Monday, March 17, 2008

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La junta directiva, elegida el 14 de agosto, que en una sencilla sesión solemne se instaló y juramentó, debido a la situación política provocada por la revolución que el 5 de agosto encabezó el capitán Guillermo Cervantes, estaba constituida así: Presidente: Meneleo Meza López Vicepresidente: Alfonso Bartra del Águila Fiscal: Jorge Noriega Rengifo Director Técnico: Emilio Berger Tesorero: Antonino Suárez Secretario: Doroteo Arévalo Prosecretario: Francisco Silva Bartra Vocales: Julio G. Vergara Demetrio Gómez Meza Julio Ruiz Rengifo Moisés Darmont Las actividades empezaron a desarrollarse normalmente no obstante el clima de intranquilidad que se vivía por la revolución. De este modo el 2 de setiembre se recibió una comunicación del C. S. Loreto en la que invitaba a participar en un torneo disputándose un estandarte obsequiado a dicho club para ese efecto, por la oficialidad del Regimiento Cazadores de Oriente Nº 17 y que lo remitió el Jefe Político y Militar capitán Guillermo Cervantes. Las bases, discutidas por los delegados de los tres clubes, estipulaban que se debía jugar anualmente el 30 de agosto, en celebración del aniversario del Loreto, sin que fuera su posesión definitiva para el vencedor, pero admitiendo toda la organización de parte del Loreto. Solo se modificó la fecha de la disputa debido al atraso de la organización, aprobándose la realización anual del torneo el 24 de setiembre, festejando el día de la Patrona de las Armas del Perú: la Virgen de las Mercedes. El Loreto como organizador del certamen, puso pruebas de su especialidad, no obstante el triunfo correspondió nuevamente al José Pardo, sin que faltaran durante el desarrollo los incidentes y reclamos de parte del Loreto, que como organizador todo lo había preparado para su victoria. Estos acontecimientos trajeron como consecuencia la vuelta a la pugna y el encono entre ambos clubes, cuya culminación se produjo el 12 de octubre, en una actuación que el Loreto preparó en su local celebrando el Día de la Raza, de reciente institución y a la que concurrieron especialmente invitadas las autoridades locales y delegaciones de los clubes. La del José Pardo estaba conformada por Alfonso Bartra, Moisés Darmont, Antonino Suárez y Doroteo Arévalo. En la indicada actuación, en una conferencia sustentada por Daniel Guzmán Cepeda, socio del Loreto, éste se expresó en términos infelices y ofensivos refiriéndose a la organización del José Pardo y a su trayectoria deportiva; dando la impresión de hacerlo en forma premeditada. La delegación del Pardo se retiró del acto y de inmediato solicitó una sesión extraordinaria, en la que puso el hecho en conocimiento de la Asamblea y después de un largo debate se acordó remitir al presidente del Loreto, ing. Arenas Loayza un oficio en el que se le comunicaba que se hacía responsable a la institución de su presidencia de la ofensa inferida y se le solicitaba la desautorización de las palabras de Guzmán Cepeda, por parte del Club Loreto. Arenas Loayza se negó, después de leer el oficio, a recibirlo y no admitió la responsabilidad del hecho, pero, mediante las gestiones personales del presidente, admitió reunir a la Asamblea del Loreto para discutir el asunto. Como este ofrecimiento se dilatara más de lo prudencial, en una nueva sesión el José Pardo, acordó por unanimidad: extrañar la actitud de Arenas Loayza, que propendía a fomentar la discordia, cortar las relaciones con el Loreto y dar a publicidad estos acuerdos y los motivos. En estas circunstancias, y estando la causa de la revolución completamente perdida, varios dirigentes del Pardo, que se habían identificado con ella, se vieron obligados a abandonar la ciudad para no ser apresados por las tropas gobiernistas.
Entre ellos Meneleo Meza, Juan B. Rojas Torres, Doroteo Arévalo, provocando un receso, no sólo en las actividades institucionales sino también locales, pues muchos otros dirigentes de los otros clubes estaban en la misma situación.
