra, en representación del Presidente de la República Dr. José Pardo Barreda y con asistencia del prefecto del departamento, capitán de navío Ernesto Caballero y Lastres. Asistieron también el señor Samuel Young en representación del alcalde Dr. Luís Gonzáles Zúñiga, el capitán de navío D. Julio Goicoechea jefe de las fuerzas fluviales, el comandante jefe del Regimiento Nº 13 coronel Felipe Goyzueta, y los representantes de las más importantes instituciones sociales deportivas y gremiales.
El acto que mereció los más nutridos aplausos fue el de la repartición de premios, cuyo detalle damos a continuación:
A Juan B. Rojas Torres, medalla de oro, primer puesto en tiro, certamen del décimo aniversario.
A Máximo Aguirre, medalla de plata, segundo puesto en tiro del mismo certamen.
A Leoncio Burga Pippo, diploma de honor, tercer puesto en tiro, y un par de zapatos de fútbol por el segundo puesto en la clasificación general de todas las pruebas.
A Emilio Berger, un estuche necesser para caballero, premio Presidente de la República, por clasificarse campeón en el certamen del décimo aniversario.
A Manuel Dávila, socio deportista del Loreto, un tintero de escritorio por clasificarse tercero en el certamen.
A Máximo Aguirre, un reloj de mesa por clasificarse cuarto en el certamen.
Además se otorgaron diplomas de honor por su destacada actuación en los certámenes deportivos, a Calixto García, Carlos del Águila, Vicente Souza y Manuel Vacalla, socios del C.S. Loreto; y a los socios del José Pardo, Enrique Coral, Miguel Villacorta, Eduardo Noriega, José N. Pinedo, Jorge D. Raygada, Carlos T. García, Miguel Vergara, Toribio Solsol, y a los clubes Loreto y Dos de Mayo, por su concurrencia al certamen, lo mismo que a la brigada de Boy Scouts del oriente peruano.
Todos estos premios en el aspecto deportivo.
Se otorgaron también diplomas y premios especiales a varios socios y caballeros que se habían distinguido por su cariño a la institución, servicios prestados y otras manifestaciones de este género.
Las siguientes personas fueron objeto de esta distinción:
Medalla de oro, al presidente y fundador del club, Meneleo Meza, “por diez años de fructífera labor”
Diploma de honor, al Dr. Manuel Delgado Morey, vicepresidente honorario del club; a Juan B. Rojas Torres “fundador y destacado dirigente”; Emilio Berger, Doroteo Arévalo Bernales y José Antonio Rengifo por su labor institucional; a Gustavo Montani Burga, Pedro Hoyle, Gonzalo Díaz y Hermógenes Arévalo, por haber propendido a la fundación y organización de clubes deportivos filiales en Caballo Cocha y Contamana; a César Estrella Ruiz, señorita Emilia Poli y miembros de la brigada de Boy Scouts, por su colaboración en las actuaciones artísticas y literario musicales; a los socios Samuel Laredo, Braulio Meza, Santiago Flores Pinedo, Miguel Vergara, Manuel Burga Soto, Eduardo Noriega, Antonio Enrique Velásquez, Ramón Herrera, José Chapiama y Pedro Villacorta.
El señor Carlos Gamarra que en representación del Presidente de la República presidió la actuación, la cerró con un conceptuoso discurso, en el que puso de relieve la obra de los dirigentes y la brillante trayectoria del club, e hizo entrega de la estatua “El trabajo”, conquistada en la competencia de regatas.
En el José Pardo, la preocupación de todo el año institucional giró en torno a la adquisición de un terreno para dedicarlo a campo de juegos deportivos. Augusto Morales propuso la compra de uno situado entre las calles Putumayo, Tambo, Noria y Potro, de propiedad del Dr. Rosendo Badani, por la cantidad de un mil quinientos soles oro, que posteriormente fueron rebajados a mil. Pero, estudiado el negocio por una comisión, resultó con informe desfavorable, porque calificó el terreno como una ciénaga.
Al rechazarse esta propuesta, Melchor Celis propuso la compra de otro lote de dos hectáreas, en la décima tercera cuadra de la hoy avenida sargento Lores, que entonces se llamaba Pastaza. La propuesta también pasó a estudio de la comisión y en este trámite llegaron a la finalización del periodo.
En enero de 1917, se trasladó la sede del José Pardo a la calle Arica, entonces Nº 103 (nota del editor: hacia 1966 tenía el Nº 542), y los gastos de la mudanza-esta vez ya no fue clandestina-y arreglos en la casa para habilitarla como local deportivo, ascendieron a S/. 126.00 que fueron cubiertos con el producto de una colecta.
Nombraron administrador del local a Eduardo Noriega, quien debía pagar el consumo de la energía eléctrica, en compensación del bar que él instaló por su cuenta.

En el Loreto el clima de intranquilidad y falta de armonía continuaba, y el 24 de diciembre debía renovarse la junta directiva cuya presidencia debía desempeñar César A. Mesía.
La ceremonia fue presidida por el Dr. Rosendo Badani, socio honorario del Loreto, pero sucedió que ya en plena ceremonia se produjo un incidente, que al parecer estaba planeado, pues en una reunión posterior a la elección de cargos, se acordó desconocer la elección y desautorizar al secretario elegido Alejandro Vela Estrella, por haber sido separado temporalmente.
Ante la denuncia del desconocimiento de la elección, Vela Estrella solicitó la palabra y dio lectura a una exposición que había llevado preparada y que decía:
“Estimados consocios: motivos de una necesidad imperiosa indúceme a dirigiros la palabra, para que oyendo la verdad de los hechos se formen un juicio imparcial y juzguen al culpable de los desordenes que se vienen cometiendo. Nada extraño es para ustedes la completa desorganización del club que formamos, de los comentarios que se hace por la prensa local y por el público, de los elementos disociadores que mantenemos aun en nuestro seno, pues ellos únicamente han ocasionado el desastre para haber llegado al extremo de que aquel respetable nombre de C.S. Loreto, quede en ridículo ante la sociedad de Iquitos y en especial ante los clubes de su índole. Señores, la secretaría de una institución es la llave principal de su administración. Enterados están
algunos de ustedes, que una camarilla compuesta de aquellos malos elementos se han propuesto con marcada preparación tachar mi conducta como secretario de este centro…”
No pudo continuar, porque el Dr. Badani le interrumpió y entendiendo que habría de decir cosas desagradables, le suplicó que suspendiese la lectura de la exposición. Luego arengó a los socios con una conceptuosa disertación llamándoles al orden y la cordura, deponiendo rencillas personales y cuanto se opusiera al progreso de la institución.
Como resultado se produjo la renuncia en masa de los electos que debían juramentarse.
Al parecer, Hibraìn Vásquez era quien propiciaba esta situación, y lo que corrobora esta presunción es el hecho de que al proponerse la realización de una elección inmediata, y notar que Germán Segura era un candidato a la presidencia, se opuso no sólo a la realización de la elección, sino que sacó a relucir un dispositivo estatutario que prohibía ser miembro de la directiva al socio que no tuviera un año de antigüedad, lo que afectaba a Segura, quien apenas tenía cuatro meses.
Badani con gran tino propuso que la asamblea decidiera la situación, lo que trajo como consecuencia la inmediata modificación del dispositivo, declarando apto a Segura como candidato, y practicada la elección salió elegido por abrumadora mayoría, quedando Luís García Torres como vicepresidente, Héctor Espinar como secretario, y Favio Casado como instructor de juegos.
La depuración, diríamos así, de quienes fueran sindicados como parte de “la camarilla” y culpables de la falta de vigilancia de la marcha institucional, trajo como consecuencia un renovado impulso. El equipo directivo trabajó con mayor unidad. Vásquez, que había sido nombrado miembro de la comisión que debía estudiar la reforma de los estatutos renunció también de dicho cargo, alejándose definitivamente de la vida administrativa del deporte, con lo que fue olvidado el proyecto de la Confederación Sportiva de Loreto.
El Dos de Mayo eligió presidente para el periodo de 1917 a Aquiles Donayre Mesía, y su marcha institucional, sin ningún tropiezo seguía ascendente.

Monday, June 04, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

ANECDOTARIO

Doroteo Arévalo había sido designado para hacer un papel en la velada del 24 de septiembre. A última hora se negó a desempeñarlo y tuvo que ser reemplazado de emergencia. En la primera sesión el fiscal presentó una moción solicitando su castigo “por tan grave falta cometida”.
Al fundamentar su moción verbalmente, pidió como castigo la separación de su cargo de secretario y suspensión de sus derechos de voz y voto hasta el 30 de diciembre.
Doroteo estaba presente en la sesión pero guardó el más absoluto silencio durante la discusión. El presidente le dijo que tenía expedito el derecho de ejercer su defensa, a lo que contestó:
“El señor fiscal me acusó por escrito, yo también me defenderé por escrito. Con permiso, voy a redactar mi defensa. Ojalá llegue a tiempo, antes de que me apliquen la pena de muerte”
Y abandonó el salón.
El fiscal insistió en la aplicación de la pena solicitada y la asamblea aprobó el castigo “como ejemplo moralizador para el futuro”
¡Qué tiempos aquellos!

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La carrera con banderas era una prueba colectiva en la que tomaban parte de cinco a once corredores, según acuerdo. Una especie de posta o relevo, y el testimonio era una bandera pequeña, que por lo común era sustituida con un pañuelo o algo semejante.
Los corredores de cada equipo, distribuidos en dos grupos, se colocaban uno a cada extremo de la pista, que siempre era la cancha de fútbol en su mayor longitud. La meta era el centro de la cancha, que lógicamente no podía estar equidistante de todos los grupos, motivo por el cual posteriormente se pusieron tantas metas como equipos participantes. A esta solución se llegó después de muchos líos.
A la señal partía el primer corredor de cada equipo, del mismo extremo de la pista (en un principio salían de uno y otro extremo, lo que también fue motivo de disputas y reclamos muy justos), y al llegar al otro extremo entregaba el testimonio al segundo corredor y así sucesivamente hasta el último, quien lo entregaba al juez en la meta.
Una prueba de gran emotividad porque generalmente era estrechamente disputada y el público deliraba alentando a sus parciales.

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El 13 de junio de 1915 sufrió el Dos de Mayo su primera derrota, frente al Loreto en la Plaza 28 de Julio.
El equipo que consiguió esta victoria del Loreto fue el siguiente:
Calixto García, Juan José Ramírez, Carlos de Freitas, Enrique Zumaeta, Máximo Vacalla, Jorge Loayza, Julio Murrieta, Gustavo Kahn, Héctor Morey, Manuel Dávila y César Rojas.
Era un proceso de renovación que empezó con Calixto García, que tenía grandes condiciones atléticas.
Poco después apareció en el arco Manuel Alves, más conocido por “Manduca”, que se consagró por sus espectaculares atajadas; Joaquín Montero y Luís Holguín, dos escolares que hacían una segura pareja de zagueros; Manuel Vacalla recio y corpulento, con Eduardo Zanetti en la línea media eran una muralla; y en la delantera, su hermano Máximo Vacalla en el centro, Juan Torres Vargas “El buzo” en la punta derecha, y Máximo Themme en la izquierda.
Desde entonces ya no fue fácil para el Dos de Mayo, dar cuenta del Loreto, no obstante tener un formidable equipo.

