Friday, May 11, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La renovación de cargos en el noveno aniversario de José Pardo, fue una ceremonia que culminó en una brillante fiesta social. Fueron invitados los doctores Manuel Delgado Morey y Vicente H. Delgado, miembros de la Corte Superior de Justicia y los señores Nicanor Saavedra, Benjamín C. Dublè y Abelardo Colmenares.
Por primera vez se usó la banda presidencial especialmente confeccionada para la ceremonia, por el consocio Melchor Celis, y que en años posteriores se hizo de ritual.
La junta directiva estaba constituida así:

Presidente Meneleo Meza
Vicepresidente Juan B. Rojas Torres
Fiscal José Antonio Rengifo
Secretario Doroteo Arévalo
Prosecretario Jorge Noriega Rengifo
Tesorero Jorge Minaya
Vocales Manuel Burga Soto
Braulio Meza
Emilio Berger
Roberto Vigil
Leoncio Burga
Entre los premios que se adjudicaron a los socios que se habían distinguido durante el año por su labor, cabe destacar la medalla de oro a Emilio Berger, “por sus importantes servicios como instructor en la sección de gimnasia”. Berger estaba en plena juventud y realmente era un gimnasta completo y con amplios conocimientos de la técnica.
También fueron premiados con medallas de plata, Juan B. Rojas Torres, Jorge Noriega, José Chapiama, Braulio Meza, Miguel Vergara, Leoncio Burga y Teofilo Cavaillier, casi todos ellos de gimnasia. Esta distinción fue motivo de su nombramiento como miembros de la comisión de sport, para el año institucional que se iniciaba.
Este empezó dentro de la torpe pugna de hacerse daño entre los clubes. De un lado Loreto, que hizo suyo el pleito, y Dos de Mayo, que poco a poco se iba dando cuenta de lo errado de su actitud; y del otro lado, el José Pardo, que aislado, hacia esfuerzos para solucionar el conflicto-que realmente perjudicaba el desarrollo del deporte-y demostrar su mejor organización y calidad de decano, cuyo titulo ya se le daba.
El 11 de octubre de 1915, Hibraìn Vásquez presentó en sesión del Loreto un proyecto para la creación de la Confederación Sportiva de Loreto, que hemos mencionado, y cuyos términos fueron los siguientes:
“Que la Confederación sea proyecto del C.S.Loreto, a la que podrá invitar a los clubes que mantienen relaciones de amistad y simpatía, a los clubes que sean fundados bajo su auspicio y a cualquier institución de deportes físicos que tuviera por conveniente, sujetándose a las siguientes condiciones:
-“Se compromete, (la confederación) a propagar los principios más sanos, útiles y educativos del sport”
-“Se compromete a hacer extensiva su enseñanza de sport a todos los departamentos, formando otros centros de la misma índole, confederándolos con los de aquí y que sean signatarios de las presentes bases”
-“Se confederarán todos con su nombre, quedando cada club autónomo en su administración y fines particulares”
-“El consejo estará compuesto por tres miembros delegados por cada club que entra en la confederación y estará compuesta por un presidente, tesorero y secretario”
-“Antes de aprobar los reglamentos, serán enviados para el estudio de los signatarios”
Hasta aquí el proyecto.