De este modo, el 3 de abril se eligió una nueva junta directiva que debería terminar el periodo institucional, con el siguiente resultado: Presidente: Emilio Berger Vicepresidente: José Antonio Rengifo Fiscal: Jorge Noriega Rengifo Director Técnico: Manuel A. Machado Neves Secretario: Francisco Silva BartraTesorero: Melchor Celis Prosecretario: Luís S. De Freitas Vocales: Manuel Burga Soto Manuel Arias Pedro Bazán
José N. Pinedo En los primeros meses del año 1,922 se supo que en el vapor “Presidente Leguía”, que en junio debía arribar al puerto de Iquitos, viajaba el general Gerardo Álvarez, que en 1,911 había sido designado socio honorario del club. Con este motivo, y teniendo conocimiento de que había sido nombrado prefecto del departamento, se acordó dirigirle a Leticia un radiograma de bienvenida y se designó una comisión para saludarlo a su llegada. El 16 de junio la comisión compuesta por José Antonio Rengifo, Eduardo Noriega, Alfonso Bartra y Melchor Celis, concurrió a la prefectura. Fueron recibidos con toda cordialidad y el general Álvarez manifestó vivo interés por la marcha de la institución, sobre todo en su aspecto deportivo; encargó saludos para todos los socios y pidió que le señalaran una fecha para visitar el club. Para tal objeto, el 25 de junio organizaron una fiesta en la que fue recibido y la invitación se hizo extensiva al aviador César Lecca y a la doctora Miguelina Acosta Cárdenas. Recalcamos estos acontecimientos y los antecedentes que le rodearon para hacer notar, cómo un año después, habrían de variar radicalmente los sentimientos del general con respecto al club, que suponemos fundadamente, tuvieron la influencia de personas mal intencionadas, que obraban inspiradas por la adulación y el servilismo de la época. Al acercarse la celebración de las fiestas patrias, las relaciones entre José Pardo y Loreto seguían tirantes, circunstancia por la que no podía realizarse ningún evento deportivo. Pero no era posible que Iquitos se quedara sin fiesta deportiva. No se sabe cómo surgió la idea de organizar un campeonato entre extranjeros y nacionales, pero lo cierto es que, con gran demostración de interés y entusiasmo resultó una realidad. Ya muchos años antes, como hemos narrado, se habían efectuado partidos de fútbol. Esta vez la competencia fue de más amplitud: atletismo, levantamiento de pesas, y otras pruebas de la época. La competencia fue interesante e intervinieron en ella todos los atletas conocidos y muchos extranjeros que nunca lo habían hecho. Cabe destacar entre éstos a Ernesto Hoffmann, que obtuvo el primer puesto en levantamiento de pesas, Juan Pinto Jr., Manuel Pinto Catalao, Bernardo Cerdeira, Rodrigo Pinto, que conformaron el equipo de nudo de guerra. Fueron tres días de fiesta. El partido de fútbol se jugó el 29 y quedaron tablas a O, y el 30 como último número del programa se disputó el nudo de guerra. Fue un final emocionante; entre la ardorosa gritería del público que alentaba a ambos equipos. Eran éstos tan parejos que no cedían una pulgada de terreno; la tarde había oscurecido; el público, incontenible se había acercado tanto a la línea de los equipos, que algunos ayudaban a los equipistas o ponían el pie para que no resbalaran; la algarabía era ensordecedora…en fin, después de larga brega, el referee, un militar, dio por terminada la prueba declarándola empate. Pero los nacionales y sus hinchas decían que habían ganado, y los extranjeros y los suyos aseguraban lo mismo, agregando que aquellos habían sido ayudados por los espectadores. Terminada la prueba empezó la discusión. Cerdeira, un español alto como un poste y recio como una tranca, que había hecho de “tronco”, es decir cabeza del equipo, grita con voz de trueno: ¡Los hemos jalado a todos, con todos los que los ayudaron! ¡Repitamos la prueba y yo solo soy capaz de arrastrarlos a todos! ¡Ustedes saben que 100 kilos para mí no es peso!...
Con el nudo de guerra concluía el campeonato. Nunca se supo si lo habían ganado los nacionales o los extranjeros. Quien ganó fue el público que tuvo un espectáculo muy emotivo y de gratos recuerdos. Y allí quizá en la misma Plaza 28 de julio, surgió la idea de formar otro club deportivo que poco después, los extranjeros residentes fundaron con el nombre de Stadium.