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La velada teatral del 24 de septiembre de 1915 dio una utilidad neta de S/. 99.50. Dos mil volantes fueron obsequiados por el diario “La Razón”, el boletaje costó S/. 5.00 en “El Oriente” y las esquelas de invitación y programas los hizo “El Comercio” (de Iquitos), por S/. 6.00
He aquí el programa de la velada:

Preludio de la Cavallería Rusticana- Piano: Veridiana de Espinar
Violines: Joao Pereira y Manuel Mattos
profesores de la banda portuguesa.
Discurso de ofrecimiento- Meneleo Meza.
La alegría del batallón- Por la señorita Amelia Poli.
Paso doble Boy Scout- Compuesto por Manuel Mattos-ejecución de la
orquesta.
Escuela antigua- Juguete cómico por Jesús Menacho, Amelia Poli y
otros aficionados.
Asalto de esgrima- Jorge Noriega y Antonio E. Velásquez.
Ejercicios sobre barra fija- Sección de gimnasia: Berger, Miguel Vergara,
Leoncio Burga, Jorge Noriega, Juan B. Rojas Torres, Teofilo Cavaillier.
Asalto de box- Leoncio Burga y Braulio Meza.
Ejercicios sobre paralelas- Sección de gimnasia.

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Miguel Villacorta, que era supernumerario del José Pardo, al fundarse el Dos de Mayo, todo el año 1913 jugó en él. Volvió al Pardo en 1914, pero, volvió a abandonarlo junto con los que acompañaron a Ratteri, pasando al Loreto, en el que jugó varios partidos en el año 1915.
En aquel tiempo era muy mal visto que un jugador pasara de un club a otro, y quien lo hacía o era muy bueno o era muy fresco, cosas ambas que apenas justificaban la acción.
En el primer partido que Villacorta iba a jugar contra el José Pardo, estando en el Loreto, se presentó en la cancha luciendo en el cuello un pañuelo azul del color de la camiseta del Pardo.
Ya formados y para iniciarse el partido, Leoncio Burga, muy conocido por su temperamento belicoso, se le acercó y le preguntó:
-¡Con que vas a jugar contra el Athletic!
Villacorta contestó afirmativamente
-¡Entonces toma!-repuso Leoncio Burga-y le aplicó una sonora bofetada.

Wednesday, May 30, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Por la tarde continuaron las pruebas en la Plaza 28 de Julio, con un certamen de atletismo cuyos resultados fueron los siguientes:

Lanzamiento de bala
Máximo Aguirre-8.90 m.-José Pardo
Natividad Pinedo-8.30 m.-Loreto
Leoncio Burga-8.25 m.-José Pardo

Salto largo
Emilio Berger-5.30 m.-José Pardo
Eduardo Raygada-5.00 m.-José Pardo
Leoncio Burga-4.95 m.-José Pardo



Salto alto con garrocha
Emilio Berger-2.90 m.-José Pardo
Eduardo Noriega-2.80 m.-José Pardo
Purificación Ramírez-2.60 m.-José Pardo

Salto alto
Leoncio Burga-1.50 m.-José Pardo
Emilio Berger-1.50 m.-José Pardo
Carlos del Águila-1.45 m.-Loreto

100 metros planos
Miguel Villacorta-12”-Loreto
Carlos del Águila-Loreto
Emilio Berger-José Pardo

El resultado en puntos dio 37 para el Pardo y 13 para el Loreto. Dos de Mayo no intervino.
El 30 de agosto por la mañana se realizó un concurso de tiro en el que obtuvieron los tres primeros puestos Juan B. Rojas Torres, Máximo Aguirre y Leoncio Burga. Por la tarde en la Plaza Leoncio Prado, se realizó un festival conjunto conmemorando el aniversario del Loreto.
Aquí las pruebas y sus resultados:

Salto triple
José P. Ramírez-José Pardo
Emilio Berger-José Pardo
Calixto García- Loreto

100 metros con vallas
Manuel Dávila-Loreto
Emilio Berger-José Pardo
Calixto García-Loreto

Lanzamiento de bala
Emilio Berger-José Pardo
Miguel Vergara-José Pardo
Manuel Vacalla-Loreto

400 metros
Manuel Dávila-Loreto
Calixto García-Loreto
Carlos del Águila-Loreto

No se controlaron las marcas. En la carrera de banderas entre José Pardo y Loreto ganó el primero. El partido de fútbol, clásico complemento de las tardes deportivas, se jugó entre Dos de Mayo y Loreto, ganando Dos de Mayo.
Así concluyeron los festejos de los aniversarios del Pardo y Loreto. La marcha del José Pardo era normal. El 14 de enero se había hecho cargo de la presidencia Juan B. Rojas Torres, por ausencia de Meza, quien a su regreso en junio reasumió el cargo. Emilio Berger también viajó a Europa al finalizar el periodo institucional, asumiendo el cargo de capitán de sport Tobías Vásquez.
Al iniciarse el año institucional estaban inscritos en el registro 160 socios activos y 32 supernumerarios. Con el proceso de depuración de los morosos, al finalizar el periodo sólo había inscritos 105 socios activos; los supernumerarios habían aumentado a 57.


En Loreto en cambio, la calma y armonía invocada por Luís García Torres y César A. Mesìa, sólo duró hasta un poco después de la celebración del octavo aniversario.
Los hombres claves de Loreto seguían siendo Hibraìn Vásquez, Mesìa, García Torres, Carlos del Águila, Alcibíades Zegarra, Favio Casado y Alejandro Vela Estrella. Los demás estaban en segundo plano, pero entre aquellos, Vásquez, además de pretender dominar a su antojo, distraía su atención entre la fracasada Confederación y la Sociedad de la Armonía que hemos mencionado.
De esta suerte, como existía una sorda repulsa, Vásquez se vio obligado a presentar su renuncia el 16 de septiembre de 1916.
Germàn Segura, que ingresó el 14 de septiembre, empezó a intervenir con acierto en los debates, atrayendo la atención y simpatía de los socios. Su ingreso motivó el de Máximo Themme, emparentado con Segura, cuyas condiciones como futbolista pronto lo distinguirían, hasta ocupar la punta izquierda del primer equipo. También ingresaron Joao Coelho Figueiredo y Gaspar Borges Da Cruz, que años más tarde habrían de ser elegidos presidentes.
Ya para finalizar el año 1916, en el que debía renovarse la junta directiva, aun imperaba un clima de desconcierto que se extendía hasta los jugadores o supernumerarios, y se traducía en indisciplina, falta de voluntad en los ejercicios y hasta conatos de insubordinación, que no obstante la enérgica dirección de Favio Casado, era difícil dominar.
Así, Casado pidió y consiguió de la asamblea, la expulsión de varios jugadores, entre ellos Gerardo Ayllón.

Tuesday, May 29, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Las pruebas a las que no refiriéramos líneas abajo, se realizaron en la Plaza 28 de julio y consistieron en carrera de 100 metros, saltos largo, alto, triple; y alto y largo con garrocha, lanzamiento de bala, carrera con banderas y fútbol entre José Pardo y Loreto. Además se ejecutaron ejercicios en trapecio y argollas, estos últimos por la sección de gimnasia del Pardo.
Las pruebas fueron deslucidas, por la tirantez de las relaciones del Loreto y Dos de Mayo con el organizador del evento, teniendo que efectuarse algunas pruebas entre los mismos socios del Pardo por la ausencia de los atletas de los otros dos clubes.
Con motivo del Campeonato Municipal de Fiestas Patrias, se organizó otro certamen que debía realizarse en los días 29 y 30. Tuvo las siguientes pruebas y los resultados que anotamos:

Lanzamiento de bala-Máximo Aguirre-8.75 m.-José Pardo
Salto triple-Emilio Berger-10.60 m.-José Pardo
100 metros planos-Miguel Villacorta-12.4/5”-Loreto
Salto alto con garrocha-Leoncio Burga-2.80 m.-José Pardo
Miguel Villacorta que había salido nuevamente del José Pardo, estaba participando por el Loreto y fue el único atleta que concurrió.
La carrera con banderas se realizó sólo entre José Pardo y Loreto, quedando empate; en el fútbol al no concurrir Loreto, el Pardo tuvo que jugar con el club “La Mar”, en partido inconcluso por llegar la noche.
El 30 por la mañana hubo tiro y el vencedor de la prueba fue Roberto Zumaeta del Dos de Mayo.
Por la tarde se realizó otra carrera con banderas y el fútbol entre José Pardo y Dos de Mayo, venciendo en ambas pruebas este último.
El 24 de agosto de 1916 se iniciaron los festejos del décimo aniversario del José Pardo, con una gymkana, concurso de natación y regatas, que se realizaron en el Malecón Orellana, frente a la Prefectura.
Ya casi normalizadas las relaciones institucionales, intervinieron representantes de los tres clubes. La prueba de natación consistía en cruzar el Amazonas y el resultado, según el orden de llegada fue el siguiente:
Enrique Coral-José Pardo
Vicente Souza-Loreto
Máximo Vacalla-Loreto
Carlos García Peza-José Pardo
Julio Lozano-Libre
Manuel Vacalla-Loreto
José Gómez-José Pardo
Emilio Berger-José Pardo
César Alvàn-José Pardo
Santiago Flores Pinedo-José Pardo
Vicente Navarro-Dos de Mayo

En la prueba de regatas a remo y “monterías” ganó José Pardo. El equipo de Loreto estaba constituido por pescadores portugueses, capitaneados por Domingo de Moura, y el del José Pardo, por pescadores nacionales capitaneados por Marcelino López, más conocido por el mote de “Marcelino Olla”, que dicho sea de paso no le agradaba mucho.
Los premios fueron donados por el Presidente de la República Dr. José Pardo y consistían en un “necesser” de caballero para el campeón del certamen, y una estatua que simbolizaba el trabajo, para el vencedor de las regatas.
El 27 de agosto, continuando con el programa de festejos se realizó una maratón, que entonces fue denominada “Marcha de resistencia”, en la que tomaron parte corredores libres y de la brigada de boy scout, además de los tres clubes deportivos.
A las 6 de la mañana se dio la partida frente al Club Iquitos, en la Plaza principal y el recorrido fue el siguiente: calle Huallaga, Plaza 28 de Julio, Almirante Grau, Alfonso Ugarte, Cementerio, Camino de San Juan, San Roque, orilla del río Itaya, puerto Ica (de don Antonio Payet), camino Celendìn y Wesche, fábrica de hielo Sacha Chorro, línea del ferrocarril hasta la calle Próspero, y Plaza principal.
Se supone que habría entonces algún camino denominado Celendìn y Wesche, por la parte del río Itaya, ya que es inadmisible que se refiriera en la ruta, al Celendìn conocido hasta hoy, que supondría un salto imposible.
He aquí la relación de los concursantes que llegaron a la meta, la institución que representaban, los tiempos que emplearon y los premios que les fueron adjudicados:
Julio Ramírez-libre-2 hrs. 09 min.-S/.10.00-diploma
Carlos García Peza (sacha limeño)-José Pardo-2 hrs. 11 min.-S/. 5.00-diploma
Toribio Solsol-boy scout-2 hrs. 17 min-S/. 3.00-diploma
Luís Rodríguez-Josè Pardo-2 hrs. 20 min.-S/. 2.00-diploma
Esteban del Aguila-boy scout-2 hrs. 20 min.-S/. 2.00-diploma
Benigno Solsol-boy scout-2 hrs. 21 min.-S/. 2.00-diploma
Misael Bocanegra-boy scout-2 hrs. 22 min.-S/.2.00-diploma
Damiàn Rios- Loreto-2 hrs. 23 min.-S/. 2.00-diploma
Miguel Ruiz-libre-2 hrs. 30 min.-S/. 2.00-diploma
Carlos Hemerith-José Pardo
Ricardo Bahamonde-boy scout
José Villacorta-boy scout
Angel Chavez-boy scout
Leonidas del Águila-boy scout

