Monday, March 17, 2008

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Aparte de los campeonatos indicados, José Pardo jugó 27 partidos de fútbol con su primer equipo; de los cuales ganó 13, perdió 11 y empató 3. Con Loreto ganó 4, perdió 4 y empató 2. Con Dos de Mayo ganó 9, perdió 6 y empató 1. La nota deslucida de esta época la constituyó el afán de seducción a los jugadores y atletas, que por su rendimiento eran puntales. Una de los mas sonados casos fue el que protagonizó Adolfo Vargas Arias, a quien se le acusó en el José Pardo de “haberse vendido” al Loreto, motivo por el cual según las versiones callejeras, en principio se negó a jugar un partido en que se disputaba un premio de 50 soles y al fin lo hizo con tan mala suerte, como para confirmar las versiones callejeras, que se perdió el partido, dando origen a una investigación interna. La aclaración final fue que Loreto o algunos interesados habían difundido la especie de que Vargas había firmado solicitud de ingreso a dicho club, con el propósito de crearle una situación de desconfianza de parte de sus compañeros de equipo y directivos. En el curso de la investigación y por una carta suscrita por Vargas, dirigida al club y en la que negaba haber firmado solicitud ni compromiso alguno, quedó demostrado que todo había sido una maniobra para provocar la expulsión de Vargas. Se comprobó también la existencia de una serie de gestiones encaminadas a seducir a otros jugadores con ofertas de dinero. Julio Silva Bartra fue uno de los tentados y el motivo estaba muy claro. En organización ya el Campeonato por el Centenario Nacional, buscaba la forma de contar con elementos que aportaran puntos para conquistarlo. Por todo esto se estableció en el Pardo el juramento de los socios. Y los primeros socios deportistas que en ceremonia especial lo prestaron ofreciendo fidelidad fueron: Rafael y Julio Silva Bartra, Humberto y Miguel Villacorta Rodríguez, Miguel Villacorta Alalá, Carlos Núñez “El elefante”, Ramón Cisneros, Nicolás Flores Pezo, Policarpo Rengifo, Adolfo Vargas, José Villacorta, Augusto y Pablo Carmelo Montalván, Anselmo Tello Del Águila; Benjamín Dávila, Miguel Insapillo, Carlos Reynaud, José Ríos, Enrique Ramos Eguren, Ramón Gutiérrez y Francisco López del Castillo. La estadística anual de socios al finalizar el año institucional daba el resultado siguiente: Socios activos presentes 213; ausentes 103, en receso 15; pasados a otros clubes 10; Socios honorarios 14; Socios auxiliares 150. En total, hasta entonces el José Pardo había tenido 519 socios en las distintas categorías. Un fallecimiento enlutó los colores del Club. Armindo Noriega, Sargento de la Comisión de Sport y destacado deportista, rindió su vida como miembro de un Instituto Armado, cumpliendo su misión de centinela en la Prefectura del departamento, la madrugada del 5 de agosto de 1921, enfrentándose a las fuerzas de la revolución encabezadas por el capitán Guillermo Cervantes. El Dr. Mauro Delgado Morey resaltando su acción, como una consecuencia de la escuela de civismo, disciplina y cumplimiento del deber, que eran los fundamentos de la constitución del José Pardo, dijo en una actuación; “Ir con los atletas es ir seguro”...