La formación de la pretendida Confederación Sportiva de Loreto, que si bien es cierto tenía principios laudables-a juzgar por las bases en que se sustentaba su formación-tenía en cambio el evidente y malévolo propósito de aislar y menospreciar al Josè Pardo, teniendo en cuenta la potestad del Loreto para “invitar a los clubes que mantienen relaciones de amistad y simpatía”.
Dos de Mayo fue invitado a la confederación, lo mismo que-como hemos dicho antes-los clubes Loreto de Caballo Cocha y Contamana y dos clubes más de cuya existencia jamás se supieron.
La elección provisional practicada, nominó como presidente a Hibraìn Vásquez y secretario a Carlos del Águila, que así empezaba su trayectoria como dirigente deportivo.
Los delegados que formaron inicialmente la confederación fueron: por el Loreto, Carlos del Águila, Emiliano Reàtegui, (que posteriormente fue reemplazado por Fabio Casado) y Héctor Espinar Andrade (el papi); por el Dos de Mayo, Alfredo de Britto, Julio Silva Ross y Jesús Gendrau; y por el “Centro de Fútbol” (un club de cuya fundación jamás se supo), Hibraìn A. Vásquez, José del Carmen Vásquez y César A. Rojas.
Nótese, que los delegados del “Centro de Fútbol” eran los hermanos Vásquez, y Rojas, más conocido como “Macarrón”, todos de Loreto.
Al estudiarse en el Pardo la situación, los socios Emilio Vizcarra y Augusto Morales, denunciaron como un desaire el hecho de que no se hubiera invitado al club a la organización de la confederación, siendo el decano, y mas bien haber creado clubes fantasmas para abultar las delegaciones y dar la impresión de un organismo departamental.
Rojas Torres opino que: “no debe tenerse en cuenta como desaire la actitud de los que constituyen la confederación , por cuanto esta es sólo una farsa, fruto de las maquinaciones indignas de sus gestores, que son incapaces de sostener y llevar adelante una labor intensa y de importancia en la vida sportiva del departamento”; “cuando llegue la oportunidad-agregaba-nuestro club gestionará en Lima su incorporación a la Federación Sportiva Nacional”; “no debemos pues, tomar parte en la farsa que representan el Loreto y Dos de Mayo con la pretendida confederación”
Como solución transaccional, a propuesta de Meneleo Meza, en aras de la confraternidad deportiva y como prueba de que el Pardo deseaba colaborar a la cimentación del deporte en todo el departamento, acordaron dirigirse por oficio a la confederación, acreditando dos delegados, que fueron designados en la misma sesión. Ellos fueron Máximo Aguirre y Juan B. Rojas Torres. Al mismo tiempo solicitaban la incorporación de los clubes Athletic de Caballo Cocha y Athletic de Contamana.
Como puede observarse a través de las designaciones de delegados, se trataba de tener mayor número de adictos en la confederación, a fin de dominarla, puesto que todos los nombrados pertenecían al Josè Pardo. Semejante procedimiento estaba destinado a contrarrestar la mayoría que tenia Loreto en la confederación.
Es así como, en noviembre de 1915, los manejos de los directivos de la confederación empezaron a dar sus frutos negativos. Los delegados del Dos de Mayo comprobaron que entre Hibraìn Vásquez y Carlos del Águila lo resolvían todo, dejando de lado a los demás y siempre buscando figuración y aparentemente beneficios personales o de sector, antes que el bien común o el progreso del deporte.
Con este motivo, el 25 de de mayo de 1916, Dos de Mayo se dirigió al José Pardo, denunciando los propósitos de Loreto y solicitando su intervención, para evitar mayores rozamientos y desaciertos.
El acuerdo del José Pardo fue: “…tomar en consideración la propuesta del Dos de Mayo y proponer el aplazamiento de la organización de la confederación, teniendo en cuenta para ello la diferencia de opiniones que en el asunto tiene el Loreto, en todo opuesto a las del Dos de Mayo, y como medida conciliatoria tendiente a armonizar las relaciones amistosas entre los clubes deportivos de la localidad”.
“El A.C. José Pardo autoriza a su presidente para que directamente se entienda con el del Dos de Mayo y haga las gestiones necesarias, para llegar a un acuerdo cordial y aunar sus esfuerzos de tal manera, que ambas instituciones, proclamando un sólo ideal, propendan con todo entusiasmo y decisión al desarrollo de los “sports” en general, considerados como indispensables para el mejoramiento de la condición física y moral de la juventud del departamento, base del futuro progreso y bienestar de esta región del territorio patrio”
En el Loreto la creación de la confederación también estaba provocando polémicas y divisiones peligrosas.

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