Friday, May 18, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Para el año 1916 había vuelto a ser elegido Hibraìn A. Vásquez; vicepresidente Emiliano Reàtegui; secretario Alejandro Vela Estrella; tesorero Carlos del Águila; fiscal Héctor Espinar; instructor de juegos Favio Casado Ramírez; y vocales Vicente Cornejo, Manuel A. Bartra, Manuel Braga y Manuel D`Almeida.
Todo hacía esperar una marcha normal en sus actividades e incluso en su organización deportiva con la conformación de seis equipos de fútbol, cuyos capitanes, en orden de calidad, Julio Murrieta, Manuel Vacalla, y Concepción Rojas, daba la muestra de creciente progreso. Además creó una sección de sanidad o cruz roja deportiva, la primera entre los clubes, a cargo de Carlos del Águila, flamante farmacéutico, y entre cuyos seis miembros estaba Vicente Cornejo, que desde entonces salía con el equipo, portando el maletín de primeros auxilios, cuando no le tocaba participar con su equipo.
Pero al presidente Vásquez más le interesaba la organización y la instalación definitiva de la confederación.
Analizada la situación con frialdad puede afirmarse que quien la promovía y complicaba era únicamente Vásquez, secundado por algunos enemigos personales de los dirigentes del José Pardo, celosos de la invariable trayectoria que imprimían a la marcha del club, y donde no pudo o quizá no tuvo oportunidad de hacerse notar como hubiera querido y era manifiesto propósito en todos sus actos.
La primera diferencia que provocó en el Loreto esta actitud de Vásquez se produjo cuando hizo entrega de la presidencia a Luís García Torres, sin conocimiento de la directiva, para dedicarse por entero al funcionamiento de la confederación.
En una candente sesión del 8 de junio de 1916, Favio Casado hizo oír su voz de protesta por el procedimiento y sus motivos, pero, el presidente accidental García Torres, supo encauzar tan bien el debate que amainó el temporal que amenazaba a Vásquez.
Pero este, que también era presidente de la Sociedad de la Armonía, institución de su creación de carácter múltiple: deportiva, intelectual, artística, y hasta científica, quiso explotar su influencia a favor de ella y solicitó del Loreto una subvención para la publicación de un órgano periodístico que tenía la Sociedad de la Armonía: “La fuerza”, ofreciendo propaganda que en realidad no necesitaba el Loreto. La subvención fue concedida, pero Loreto sólo obtuvo un número del semanario.
La cosa se agravó cuando próximo el octavo aniversario de fundación del Loreto-la comisión social, presidida por Ricardo Burga, que exitosamente había realizado funciones de beneficio en el cine Amazonas, preparado ya el programa para una velada literario-musical-artística-intervino Vásquez, sin el acierto de dar la debida independencia a la comisión, tratando de modificar el programa.
A esto se agregó que Vásquez se había hecho entregar del tesorero Carlos del Águila, cierta cantidad de dinero del club, en calidad de préstamo, lo que llegó a conocimiento de los socios.
Ricardo Burga denunció ambos hechos y acusó al presidente Vásquez de utilizar los fondos del club en beneficio personal. Sólo el tino de Luís García Torres y la colaboración de César A. Mesìa, pudieron conseguir que el incidente no se agravara, pero, provocó varias renuncias, entre ellas la de Carlos del Águila, que se declaró culpable, pero que ante un llamado de cordialidad y armonía invocados por Mesìa en recuerdo del aniversario, no tuvo mayores consecuencias.

Los festejos del décimo aniversario del José Pardo, coincidían con el octavo de Loreto, y el primero señaló en su programa el día 30 de agosto, que era el dìa del Loreto, como una de sus fechas para el evento que organizó.
Al recibir la invitación, Favio Casado pidió que se la rechazara, pues entendía la utilización de la fecha, como un propósito de obstaculizar los festejos que el Loreto proyectaba.
Pero la mayoría de los socios estaban decididos a cooperar en el sentido de limar asperezas y de este modo llegaron a un acuerdo, según el cual la fiesta del Loreto se realizara el 30 en la plaza Leoncio Prado, modificando el programa del Pardo.

El 24 de septiembre, como una de las primeras actividades sociales del José Pardo, se realizó una velada literario-musical-artística en el teatro Alhambra, con la intervención de distinguidos elementos de la sociedad de Iquitos. De la parte musical se encargó el profesor Lorenzo Luján Darjòn, socio del club.
Con las dificultades que la posesión de la Plaza 28 de Julio ofrecía constantemente, empezaron los socios del Pardo a pensar seriamente en la compra de un terreno para campo de deportes. Melchor Celis así lo propuso en una sesión y nombraron una comisión compuesta por el proponente, Santiago Flores Pinedo y Augusto Morales, para estudiar y plantear el proyecto.
Las actividades deportivas comenzaron el 26 de septiembre de 1916, con un certamen organizado por el José Pardo, en celebración del primer aniversario de la exaltación al mando supremo de la nación, del doctor José Pardo, presidente honorario vitalicio del club.

Friday, May 11, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La renovación de cargos en el noveno aniversario de José Pardo, fue una ceremonia que culminó en una brillante fiesta social. Fueron invitados los doctores Manuel Delgado Morey y Vicente H. Delgado, miembros de la Corte Superior de Justicia y los señores Nicanor Saavedra, Benjamín C. Dublè y Abelardo Colmenares.
Por primera vez se usó la banda presidencial especialmente confeccionada para la ceremonia, por el consocio Melchor Celis, y que en años posteriores se hizo de ritual.
La junta directiva estaba constituida así:

Presidente Meneleo Meza
Vicepresidente Juan B. Rojas Torres
Fiscal José Antonio Rengifo
Secretario Doroteo Arévalo
Prosecretario Jorge Noriega Rengifo
Tesorero Jorge Minaya
Vocales Manuel Burga Soto
Braulio Meza
Emilio Berger
Roberto Vigil
Leoncio Burga
Entre los premios que se adjudicaron a los socios que se habían distinguido durante el año por su labor, cabe destacar la medalla de oro a Emilio Berger, “por sus importantes servicios como instructor en la sección de gimnasia”. Berger estaba en plena juventud y realmente era un gimnasta completo y con amplios conocimientos de la técnica.
También fueron premiados con medallas de plata, Juan B. Rojas Torres, Jorge Noriega, José Chapiama, Braulio Meza, Miguel Vergara, Leoncio Burga y Teofilo Cavaillier, casi todos ellos de gimnasia. Esta distinción fue motivo de su nombramiento como miembros de la comisión de sport, para el año institucional que se iniciaba.
Este empezó dentro de la torpe pugna de hacerse daño entre los clubes. De un lado Loreto, que hizo suyo el pleito, y Dos de Mayo, que poco a poco se iba dando cuenta de lo errado de su actitud; y del otro lado, el José Pardo, que aislado, hacia esfuerzos para solucionar el conflicto-que realmente perjudicaba el desarrollo del deporte-y demostrar su mejor organización y calidad de decano, cuyo titulo ya se le daba.
El 11 de octubre de 1915, Hibraìn Vásquez presentó en sesión del Loreto un proyecto para la creación de la Confederación Sportiva de Loreto, que hemos mencionado, y cuyos términos fueron los siguientes:
“Que la Confederación sea proyecto del C.S.Loreto, a la que podrá invitar a los clubes que mantienen relaciones de amistad y simpatía, a los clubes que sean fundados bajo su auspicio y a cualquier institución de deportes físicos que tuviera por conveniente, sujetándose a las siguientes condiciones:
-“Se compromete, (la confederación) a propagar los principios más sanos, útiles y educativos del sport”
-“Se compromete a hacer extensiva su enseñanza de sport a todos los departamentos, formando otros centros de la misma índole, confederándolos con los de aquí y que sean signatarios de las presentes bases”
-“Se confederarán todos con su nombre, quedando cada club autónomo en su administración y fines particulares”
-“El consejo estará compuesto por tres miembros delegados por cada club que entra en la confederación y estará compuesta por un presidente, tesorero y secretario”
-“Antes de aprobar los reglamentos, serán enviados para el estudio de los signatarios”
Hasta aquí el proyecto.