Casi al finalizar el periodo institucional, creyendo los dirigentes del Loreto, que a pesar de las circunstancias y procedencia del “Estandarte” se podría cumplir con las bases y actualizar su disputa en un nuevo torneo trataron de acortar el distanciamiento con el José Pardo, que éste mantenía firme, con la aprobación velada del Dos de Mayo. En oficios sucesivos pidió la reconciliación y vuelta a la armonía, hasta que el 3 de agosto de 1922, accedieron los del Pardo a concurrir a una reunión de delegados, en la que los suyos debían exigir una amplia satisfacción por escrito: eludir cualquier trato mientras no se obtuvieran las satisfacciones exigidas y no aceptar la representación de Fabio Casado Ramírez en ninguna actuación, tomándose en cuenta la descalificación de que había sido objeto de parte del Dr. Matías Ferradas, cuando este ejercía la presidencia de un jurado en un campeonato, cuyo documento se guardaba en la Municipalidad. La reunión se llevó a cabo con feliz éxito. Se firmó un acta que implicaba una amplia satisfacción para el José Pardo y como culminación de tan importante acontecimiento aceptaron la invitación del Loreto para participar en un torneo celebrando su aniversario. Pero la disputa del “Estandarte” ya no fue posible, pues revivir el recuerdo del Regimiento Cazadores del Oriente Nº l7, que se había sublevado contra Leguía, habría sido un desafío al Gobierno, y tuvo que olvidarse dejando el trofeo, definitivamente en el José Pardo, donde su presencia, no obstante ser la enseña nacional, quisieron personas interesadas en hacer daño, señalar como una prueba de que el club era contrario al régimen, por tener la inscripción:
EL REGIMIENTO CAZADORES DEL ORIENTE Nº 17 A los Clubs deportivos de Loreto
El 3 de Agosto de 1,922, en una de las sesiones preliminares a la elección de cargos, el presidente Emilio Berger, presentó renuncia irrevocable del cargo y de la institución, hecho que causó profunda consternación en los socios, quienes reconocían los méritos de Berger a través de nueve años de intensa actividad. El motivo principal de la renuncia fue la fundación del Club Stadium, en los primeros días de agosto de 1,922, que agrupó a los extranjeros e hijos de extranjeros radicados en esta ciudad, con fines sociales y deportivos. Iniciativa surgida a raíz del campeonato entre extranjeros y nacionales, originando el retiro de todos los deportistas extranjeros de los clubes deportivos, algunos en forma temporal, o mas bien accidental, porque estaban tan profundamente ligados por sus sentimientos a los clubes que pertenecían, que se les hacía duro apartarse de ellos, y otros en forma figurada
porque seguían perteneciendo como socios y alguna vez se les creó problemas por no atinar a decidirse por cual de los clubes debía participar. Berger no pudo sustraerse a esta corriente y estamos seguros que con gran pena renunció a la institución. Después de un largo debate en el que coincidieron todas las opiniones en el sentido de no aceptar la renuncia, pese a ser irrevocable, se designó una comisión que se encargaría de solicitar el retiro del documento y hacerle presente el agradecimiento del club y de los socios. En la misma sesión y a pedido de José Chapiama, se acordó por unanimidad colocar las fotografías de Berger y Meneleo Meza en el Salón de Actos del Club, a uno y otro lado de la del Presidente Honorario Vitalicio Dr. José Pardo Barreda. No obstante la gestión indicada, Berger se retiró temporalmente del club volviendo paulatinamente después a la vida activa, arrastrado por el cariño que hacia la institución sentía y a la que en realidad, dio lo mejor de sus energías, dinamismo e iniciativas. El Club Stadium en sus primeros meses de vida tuvo intensa actividad. Crearon equipos infantiles; terceros, segundos y primeros de fútbol y fomentó el atletismo. Su local se instaló en la primera cuadra del jirón Sargento Lores, que entonces se llamaba Pastaza, posteriormente Av. Leguía y todo parecía que fuera a marchar mejor con la aparición de un nuevo competidor en la arena deportiva. Pero tuvo poca vida debido a las limitaciones que se trataron de imponer tanto en su vida interna como en el aspecto deportivo, llegando al error cierta vez, de poner en la puerta de su local un aviso prohibiendo la entrada a los que no fueran socios o extranjeros, que le mereció una fulminante censura en un articulo publicado por Rafael Ángel Vidurrizaga.

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