ANECDOTARIO

La bala para los lanzamientos, en los dichosos tiempos de la infancia del atletismo en Iquitos, era una enorme esfera de hierro fundido de 10 kilos de peso. La manera de lanzarla; tomando impulso a la carrera, en una distancia de 15 a 20 metros, según le acomodara al lanzador hasta llegar a la marca de la que se lanzaba. En estas condiciones pasaban de los 9 metros: Máximo Aguirre, Arturo Robinson, Pedro Gardín, Emilio Wesche, Leoncio Burga Pippo y un negro, mitad inglés, mitad peruano que pertenecía al Loreto, apodado “Káiser”. Manuel Estévez Vidal llegó a lanzarla 12.15 metros, y fue 8 años campeón de la especialidad. Podía lanzar una vez y marcharse a su casa con la seguridad de que no tendría que hacerlo la segunda.
Y hablando de Estévez Vidal. También fue campeón de 100 metros planos con 11 4/5, con todo lo “achaplinado” de sus andares. Disputando esta prueba en la Copa Esponda entraron cinco del Pardo en los primeros puestos: Vidal a la cabeza, seguido de Berger, Julio Silva, Ramón Cisneros, y Adolfo Velásquez. En sexto lugar entró Manuel Alves del Loreto más conocido por “Manduca”. Teobaldo Medina cruzando a Silva, Cisneros y Velásquez logró dejarlos en tercero, cuarto y quinto lugar, pero Carrillo, para quien estaba preparada la maniobra no pudo aprovecharla porque se entorpecieron entre ambos, sacando la ventaja Berger.
En ese tiempo, a excepción de Berger nadie corría con zapatillas de púas ni lo hacían en pista, ni menos con andariveles o marcas.
Carrillo, Silva y Cisneros empezaban a dar ya muestras de sus grandes condiciones atléticas.

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Y seguimos con Estévez Vidal. Cuando jugaba fútbol eran características suyas aún en los entrenamientos la impetuosidad y el arrojo. Y era tal la velocidad que imprimía a su carrera que “¡Ay de aquel que se interpusiera en su camino!”- Un día se le ocurrió a Miguel Villacorta recibirle el “cuerpazo” encogiéndose lo más que pudo para soportar el impacto. El resultado fue un choque tan violento que Vidal rodó por el grass, y Miguel, no obstante estar preparado, quedó como desarticulado. Vidal reponiéndose furioso y con los puños en alto se le acercó a Miguel y le gritó: … (la interjección no se puede poner) ¡Ese es un banquillo! ¡Si vuelves a hacerlo te voy a romper las muelas¡

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Era el tiempo de los hermanos Noriega, Marciano Meza, Benjamín Dávila, Adolfo Vargas … y también conformaba el equipo, Alejandro Sinti Calampa, un interior inteligente y habilidoso que por lo general era quien armaba las jugadas y servía las bolas a los otros delanteros, quienes hacían el gol. Todos, copiando las expresiones de Miguel Villacorta, muy dado a ridiculizar a sus compañeros y a cuantos oía, al hacer los elogios del hábil interior, decían: ¡El cholo Sinti ha jugado hoy como nunca!... ¡El cholo Sinti, “cabreando” a los dos backs, mandó la bola a la medida para cabecearla…! ¡ Si no es por el cholo Sinti no logramos hacer ni un gol!, y así por el estilo. Un día recibieran todos los jugadores del equipo y muchos socios y dirigentes una tarjeta personal que había mandado confeccionar Sinti, que decía:

ALEJANDRO SINTI CALAMPA
Socio del “Athletic Club José Pardo”

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Oscar López era más conocido como “Bola de Betún”. Perteneció siempre al Loreto; jugaba fútbol, pero, era mejor atleta y uno de los mejores en salto alto con garrocha y trampolín. Era uno de los competidores que con José Ayllón del Dos de Mayo, seguían invariablemente con 2.80 o 2.90 m. en salto alto con garrocha a Eduardo Noriega y Emilio Berger que saltaban 3 metros. No le decían “Bola de betún” porque fuera negro. Sucedió que alumnos del Centro Escolar Nº 161, en cierta oportunidad intervinieron en una velada literario-musical-artística, muy comunes en ese tiempo y entre ellos actuó Oscar López, desempeñando el papel de un negrito, cuyo nombre en escena era “Bola de betún”. Por supuesto que para desempeñar su papel se pinto la cara de negro. Terminó la función y desde entonces se quedó con el mote, con el que siempre fue más conocido.

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