La formación de la pretendida Confederación Sportiva de Loreto, que si bien es cierto tenía principios laudables-a juzgar por las bases en que se sustentaba su formación-tenía en cambio el evidente y malévolo propósito de aislar y menospreciar al Josè Pardo, teniendo en cuenta la potestad del Loreto para “invitar a los clubes que mantienen relaciones de amistad y simpatía”.
Dos de Mayo fue invitado a la confederación, lo mismo que-como hemos dicho antes-los clubes Loreto de Caballo Cocha y Contamana y dos clubes más de cuya existencia jamás se supieron.
La elección provisional practicada, nominó como presidente a Hibraìn Vásquez y secretario a Carlos del Águila, que así empezaba su trayectoria como dirigente deportivo.
Los delegados que formaron inicialmente la confederación fueron: por el Loreto, Carlos del Águila, Emiliano Reàtegui, (que posteriormente fue reemplazado por Fabio Casado) y Héctor Espinar Andrade (el papi); por el Dos de Mayo, Alfredo de Britto, Julio Silva Ross y Jesús Gendrau; y por el “Centro de Fútbol” (un club de cuya fundación jamás se supo), Hibraìn A. Vásquez, José del Carmen Vásquez y César A. Rojas.
Nótese, que los delegados del “Centro de Fútbol” eran los hermanos Vásquez, y Rojas, más conocido como “Macarrón”, todos de Loreto.
Al estudiarse en el Pardo la situación, los socios Emilio Vizcarra y Augusto Morales, denunciaron como un desaire el hecho de que no se hubiera invitado al club a la organización de la confederación, siendo el decano, y mas bien haber creado clubes fantasmas para abultar las delegaciones y dar la impresión de un organismo departamental.
Rojas Torres opino que: “no debe tenerse en cuenta como desaire la actitud de los que constituyen la confederación , por cuanto esta es sólo una farsa, fruto de las maquinaciones indignas de sus gestores, que son incapaces de sostener y llevar adelante una labor intensa y de importancia en la vida sportiva del departamento”; “cuando llegue la oportunidad-agregaba-nuestro club gestionará en Lima su incorporación a la Federación Sportiva Nacional”; “no debemos pues, tomar parte en la farsa que representan el Loreto y Dos de Mayo con la pretendida confederación”
Como solución transaccional, a propuesta de Meneleo Meza, en aras de la confraternidad deportiva y como prueba de que el Pardo deseaba colaborar a la cimentación del deporte en todo el departamento, acordaron dirigirse por oficio a la confederación, acreditando dos delegados, que fueron designados en la misma sesión. Ellos fueron Máximo Aguirre y Juan B. Rojas Torres. Al mismo tiempo solicitaban la incorporación de los clubes Athletic de Caballo Cocha y Athletic de Contamana.
Como puede observarse a través de las designaciones de delegados, se trataba de tener mayor número de adictos en la confederación, a fin de dominarla, puesto que todos los nombrados pertenecían al Josè Pardo. Semejante procedimiento estaba destinado a contrarrestar la mayoría que tenia Loreto en la confederación.
Es así como, en noviembre de 1915, los manejos de los directivos de la confederación empezaron a dar sus frutos negativos. Los delegados del Dos de Mayo comprobaron que entre Hibraìn Vásquez y Carlos del Águila lo resolvían todo, dejando de lado a los demás y siempre buscando figuración y aparentemente beneficios personales o de sector, antes que el bien común o el progreso del deporte.
Con este motivo, el 25 de de mayo de 1916, Dos de Mayo se dirigió al José Pardo, denunciando los propósitos de Loreto y solicitando su intervención, para evitar mayores rozamientos y desaciertos.
El acuerdo del José Pardo fue: “…tomar en consideración la propuesta del Dos de Mayo y proponer el aplazamiento de la organización de la confederación, teniendo en cuenta para ello la diferencia de opiniones que en el asunto tiene el Loreto, en todo opuesto a las del Dos de Mayo, y como medida conciliatoria tendiente a armonizar las relaciones amistosas entre los clubes deportivos de la localidad”.
“El A.C. José Pardo autoriza a su presidente para que directamente se entienda con el del Dos de Mayo y haga las gestiones necesarias, para llegar a un acuerdo cordial y aunar sus esfuerzos de tal manera, que ambas instituciones, proclamando un sólo ideal, propendan con todo entusiasmo y decisión al desarrollo de los “sports” en general, considerados como indispensables para el mejoramiento de la condición física y moral de la juventud del departamento, base del futuro progreso y bienestar de esta región del territorio patrio”
En el Loreto la creación de la confederación también estaba provocando polémicas y divisiones peligrosas.

Tuesday, December 12, 2006

DIGRESIONES CENTENARIAS

Pronto, el 16 de diciembre de 2006, Pablo Carmelo Montalván, Pacarmón cumpliría 100 años de vida. Quiso la muerte truncar el largo camino que aún le tocaba recorrer.
Como editor, parte interesada por cierto, siendo él mi padre me permito amables lectores de las “Crónicas de Pacarmón” hacerles llegar dos momentos de su vida; uno tiene que ver con su vida familiar y su gusto por la lírica; el otro con su participación en el conflicto bélico que envolvió a Perú y Colombia en 1932, y que expresa su amor filial.

Pablo Fernando Montalván




Fortuna

Tríptico
I
Del cielo el más preciado de los dones
Son los hijos, tesoro que conjura
Del vivir las ingratas sensaciones,
Las horas de tristeza y amargura.

Al lenguaje le faltan expresiones,
falta al mirar más cálida ternura,
más violencia al latir los corazones,
más vida para amarlos mientras dura.

¿Quién no ansía de sus hijos la ventura
y a Dios ruega en sus tiernos extravíos?
¿Quién no piensa en ellos noche y día
y quiere que esté su alma siempre pura?
¿Quién no siente en el alma sus desvíos
por su dicha la suya entregaría?

II
Son seis ángeles que la vida mía
Encausan por la senda del destino,
Su bienestar, su dicha, son mi guía,
Sus sonrisas alegran mi camino.

Es supremo placer su compañía
Y al mirarlas, en silencio adivino
En el suelto raudal de su alegría
El reto que ellas lanzan a su sino.

¿Qué me importan la holgura o la pobreza
cuando tengo estos ángeles del cielo?
Con sus juegos, sus charlas, mi alma goza,
Sus caricias disipan mi tristeza
Y sus besos me llenan de consuelo,
Haciéndome la vida más hermosa.

III
Cuando siento que a veces es la vida,
Una lenta caravana de dolor,
Ola que nos arrastra enfurecida
Tempestad que nos envuelve en su fragor.

Al ver una ilusión desvanecida
O en mil pedazos contemplo con terror,
Rota mi calma, mi dicha destruida,
Pienso en mis hijos y olvido mi dolor.

Y en esa ingrata y lenta caravana,
Insensible a los golpes de la suerte
Seguiré, pensamiento y alma fijos
En un ideal: su dicha de mañana,
Pues dentro me grita una voz:¡Se fuerte!
¡olvídate de ti, piensa en tus hijos!

...




“Por la tarde estábamos haciendo limpieza de nuestro armamento, cuando me enteré que estaba acoderando el vapor “Liberal”; me apresuré para terminar y como media hora después, llegó corriendo Ricardo Tobies y me dijo:
-¡Tu padre ha llegado en el “Liberal” como tripulante!
-¿Lo viste?... ¡Qué bueno!... ¿Cómo está?...contesté, y al mirarlo algo extraño noté en su semblante
-¿Qué pasa, Ricardo?-le pregunté-¿Ha sucedido algo?
-Sí, pero ten calma…He presenciado algo desagradable, y me lo contó.
Estaban descargando del “Liberal”, material para la armada y un comandante de la marina, confrontaba personalmente el cargamento. Mi padre estaba haciendo entrega de cierto número de cuñetes de aceite lubricante, los que iban siendo conducidos inmediatamente por personal de la marina; cuando ya quedaban los últimos para llevar, el comandante le hizo notar que en la cuenta que estaba haciendo faltaba un cuñete, mi padre le contestó:
-No puede ser, tienen que estar completos.
El comandante con muy malos modos insistió en que no estaban completos, pretendiendo hacerlo responsable de la supuesta pérdida y mi padre porfiaba en que estaban completos y que había que rectificar la cuenta:
-Mande usted, que alguien vaya a contar los que se llevaron y verá que están completos.
Encolerizado por la contradicción le gritó que debía tenerlo, y mi padre, en tono impaciente y altanero protestó:
-¡Y para qué quiero yo un cuñete de aceite!... ¡Yo no lo voy a robar!... ¡Mande contar los que se han llevado y verá que están completos!...
Como el tono que puso mi padre a su expresión no sería del agrado del comandante, se le acercó violentamente y le aplicó un puñetazo, ordenando de inmediato que lo encerraran en la bodega… esto me lo contó Tobies.
Ciego de ira me puse apresuradamente las bandas y me dirigí al puerto, en el camino me serené un poco; cuando subí al buque no vi al comandante, pero sí a otros oficiales de la armada, que estaban confrontando la carga; de pronto apareció, todos los presentes, testigos de lo que había ocurrido, muchos de los cuales me conocían y quizá comprendían, por mi gesto y actitud que ya me había enterado de lo sucedido, me miraban ansiosamente.
Me acerqué decidido, me cuadré delante y saludándole militarmente le dije:
-Mi comandante, un soldado de la patria le pide que ponga en libertad al hombre que mandó encerrar.
Me clavó una mirada mezcla de atención y de sorpresa, que me pareció interminable, yo lo miraba directamente a los ojos, quién sabe con qué expresión.
-¿Quién es usted?, preguntó.
-Soy un soldado y ese hombre es mi padre, le contesté.
Yo no sé qué habría hecho si se hubiera negado y me lo decía, o si hubiera tomado una actitud de rechazo y me gritaba, o qué se yo…Fueron breves y tensos segundos de silencio, miró a ambos lados, se dio una ligera vuelta, miró detrás y sin decirme una sola palabra se retiró unos pasos. Me quedé inmóvil un instante y cuando me disponía a acercarme de nuevo al comandante, alguien me tocó el brazo y me señaló hacia un sitio, miré y vi a mi padre que pasaba de la chata a la lancha. Me acerqué rápidamente y nos abrazamos sin decir una palabra; luego cogiéndolo por los hombros y mirándole a los ojos le pregunté:
-¿Qué ha pasado?, en tono evasivo y sonriente me contestó:
-Tonterías…y tú, ¿cómo estás?
Debo agradecer a mi buena estrella el feliz desenlace de mi audaz reclamo, como nunca estuve en un tris de hacer una barbaridad.”

De: Pacarmón “El rescate de Leticia” Novela de una frustración loretana. Lima-Perú 1978

Tuesday, November 28, 2006

Historia del deporte...continúa

ANECDOTARIO

En el último “match” por la Copa, que provocó el rompimiento de relaciones deportivas entre el José Pardo y Dos de Mayo, este iba ganado 2 a 0 cuando empezó el segundo tiempo.
A los pocos minutos, Dos de Mayo que estaba atacando de contragolpe, hizo el tercer gol por intermedio de Britto, que estaba en evidente posición adelantada, según los críticos de la época. Emilio Berger, capitán del Pardo, protestó ante el referee, Carlos Donayre y lo mismo hicieron los demás jugadores del equipo. En este instante se acercó Sidney Dodson, capitán del Dos de Mayo y le dijo al referee, en su chapurreado español: anule ese gol, Britto estado “ocasión”. El referee obedeció en ese momento, aunque en el informe final dio como válido el gol.
Y desde entonces, la posición adelantada, el off side, o fuera de juego, quedó en el lenguaje deportivo local denominado como “ocasión”, primero como chacota, mas poco a poco fue adquiriendo valor efectivo, llegando a llamarse a los que actuaban en esa forma “ocasionistas”
Con el correr de los años se olvidó la traducción especial que en ese momento le dio Dodson al off side.

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El noveno aniversario del José Pardo fue celebrado con toda solemnidad y la asistencia de las principales autoridades locales. La actuación se llevó a cabo en el local donde funcionan las oficinas del Correo y que gentilmente cediera su propietaria señora Cecilia Morey de la Torre.
Presidió la ceremonia el prefecto accidental Dr. Wenceslao Pinillos Rosell y la banda de la Guarnición Militar le dio animación a la fiesta.
El Dr. Vicente H. Delgado, presidente de la Corte Superior de Justicia, en una brillante alocución dijo estas palabras que ahora suenan a proféticas:
“El Athletic Club José Pardo, debe marchar unido y con fe hacia el porvenir. Primero uno y luego otro, paso a paso, mirando atentamente dónde debe asegurar su firme planta, debe caminar hacia su destino; su huella dejará un recuerdo imborrable y su meta será el triunfo de sus ideales, haciendo generaciones de hombres forjados en la lid y acostumbrados a vencer…”

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No todos los socios del José Pardo tomaban con calma la campaña de desprestigio contra el club. Juanito Rojas, por ejemplo, si en su poder hubiera estado, habría pulverizado a cuantos trataran de opacar su trayectoria.
Por esto y para estimular el cariño a la institución, en una sesión pidió que en todas las actuaciones los socios volvieran a llevar la insignia: el botón verde.
Pero, algunos tomaron con tal seriedad esta disposición, que todos los días lo llevaban, sino en la solapa del saco, en la cinta del sombrero.
En otra sesión, Santiago Flores Pinedo dijo que debía reglamentarse el uso del botón verde, sólo para los días feriados y actuaciones especiales, porque era una insignia del club, que cual una bandera no se podía llevar ostentándola todos los días.
¡Bah!-dijo uno-¡la bandera no se lleva porque es grande, pero el botón es chiquito!

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Y a propósito de botones. Al ver los del Dos de Mayo y Loreto, que los del José Pardo, los “atletas” como los llamaban, ostentaban ufanos su insignia, también idearon la suya.
Fue también un botón forrado; el del Dos de Mayo, azul, con una cinta en medio con los colores nacionales; el del Loreto, completamente rojo con una cintita blanca.
¡Algo bueno habría de originar la rivalidad de los clubes!

Monday, November 27, 2006

Historia del deporte...continúa

En el certamen organizado para el año nuevo y que se realizó el 3 de enero de 1915, se negaron a intervenir Loreto y Dos de Mayo. Para evitar un fracaso total de la fiesta deportiva, José Pardo como organizador incluyó números de gimnasia en aparatos y el fútbol se realizó entre el primer y segundo equipos.
Miguel Villacorta que había retornado al José Pardo hizo una buena marca en los 100 metros planos, y Leoncio Burga acumuló el mayor puntaje en las pruebas atléticas.
En febrero fracasó otro proyecto de certamen, que siempre como organizador, el Pardo lo convirtió en pruebas de natación en Itaya. Este interés mereció elogiosos comentarios de los diarios locales.
Como el presidente Meza no cediera en su empeño de solucionar el conflicto, al fin en febrero llegaron a la conclusión de designar un jurado de honor, para que este decidiera la cuestión. Fueron designados los doctores Manuel Delgado Morey, Francisco Lanatta y don Juan B. Rojas Torres por el José Pardo, y por el Dos de Mayo don Abel Toledo Ocampo, D.N. Doxon y E. Bresani, y este jurado adoptó la formula planteada por el Pardo: jugar dos partidos por un trofeo que se llamaría la Copa de Honor, y sería obsequiada por el perdedor.
El primer partido se realizó el 4 de abril y lo gano Dos de Mayo por 2 a 1.
Dos de Mayo tenía el siguiente equipo:
Manuel I. Gutiérrez, Arturo Robinson, Arturo Ruiz, Manuel Iglesias Barcia, Sidney Dodson, Bruno Ríos, José Reyes Flores, Francisco Paredes, Alfredo del Britto, Julián Sías y Eliseo Borbor.
José Pardo formó así:
Manuel de Almeida, Miguel Zumaeta, Rómulo Espinar, Jorge Noriega, Leoncio Burga, Pedro Villacorta, Tobías Vásquez, José Chapiama, Antonio Enrique Velásquez, Emilio Berger y Jorge Raygada.
El segundo partido se jugó el domingo siguiente y volvió a ganar Dos de Mayo por 3 a 0. El árbitro fue Carlos Donayre, y al iniciarse el segundo tiempo, Berger, capitán del José Pardo, abandonó la cancha en señal de protesta, según él por la parcialidad del árbitro.
He aquí párrafos de una carta de Berger, publicada en “El Oriente” en la que trataba de explicar al público su conducta:
“El respeto que merece el público me obliga a explicar el motivo de mi salida del campo. Obedece única y exclusivamente a la manifiesta parcialidad del árbitro Sr. Donayre, quien prescindiendo de toda ordenanza del reglamento de fútbol obedecía ciegamente lo que el capitán del Dos de Mayo, Sr. Dodson le ordenaba, sin poner de su parte algo de energía y mucho menos de independencia. Acostumbrado por educación y raza a proceder con libertad y sujeto siempre a las reglas del bien, no he podido permanecer por más tiempo a órdenes de un juez, que obedece a una de las partes. Así toda lucha es inútil. He sido vencido, lo reconozco; pero debe tenerse en cuenta que el juez estuvo en contra de mi equipo y por tanto mi abandono del campo era la única muda protesta a las faltas del “umpire” (sic) ”
Sidney G. Dodson, capitán del Dos de Mayo, contestó la carta, diciendo en términos un tanto burlones, que había perdido el Athletic, porque sus jugadores no conocían el reglamento, que sus dirigentes tampoco sabían enseñarlos y estaban equivocados en la forma como se hacía el sport.
Cabe hacer notar que en junio, es decir dos meses después a la renuncia de Dodson, fue elegido Carlos G. Donayre capitán del equipo del Dos de Mayo.
La Copa de Honor fue entregada por el José Pardo al Dos de Mayo, pero parece que el incidente reavivó el antagonismo o se lo tomó como pretexto. Loreto llegó al extremo de no concurrir a un “desafío”, el 20 de junio, después de haberlo aceptado.
Puede que esta actitud fuera tomada en represalia por no haber aceptado el José Pardo intervenir en un certamen organizado por Dos de Mayo y que debía realizarse el 3 de mayo en Morona Cocha, proponiendo realizarla en las fiestas patrias y poniendo como trofeo un estandarte.
Dicho certamen, que ya estaba en proyecto con los auspicios del Concejo Provincial y con la intervención de los tres clubes, para realizarlo en la Plaza 28 de julio, no tuvo la asistencia de Loreto ni Dos de Mayo, porque a última hora, Dos de Mayo por la presión de su presidente Zumaeta propuso que se realizara otro en Morona Cocha el 29 de julio. Meza hizo algunas concesiones, incluso intervenir el 29 en Morona Cocha, pero aún así ni Loreto ni Dos de Mayo concurrieron al del día 28.
El día 29, pues, jugó Dos de Mayo con José Pardo en Morona Cocha conforme a su ofrecimiento, perdiendo por 2 a 1. Dos de Mayo jugó reforzado con Manuel Dávila y Julio Murrieta, jugadores del Loreto, que como hemos visto, antes pertenecieron al Pardo. Nótese que hacia todo esfuerzo para mantenerse invicto, sobre todo con José Pardo, ya que el 17 de junio había perdido por primera vez frente a Loreto, por 3 a 1 en la Plaza 28 de julio.
Los diarios locales que seguían todas las actividades de los clubes, censuraron acremente las actitudes descritas líneas arriba, que las titularon “entorpecedoras del sport”, y el Concejo Provincial otorgó al José Pardo una medalla de oro por el gesto de haber contribuido con la fiesta deportiva a dar mayor lucimiento a las fiestas patrias.
En el Loreto las actividades internas estaban dando sus frutos. El 12 de enero de 1915 aprobaron sus primeros estatutos y el 5 de marzo aprobaron la iniciación de las gestiones para la petición del terreno denominado Leoncio Prado, entre las calles Loreto, Potro, Yavarí y Noria, donde hoy está el Jardín de la infancia N° 157.
No hubo el menor obstáculo para la cesión y Loreto, por la acción de sus mismos socios y el concurso de los vecinos que veían con simpatía la iniciativa del club, pronto la convirtieron en una magnífica cancha de fútbol.
Fue inaugurada el 30 de agosto de 1915, con una fiesta deportiva, que incluía además de diversas pruebas de atletismo el infalible nudo de guerra y el fútbol.
Dada la tirantez de las relaciones con el José Pardo, sólo fue invitado al evento el Dos de Mayo, arguyendo como fundamento, que era una “correspondencia” a la invitación de este club, al festival organizado en Morona Cocha el 28 de julio.
Al finalizar el periodo institucional tanto del José Pardo como del Loreto, estaba latente el litigio por la posesión de la Plaza 28 de julio entre los tres clubes. Ya hemos visto que para su administración y cuidado, desde 1910, el Concejo Provincial lo había cedido al José Pardo, por haberlo puesto en condiciones de ser utilizado; era evidente pues, que su ocupación para simples partidos en los domingos, teniendo ambos sus respectivos campos, sólo tenía el propósito de obstaculizar las actividades del Pardo.
La situación llegó a su clímax cuando por influencia del Inspector de espectáculos Juan Olórtegui Villacorta, el Concejo resolvió que la Plaza podía ser utilizada indiscriminadamente por cualquier club.
José Pardo solicitó reconsideración de tal disposición, que era un perjuicio para sus intereses y actividades por los gastos que en la preparación de terreno había hecho, y no tener otro sitio para sus ejercicios. Recalcaba en su pedido de reconsideración que el informe de Olórtegui era tendencioso y sólo tenía explicación en el rencor que guardaba el citado inspector por las reclamaciones de que fue objeto con motivo de la desaparición de la Copa de Plata que el Sport Club había ganado en 1908 y que no quiso entregar en 1909.
En julio de 1915 instaló el José Pardo, en una casa alquilada al señor Noé Rojas al borde occidental de la Plaza 28 de julio, un gimnasio con los aparatos que ya tenía el club y otros que obsequió Berger; a pesar de todos estos esfuerzos, no le faltaban detractores. Tal la campaña de algunos articulistas, que a las claras se veía que eran militantes de los otros clubes, como “Viejo Forward” “Clubman” y “Macarrón”. Los escritos, encaminados a desprestigiar al José Pardo, trataban no siquiera de empañar sus victorias sino que las negaban en absoluto. Aseguraba uno de ellos que nunca había ganado un certamen deportivo, ni a los ingleses ni al Sport Club, ni a Loreto, ni a Dos de Mayo, a pesar de ser este último una institución joven. “Que todo lo que sabían hacer eran payasadas de circo en barras y argollas o ganarse entre ellos mismos para otorgarse medallas y diplomas”
“Walking Stick”, que evidentemente era por lo menos simpatizante del José Pardo, refutaba a los otros, demostrando con estadísticas la campaña deportiva del club desde su fundación y que toda la actividad y progreso de la época se le debía, siendo una muestra de ello, que todos los clubes se hubieran gestado por la influencia del Pardo o la de sus socios, muchos de los cuales eran los creadores de esa nueva corriente que estaba en el camino equivocado, contrario a los principios que guiaba a los del Pardo.
La prensa neutral se lamentaba de tal situación, que la consideraba “como un gesto de inexplicable soberbia del Dos de Mayo y Loreto, que a nada conducía” y hacía un llamamiento a sus personeros especialmente, para que, “dejando de lado esa discrepancia marcharan de común acuerdo, con lo que se obtendría mayores progresos”.
El 8 de agosto se realizó la elección de cargos para la nueva directiva del José Pardo. Como el local, domicilio de Berger, no reunía condiciones para una actuación del carácter solemne y concurrido de la juramentación, una comisión nombrada especialmente, alquiló el local, que ocupa Correos y Telecomunicaciones, en la esquina Arica y Morona.
Loreto en su elección reeligió a Hibraín A. Vásquez en la presidencia y nuevos socios ingresaron para darle más positiva organización. Entre ellos Luis García Torres, que muy pronto habría de llegar a la presidencia, Héctor Espinar, que años más tarde fuera consagrado con el cariñoso mote de “El papi”, Manuel Moreno, Luis A. Lucioni, Julio Garro, Ernesto Bernales, Carlos del Águila, Lucio Alcalá, y como supernumerarios: Wenceslao Espinar, Oswaldo Lecca del Águila, Cristian Paredes, Francisco y Benjamín de la Puente, Alejandro Vela Estrella, Adolfo Venegas, Héctor A. Morey, Vicente Cornejo, Juan B. Eyzaguirre, Manuel Bartra, Julio Silva Ross, Telmo Reátegui, Daniel Guzmán Cepeda, y otros.
En Dos de Mayo seguía como presidente Roberto Zumaeta, que fue reelegido para el año 1916.
He aquí la relación de socios ingresados al José Pardo en el año de 1915:
Alcibíades Alván, Eliseo Cabrera, César la Torre, Claudio Mori, Sabino Álvarez, Francisco Nuñez, Carlos Pereira, Carlos A. Ruiz, Toribio Solsol E., Mariano Valderrama, Carlos T. García Peza, Camilo Pursals, Octavio Naar B., Rafael Delgado Acosta, Guillermo de Souza R. Ramón Lebre Bernales, Purificación Ramírez, José Ruiz, Esteban Vela, Juan Alván del Castillo, Julio C. Gonzáles, Manuel Ramírez, Eduardo Raygada, José del Águila, Leoncio Gómez, Pedro Lozano, Sesostrides Aliaga, Ezequiel Cobos, Julio Olórtegui, Juan Pablo Quiñe, Benjamín Rengifo, Miguel Villacorta A., Julio A. Zorrilla, Rómulo Ramírez, Diego Silva Ross, Carlos Hemerith, Lizardo Luján Yarame, Guillermo Pezo Ramírez, Santiago Vela, Alejandro Angulo Peña, Pedro Urrunaga, Enrique Coral Rodríguez, Andrés Jarama Tuesta, Rafael Araujo Acosta, Belisario Casanova, Alfonso del Castillo, Alberto Brunner Sánchez, Marcial Góngora, Marcial Macedo, Eliseo Arévalo Panduro, Román B. García, José Natividad Pinedo, Rodolfo Rojas, Bartolomé Romagnoli, Carlos Villarán, Cecilio Ibarra, Moisés Calla, Emilio Vizcarra, César Cárdenas, Manuel del Águila Ross, Manuel A. Estrella, Emilio Díaz, Enrique Reátegui Álvarez, Andrés Gutiérrez, Francisco Salas, Marcial del Castillo, César A. Estrella Ruiz, Miguel Chuquipiondo y Eulogio Pérez.

Monday, October 30, 2006

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La ceremonia de renovación de cargos efectuada el 4 de diciembre de 1914, en sencilla ceremonia realizada en el local provisional del club, que era la casa de Emilio Berger, situada en la calle Factoría N° 94 (hoy Brasil) se hizo con el juramento de la siguiente junta directiva:
Presidente: Meneleo Meza
Vicepresidente: Juan B. Rojas Torres
Fiscal: José Antonio Rengifo
Secretario: Fernando Alvarado
Prosecretario: Avelino Amaral
Tesorero: Jorge Minaya
Vocales: Braulio Meza
Miguel Vergara
Manuel Burga Soto
Tobías Vásquez
Roberto Vigil
En merito a sus condiciones de deportista fue elegido capitán de sport, Emilio Berger, quien ya estaba desempeñando el cargo con motivo de la separación de Ratteri.
El constante problema era el económico. Se usaron varias formas para conjurarlo: esquelas a los socios atrasados, amenaza de depuración, y hasta se llegó a la rebaja del 50% de las cuotas atrasadas, sin obtener un resultado positivo.
Esta situación fue motivo de que se vieran obligados a desocupar la Casa de Piedra; muy apropiada por cierto para sede del club, y que la habían estado ocupando casi hasta finalizar el periodo, ante el peligro de un embargo de los muebles y materiales deportivos que poseían, amenaza formulada por el propietario del inmueble don Luis Felipe Morey, por no haber cumplido con el pago de los arriendos.
El ofrecimiento de Berger de ocupar su domicilio, a una cuadra de distancia, favoreció una nueva mudanza clandestina, que como ya era costumbre se realizó de noche.
Este periodo fue pródigo en incidentes, cuya duración y consecuencia se proyectaron hasta dos años, pero, uno sólo fue el origen y motivo: la controversia suscitada por la invisible copa, ofrecida “por unos aficionados” de cuya propaganda se encargaron los diarios locales.
La consecuencia inmediata, como dijimos, fue una pugna entre José Pardo y Dos de Mayo, a la que se sumó el Loreto, tratando de ahondar más la división con un proyecto de “Confederación Deportiva”, entre Loreto, Dos de Mayo y unas filiales suyas en Caballo Cocha y Contamana, creadas a imitación de otras que existían con el nombre de Athletic, que aún no eran filiales del Athletic Club José Pardo, pero que habían sido fundadas por socios de este.
Al dar Dos de Mayo por definida la disputa de la copa, después del 7 de junio de 1914, se negó a concertar partidos de fútbol u otras competencias con el Pardo, y a intervenir en los juegos deportivos organizados por este en las fiestas patrias, y así continuó durante el resto del año, alegando con justicia que la ofrecida copa no le había sido entregada, falta que imputaba al Athletic.
Loreto, por su parte hacía idéntica negativa y entre ambos realizaban partidos, ya en la Plaza 28 de julio o en Morona Cocha.
Bueno es decir que Dos de Mayo tenía como suyo el campo de Morona Cocha, donde realizaba los eventos de importancia, porque estaba de por medio el interés de su presidente Roberto Zumaeta, que, como administrador del ferrocarril urbano, le convenía el transporte de pasajeros.
Meneleo Meza, que a pesar de su carácter altivo y de mando, siempre supo poner todo el esfuerzo para suavizar cualquier tirantez en las relaciones institucionales, reconociendo “como justos los reclamos del Dos de Mayo”, dirigió un oficio a su presidente, aclarándole que “si en honor a la verdad la copa había sido ganada por Dos de Mayo, en ningún momento había sido ofrecida por el Athletic”, que de ser así, existiría algún documento u oficio de “desafío”, que era de estilo en aquel tiempo, que también le constaba que “hubo un ofrecimiento hecho público por los diarios locales, pero no se puntualizó de quién o quienes había sido; que si el Dos de Mayo tenía algún ofrecimiento verbal o escrito, podía hacer responsable al Athletic de incumplimiento, pero que en caso contrario no podía imputársele tal falta”.
Concluía aclarando que si el interés de la lucha entre los clubes era un trofeo, “el Athletic lo invitaba formalmente a un certamen, cuyo trofeo sería una Copa de Honor obsequiada por el perdedor”. El presidente del Dos de Mayo contestó afirmando que sabía que el Athletic había recibido el trofeo de algunos caballeros, pero no indicaba quienes eran ellos ni cuándo había ocurrido tal hecho.
El caso es que no se llegó a ninguna conclusión satisfactoria y así terminó el año 1914.

Monday, October 23, 2006

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ANECDOTARIO

Cuando Ratteri renunció y fue separado del José Pardo, muchos compañeros del equipo y socios activos se fueron con él, ya porque los soliviantó o porque les pareció justa su causa.
Juanito Rojas se mantuvo inflexible y no admitió contemplaciones propuestas por algunos socios que pensaron que la desbandada llevaría al club al desastre; propuso a la junta directiva la expulsión de cuantos habían hecho causa común con él. Se le llamó disociador, rebelde y hasta revolucionario. Cierto día, pasados ya algunos del incidente, estaban reunidos en la puerta de la librería del socio Toribio Mesía-hasta hace algunos años ubicada en el mismo sitio-Juanito Rojas y algunos socios, en animada conversación, cuando acertó a pasar por la acera opuesta, Ángelo Ratteri.
Al verlo, uno de los presentes le gritó: ¡Hola Pancho Villa!-haciendo mención al revolucionario mejicano que se había alzado contra Venustiano Carranza.
A lo que Ratteri, riéndose, contestó: ¡Qué hacen ahí Carranza y su camarilla!
Hay que hacer notar que la amistad entre todos ellos seguía y siguió igual a pesar de todos estos incidentes.

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Estaba Ratteri espectando el partido que no había querido jugar y al que también le había restado la concurrencia de algunos buenos jugadores.
Se veía que el equipo del Pardo, así disminuido y no obstante desempeñarse los noveles con bastante acierto, no podría ganar y Ratteri, hacía barra en contra de su antiguo cuadro en forma ostensible.
Juanito Rojas lo vio, se le acercó y cogiéndolo por las solapas, (en esos dichosos tiempos se usaba saco hasta en las canchas de fútbol) lo sacudió llamándole al orden.
Ratteri cambió de ubicación con la intención de seguir haciendo barra pero, Juanito no lo dejaba tranquilo y le seguía por todo el borde de la cancha durante el partido.

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Se estaba discutiendo con calor el asunto de la morosidad de los socios. Rojas Torres dijo que en el club “muchos socios se habían convertido en seres indolentes a todas las manifestaciones del club y que en consecuencia habría que establecerse cuatro categorías de socios”
La presidencia le observó que el estatuto determinaba sólo tres: honorarios, activos y supernumerarios, a lo que Rojas replicó: "no señor presidente, deben ser cuatro, a saber: los socios honorarios, los activos y los supernumerarios, que son las fuerzas vivas de la institución y cumplen con todas sus obligaciones; y los pasivos, que nunca hacen ni hicieron nada por el club, que son seres muertos e inútiles, porque entorpecen la marcha con el incumplimiento de sus obligaciones".

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Fue el tercer partido que había ganado el Dos de Mayo al José Pardo y al día siguiente apareció un artículo en uno de los diarios locales, con el título “Cero y van tres”, en que se satirizaba las tres derrotas del Pardo.
Los que habían permanecido “fieles” en la sonada deserción de abril, y los nuevos integrantes del equipo, ante una arenga del presidente Rojas, hicieron promesa solemne de que en próximo partido los sacarían en camilla antes que derrotados.
Jugaron el 3 de mayo, y como antes del partido se efectuaron unas pruebas de atletismo no se terminó, jugando un solo tiempo en el que quedaron empates 1 a 1.
Los muchachos salieron alegres. Alguien les dijo: ¿a qué tanta alegría si no han ganado?...Pedro Villacorta contestó: nosotros no hemos dicho que vamos a ganar, sino que no vamos a perder. Cumplimos, ¿verdad?

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Los socios ingresados en 1914 fueron:
León Rodríguez, Julio César Moreyra, Tobías Vásquez, Carlos de Freitas, Emilio Berger, Carlos A. Villacorta, Leoncio Linares, Máximo Aguirre, Avelino Amaral, Miguel Vergara, Carlos A. García Torres, Salomón Vásquez, Augusto Morales, Roberto Vigil Osores, Hermogenes Arévalo, Ernesto Filardy, Roberto E. Rojas, Ernesto Hoffman. Carlos B. Saavedra, Carlos Gustavo Linares, Felipe Donayre, Carlos Alejandro Alcorta, Isidro Ruiz Burgos, Carlos Vásquez, Jorge Minaya, Manuel del Águila y Humberto Arias.

Friday, October 20, 2006

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Ratteri ya algo picado con la intención de censura que se le quiso aplicar, seguía como capitán de sport del José Pardo y tenía conformado y ejercitado su equipo que el 19 de abril debería definir el torneo. En estas circunstancias llegó Samuel Laredo, que había estado ausente y la presidencia quiso que fuera incluido en el equipo, a lo que Ratteri se opuso, alegando razonablemente que no estaba entrenado y que su equipo ya estaba conformado. La presidencia insistió y Ratteri soliviantó a los principales componentes del equipo, a fin de que no se presentaran al partido.
Como este rumor llegara a conocimiento de la presidencia, ésta tomó oportunamente las providencias del caso y el día del partido, al no presentarse Ratteri, Juan José Ramírez, Miguel Zumaeta, Roberto Rojas y Adolfo Correa, incluyó en el equipo algunos noveles, que pertenecían al segundo entre ellos, Carlos García Pezo, Rómulo Espinar, Jorge Raygada y Antonio Enrique Velásquez, perdiendo el partido por 1 a 0.
A raíz de esto y presintiendo la tempestad, Ratteri presentó su renuncia y también en forma colectiva varios jugadores que hicieron causa común con él. Ellos fueron: Miguel Villacorta, Adolfo Correa, Miguel Zumaeta, Juan José Ramírez, Roberto Rojas, y Carlos de Freitas.
La presidencia no se inmutó por el hecho. Tampoco la asamblea aceptó la renuncia, por estar concebida en términos inadecuados y decretó la separación de Ratteri del José Pardo, pero aceptó la de los demás sin ninguna discusión y por acuerdo unánime.
Cabe hacer notar, que ya sin previa renuncia, estaban actuando por el Dos de Mayo como hemos visto en la relación de su equipo: Manuel Bardales, Rubén Rojas, Miguel Villacorta, Manuel Dávila y Gonzalo Colmenares. En cuanto a Julio Murrieta y Enrique Zumaeta sin renuncia ni nada parecido acompañaron a Ratteri en el grupo, que al parecer, trataba de reorganizar el C.S. Loreto.
Según afirma Ángelo Ratteri, en la reunión que tuvieron los disidentes y otros del desorganizado Loreto, no se trataba de reorganizarlo sino de fundar un nuevo club, pero, al hacer la elección del nombre hubo dos ponencias. Se tenía que elegir entre Loreto e Iquitos y la mayoría se inclinó por Loreto y ese fue el nombre que se dio a la institución.
Cabe advertir que en la reunión estaba Hibraín Vásquez y César A. Mesía, quienes habían sido fundadores del primitivo Loreto, fácil es pues suponer que se inclinaran por el mismo nombre, y (siempre según la información de Ángelo Ratteri) posteriormente se le dio a dicho acto, carácter de reorganización, celebrando el nuevo Loreto su primera sesión en la segunda etapa de su vida el 13 de setiembre de 1914.
Cualquiera que fuese la intención de los disidentes de José Pardo, lo cierto es que su acto levantó los decaídos ánimos del Loreto, que desde entonces cobró nueva actividad, formándose el trío de antagonistas, cuya rivalidad tan provechosa habría de ser para las competencias deportivas en los próximos años.
La junta directiva elegida en dicha reorganización fue la siguiente:
Presidente: César A. Mesía
Vicepresidente: Hibraín Vásquez
Secretario: José Cárdenas
Tesorero: Abigail Vargas
Capitán de juegos: Ángelo Ratteri
Vocales: Julio Murrieta
Humberto Rengifo
Y nuevos socios solicitaron su ingreso. Entre ellos: Manuel Alves Lorenzo (Manduca), Damián Ríos, Ezequias Vargas, Emiliano Reátegui.

Volviendo al partido definitivo por la copa realizado el 19 de abril, dijimos que lo ganó Dos de Mayo por 1 a 0, y José Pardo, desecho su equipo no opuso la menor objeción. Pero el trofeo no aparecía.
En cambio Dos de Mayo, festejando su día, el 2 de mayo, organizó el domingo 3, un campeonato atlético que debía culminar con una prueba de nudo de guerra y un partido de fútbol. El nudo de guerra con la guarnición y el fútbol con el José Pardo.
Las pruebas y sus resultados fueron los siguientes:

Salto alto 1° Adolfo Teixeira Dos de Mayo 1.60m
2° Leoncio Burga José Pardo 1.55m
Lanzamiento de bala 1° Arturo Robinson Dos de Mayo 9.05m
2° Leoncio Burga José Pardo 8.90m
100 metros planos 1° Adolfo Teixeira Dos de Mayo s/t
2° Miguel Villacorta Dos de Mayo s/t
100 metro vallas 1° Adolfo Teixeira Dos de Mayo s/t
2° Manuel Dávila Dos de Mayo s/t
Salto con garrocha 1° Manuel Dávila Dos de Mayo 2.60m
2° Leoncio Burga José Pardo 2,60m
400 metros 1° Adolfo Teixeira Dos de Mayo s/t
2° Manuel Dávila Dos de Mayo s/t

El nudo de guerra lo ganó el Dos de Mayo y el fútbol con el José Pardo sólo se pudo jugar un tiempo por lo avanzado de la hora, quedando empatados a 1 gol.
En este estado surgió una discusión acerca de la copa ofrecida como trofeo por unos aficionados, (según los diarios locales los que se encargaron de levantar la mayor polvareda) unos decían que la copa había sido ganada por el Dos de Mayo, y esto era lo razonable, pero otros no querían reconocer el triunfo del mismo en el partido del 19 de abril, alegando que el José Pardo había jugado con los suplentes y entonces debería considerarse como segundo equipo; que aun no estaba definido el ganador porque faltaba un partido de los primeros equipos.
Los capitanes se hicieron eco de la discusión y llegaron a un acuerdo y como quien dice borrón y cuenta nueva, acordaron jugar dos nuevos partidos, el ganador de los cuales se llevaría la copa.
Pero, la tal copa nadie aun la había visto ni sabía quién o quienes eran los oferentes.
Así las cosas el 17 de mayo jugaron el primer partido ganando Dos de Mayo por 1 a 0
El 7 de junio se jugó un nuevo partido pero con segundos equipos, el que ganó Dos de Mayo por 2 a 1.
No se volvió a jugar otro partido. Dos de Mayo reclamó la entrega de la copa, contando con las victorias del 17 de mayo y 7 de junio, no obstante haber sido este último de segundos equipos, y declararon sus dirigentes que no aceptarían más “desafíos” del José Pardo mientras no se aclarara el asunto de la copa.
En verdad, parecía una jugarreta de mal gusto tal asunto, pues la copa ofrecida, según los diarios locales por “un grupo de caballeros aficionados” nunca había sido vista, ni nunca se dijo quienes fueron los oferentes.
El Loreto por su parte, ya en actividad aunque en segundo plano, haciendo causa común con el Dos de Mayo, declaró también que no aceptaría los “desafíos” del José Pardo.
El único propósito, al parecer era obstaculizar las actividades del Pardo, pues a partir de entonces todos los domingos concertaban partidos con Dos de Mayo, los que se realizaban en la Plaza 28 de julio, que era el campo de entrenamiento y ejercicios del Pardo, y como consecuencia el 29 de junio, al encontrarse todos los equipos en la cancha, se originó una discusión entre los dirigentes del Pardo y Loreto por la posesión del terreno, que luego degeneró en una batalla campal entre “atletas” y “loretos” como se les llamaba entonces.
La pelea fue mayúscula. Se repartieron puntapiés y trompones a diestra y siniestra. Se lucieron Pedro Gardín, que también pasó a Loreto, Leoncio Burga, Máximo Aguirre…hubo ojos amoratados y miembros contusos, y los diarios locales intervinieron llamando al orden.
Así se llegó hasta las fiestas patrias. Loreto y Dos de Mayo, efectuando partidos y pruebas atléticas entre ellos, y José Pardo aislado.
A pesar de todo, José Pardo trató de organizar un campeonato en celebración de las fiestas patrias, sin lograr conseguirlo por la oposición de los otros clubes, viéndose en el caso de continuar sus actividades en forma interna y hacer un programa de competencias deportivas para dichas fiestas entre sus socios.
El 31 de agosto practicaron las elecciones para el nuevo periodo institucional, pero la juramentación e instalación sólo se efectuó el 4 de diciembre a la llegada del presidente reelecto Meza.

Thursday, October 19, 2006

Historia del deporte loretano

IMAGEN PARA EL RECUERDO


Equipo del A.C. José Pardo de 1913-1914, luciendo uniforme a rayas, verde y blancas con pantalón blanco. El editor lamenta no precisar los nombres de los componentes.

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Después de dos años, el 1 de setiembre de 1913 se renovó la junta directiva del club, constituyéndose de la siguiente manera:
Presidente: Meneleo Meza López
Vicepresidente: Jerónimo Pereira
Fiscal: Sebastián Castro López
Secretario: Juan B. Rojas Torres
Prosecretario: Fernando Alvarado
Tesorero: Braulio Meza
Vocales: Arturo Pereira
Leoncio Burga
Federico Arrarte
Ricardo Montenegro
La renovación de cargos se efectuó en sesión solemne el 31 de agosto, en su nuevo local de la casa de piedra, esquina Tacna/Brasil, a donde hacía poco se habían trasladado, urgidos más que todo, por el deseo de efectuar tan importante ceremonia en un local más apropiado que la rustica casita de la calle Moore.
El club Loreto que había cumplido su quinto aniversario, seguía desorganizado y durante todo el año de 1912 ninguna actividad oficial habían tenido sus dirigentes ni sus jugadores, estos últimos que, deseosos de actividad ya empezaban a actuar por otros equipos al no tener cabida en el José Pardo, cuyas actividades sólo eran de carácter interno por no tener oponentes.
La comisión de sport del José Pardo, creada de acuerdo al nuevo estatuto, se constituyó con un capitán, cargo que recayó en Ángelo Ratteri, dos tenientes, Braulio Meza y Enrique Zumaeta, y cuatro sargentos: Miguel Zumaeta, Manuel Dávila, Juan Rojas Vásquez y José P. Cárdenas.
Como una prueba del deseo de mejorar la marcha deportiva hicieron un pedido de uniformes a Liverpool, iguales a los que estaba en uso: camiseta a rayas verticales verdes y blancas y pantalón blanco. Este uniforme había reemplazado a las camisetas negras que Ratteri había traído de Italia.
Con el mismo propósito llegaron a un convenio con la administración del ferrocarril urbano, a cargo del señor Roberto Zumaeta, para organizar todos los domingos, partidos en Morona Cocha, percibiendo el club como retribución el 20% de los pasajes, un descuento de 50% a los socios activos, y pasaje gratis para los jugadores.
Y como corolario de la nueva disposición de ánimos surgió el ofrecimiento de los socios Marchetti y Popolizio para la organización de una función de cinema para incrementar los fondos, cuyo resultado fue un éxito rotundo.
Pero, nuevamente reapareció, como semilla de discordia, el entusiasmo por el tiro. Al organizarse en Lima el Concurso Nacional de Tiro de 1913, fue invitado el Alayza Paz Soldán, ya con su denominación de Club de Tiro Iquitos N° 136, pero, tropezaron sus dirigentes con el inconveniente de que el número de sus socios, no llegaba al exigido por la reglamentación respectiva para ser considerado como institución. Para lograrlo, solicitaron al José Pardo su apoyo y concurrencia.
Aunque el apoyo y concurrencia solicitada tuvo al fin aceptación, no faltaron oponentes en el Pardo, pues, la experiencia les había demostrado que el abandono de las otras actividades deportivas muy especialmente la del fútbol afectaba a sus socios supernumerarios, quienes inactivos, por su propia iniciativa tenían que organizar sus partidos con equipos de segunda categoría, por estar los dirigentes abstraídos por entero en la organización y prácticas de tiro.
De todos modos esa colaboración no podía faltar, pues empezando por Meneleo Meza, que seguía siendo secretario del Club de Tiro, la mayor parte de los socios del Pardo, pertenecía o había pertenecido al Alayza Paz Soldán.
Fue así como se logró la inclusión del Club de Tiro Iquitos N° 136 en el Concurso Nacional de Tiro de 1913, gracias a la gestión de Meza, quien en la sesión donde se resolvió favorablemente la petición de ayuda dijo: “No podemos permitir, como loretanos conscientes de la importancia de una institución patriótica como el Club de Tiro Alayza Paz Soldán, que desaparezca, si en nuestra voluntad está el evitarlo. El Athletic, fiel a su tradicional principio de propender a la creación, ayuda y sostenimiento de instituciones deportivas y patrióticas, debe dar al Alayza Paz Soldán el apoyo que solicita y habremos cumplido con un deber cívico, regional y patriótico”.
Posteriormente se instalaron aparatos de puntería y otros materiales propios para el adiestramiento de los socios en el local del club.
Por el mes de febrero, aparecieron en el “El Comercio” de Iquitos, dos artículos en contra del Athletic, en los que se trataba de ridiculizar al club y a sus dirigentes, restar méritos a su campaña deportiva, pintándolas sólo como derrotas o fáciles victorias, impulsado el articulista posiblemente por su antagonismo.
Algunos socios pretendieron acusar de timidez la actitud pasiva de la presidencia, que no dio muestra de ninguna reacción y en una sesión opinaron en el sentido de que se contestara a dichos artículos, pero Meza dijo que ni personalmente concedía importancia a los artículos ni al articulista, como para gastar en publicaciones, “dinero que más falta hacía para fomento de los deportes en la institución”. Juan B. Rojas Torres también opinó en el sentido de no tomar en consideración a dichos detractores ni a sus escritos, porque sólo eran “fruto de la inquina y la envidia que les producía la limpia trayectoria del Athletic, su prestigio conquistado en labor ardua y efectiva en beneficio del sport y la juventud”. “Que el pueblo sensato conoce los móviles que tiene el cronista, quién es él, a qué club pertenece y desde cuándo existe ese club”.
Atribuía a Hibraín Vásquez la paternidad de los artículos, aunque no podía confirmar este hecho, que posteriores campañas en contra del Pardo y la forma como actuaba últimamente, hacía suponer cierta la afirmación de Rojas Torres.
En marzo de 1914, por tener que viajar el presidente Meza a la capital, delegó sus funciones, por acuerdo de asamblea, en Rojas Torres, que como hemos visto no era el vicepresidente, y quien tuvo que afrontar una crisis deportiva, la primera que revistió seriedad y que tuvo graves consecuencias para el club.

Pero, volvamos a los primeros días de 1914 para hacer un relato cronológico de las actividades deportivas.
El 1 de enero de 1914, festejando el C.S. Dos de Mayo el primer aniversario de su fundación y sintiéndose ya con bríos para enfrentarlo, invitó por primera vez al José Pardo a un partido de fútbol, poniendo en disputa una medalla de oro.
Se había renovado también su junta directiva, cuya presidencia recayó en Adolfo Teixeira, funcionario del Comercial Bank y deportista de gran calidad.
Los equipos se conformaron así:
José Pardo: Almeida, Rubén Rojas, Juan José Ramírez, Pedro Gardín, Braulio Meza, Miguel Zumaeta, José Chapiama, Julio Murrieta, Ángelo Ratteri, Rafael del Águila y Pedro Villacorta.
Dos de Mayo: Gonzalo Colmenares, Manuel Dávila, un sargento apellidado Romero, Antonio Acurcio, Eliseo Borbor, Bruno Ríos, Layzamón Pezo, Manuel Bardalez, Miguel Villacorta Alalá, Julián Sías y Adolfo Teixeira.
El uniforme del Dos de Mayo seguía siendo el mismo.
José Pardo ganó por 2 a 0, pero se notaba calidad en el equipo del Dos de Mayo, y el público abandonó el campo complacido.
Con motivo de la inauguración de la Plaza 28 de Julio, que había sido transformada de cementerio retirando gran cantidad de osamentas, el 25 de enero se organizó a iniciativa del coronel Puente, prefecto del departamento, un campeonato de pruebas atléticas y fútbol, entre José Pardo y Dos de Mayo (Loreto seguía en inactividad), poniéndose en disputa una medalla de oro obsequiada por el prefecto.
He aquí las pruebas atléticas y los resultados obtenidos:
100 metros planos 1° Adolfo Teixeira Dos de Mayo 12”
2° Máximo Aguirre José Pardo 13”
Salto largo 1° Pedro Gardín José Pardo 4.80m
2° Pedro Villacorta José Pardo 4.60m
Salto alto 1° Leoncio Burga Pipo José Pardo 1.45m
2° Pedro Gardín José Pardo 1.40m
400 m. planos 1° Alejandro Pinto Dos de Mayo
2° Ángelo Ratteri José Pardo
Salto con garrocha 1° Pedro Gardín José Pardo 2.65m
2° Leoncio Burga José Pardo 2.60m
Lanzamiento de bala 1° Máximo Aguirre José Pardo 9.15m
2° Pedro Gardín José Pardo 8.85m
Carrera de resistencia 1° Alejandro Pinto Dos de Mayo
2° Adolfo Teixeira Dos de Mayo

El partido de fútbol fue ganado por Dos de Mayo con 1 a 0 adjudicándose la medalla de oro obsequiada por el coronel Puente.
Haciendo un ligero comentario de las pruebas atléticas diremos, refiriéndonos a la carrera de 100 metros, que probablemente el tiempo no fue tomado con cronómetro. No hemos podido confirmarlo, pero, nos inclinamos a creerlo así por la diferencia grande entre las marcas y la exactitud de ambas. Es probable que fueran tomadas con los punteros que marcan los segundos en los relojes de la época.
En cuanto al partido, fue tan intensamente disputado que tuvo la virtud de despertar el entusiasmo de la afición. Incluso la prensa local hizo entusiastas comentarios y en uno de ellos se anunció que pronto se pondría en disputa una copa. Nunca se supo de dónde salió el ofrecimiento, pero en aquella época bastaba decir que había un partido y con trofeo o sin él, igual se daban por entero, con más razón en el caso presente que Dos de Mayo salía a la palestra como digno antagonista, haciendo olvidar al Loreto cuya desorganización le impedía dar señales de vida.
En este estado de ánimos, tanto de jugadores como de la afición se realizó el primer partido por la anunciada copa, el 1 de febrero y cuyo resultado fue un empate de un gol por lado.
En este partido, Ángelo Ratteri sin motivo aparente abandonó la cancha. En sesión de asamblea, Julio Gallegos, pidió un voto de censura a la actitud de Ratteri, que era capitán del equipo. Este trató de justificarse diciendo que la había tomado porque sus jugadores no acataban sus disposiciones durante el partido. Después de larga discusión la mayoría rechazó el voto de censura.
Pero quedaba pendiente la disputa de la copa, que se decía en el ambiente deportivo había sido ofrecido por algunos entusiastas caballeros. Según las mismas afirmaciones, confirmadas por los periódicos, que no mencionaban los nombres de los oferentes, dicho trofeo debería jugarse en dos partidos, debiendo ganar los dos para conquistarlo.
El Dos de Mayo había tonificado su equipo con la inclusión de Arturo Robinson, un inglés recio y de elevada talla, y Sidney Dodson también inglés y de impresionante físico; ambos funcionarios del Comercial Bank y que, como compañeros de trabajo de Adolfo Teixeira fueron atraídos al Dos de Mayo. Robinson hacía formidable pareja en la zaga, con Arturo Ruiz, el escolar que hemos mencionado y que debutó exitosamente, de gran vivacidad y muy difícil de burlar. Sidney Dodson, con gran dominio del esférico, fue nombrado capitán por sus conocimientos técnicos; conformaba la línea medular con Manuel Iglesias Barcia a un lado y Bruno Ríos al otro, y en la delantera entró Luis de Britto, que con Serafín Otero eran capaces de destroncar la mejor defensa. Los otros delanteros seguían siendo Julián Sías, Eliseo Borbor y Adolfo Teixeira. En el arco continuaba Gonzalo Colmenares.
Un movimiento subversivo en contra del coronel Puente entorpeció las actividades deportivas, suspendiéndolas casi en forma total, hasta el 5 de abril, en que por primera vez jugaron el primer y segundo equipos del José Pardo y Dos de Mayo. El primero por la copa, y el segundo sólo un amistoso como diríamos ahora. En ambos ganó Dos de Mayo, en los primeros por 1 a 0 y en los segundos 2 a 1. Quedaba pues, pendiente un partido por la copa, ya que según todos los comentarios, quien ganaba dos partidos debía llevarse la copa, y, hasta el 5 de abril, Dos de Mayo había ganado uno. Los periódicos decían que faltaba un partido, el que había de ser decisivo si ganaba Dos de Mayo, en caso contrario había que empezar de nuevo.

UN POCO DE HISTORIA DE DEPORTE EN LORETO-IQUITOS

Un listado de los equipos del AC José Pardo. Es probable que encuentren algún pariente cercano o antepasado, es cuestión de buscar. He aq...