Tuesday, July 08, 2008

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La elección de cargos directivos del A.C. José Pardo para el periodo del 1º de setiembre de 1930 al 1º de setiembre de 1931, se hizo en dos sesiones. En la primera, el 10 de agosto, en tres votaciones no se obtuvo la mayoría reglamentaria para el Presidente. En la primera Meza obtuvo 16 votos y Peláez, el presidente en ejercicio 11. En la segunda, Meza 19 y Peláez 13. Y en la tercera Meza de nuevo 19, y Peláez 16.
El presidente Peláez propuso continuar con la elección de los demás cargos y posponer la elección de Presidente para una nueva sesión, lo que fue aceptado.
El 20 de agosto se realizó la nueva elección a la que concurrieron 72 votantes, doble número que a la sesión anterior y en la que se notó un marcado interés en llevar a la presidencia a Peláez, o mas bien dicho marginar a Meza, y el resultado fue de 58 votos para Peláez, y 14 para Meza, conformándose la directiva de la siguiente manera:

Presidente: Gustavo Peláez.
Vicepresidente: Jorge Runciman.
Fiscal: Alfonso Bartra.
Director Técnico: Eduardo Noriega.
Tesorero: Leandro García Sanz.
Secretario: Aníbal La Torre.
Maestro de ceremonias: Lizardo Ruiz Silva.
Vocales: Miguel Villacorta, Ramón Cisneros, Miguel Isern, Carlos Llerena.

La renovación de cargos se llevó a cabo dentro del ritual acostumbrado y con asistencia del prefecto, coronel Oscar Ordóñez y las principales autoridades políticas, militares y deportivas, culminando la actuación en un animado baile.
Bueno es resaltar algunas palabras del discurso del prefecto Ordóñez, al declarar iniciado el nuevo periodo institucional.
“Estoy enterado-dijo-de la labor y méritos de esta brillante institución, de su progreso en un cuarto de siglo de existencia y quiero aprovechar de este momento para exteriorizar mi admiración por la juventud loretana que milita en las filas del club, afirmando el alto concepto que tengo de ella a través de sus actos, de ser baluartes de la peruanidad y se que jamás, donde hubo un soldado loretano se arrió la bandera”
La nueva directiva inició sus actividades deportivas dentro de las dificultades que ofrecieron la cancelación de las funciones de la delegación del CON, por resolución de la Junta Militar de Gobierno y la espera que suponía la designación de las nuevas autoridades deportivas locales, pedida por el Prefecto.
Esta designación recayó en Berger, Acosta Cárdenas y Aquiles Donayre Mesía. En Lima fue nombrado Vásquez Benavides presidente del Comité Olímpico Nacional.
Pero el clima de inestabilidad conspiraba contra la organización de los eventos deportivas, y los clubes, para contrarrestarla organizaban por su cuenta partidos amistosos y competencias inter-clubes, e inclusive en el Pardo, se estudió la posibilidad de tomar en alquiler el estadio, en vista de la ausencia de organismos controladores que lo pusieran en actividad, sin llegar a una conclusión positiva.
Tal era la depresión, que en vista de la inactividad de las secciones femeninas, Lizardo Ruiz Silva, propuso en el José Pardo la cancelación de la suya, moción que fue rechazada parcialmente, nombrándose una Comisión para su estudio.
Pese a todo esto se realizó un festival deportivo el 24 de setiembre, en tardía celebración del aniversario del club, de poca lucidez y en el que empataron un partido a 0 goles José Pardo y Loreto.
El 12 de octubre volvieron ambos clubes a organizar otro festival, en el que por primera vez se jugó en público un partido de faust ball, deporte de origen alemán, que enseñó Berger, ligeramente parecido al voley, pero sin net, y golpeando la bola con el dorso de la mano. En este festival Loreto ganó a José Pardo en fútbol por 3 a 1.
El 11 de diciembre, el Comité Departamental de Fútbol aprobó las bases del campeonato de navidad, señalando premios pecuniarios para los campeones de primeros equipos, segundos e intermedios; S/. 70.00 para el primero, S/. 30.00 para los otros dos, S/. 55.00 para el subcampeón de primeros equipos, y S/. 15.00 para los de segunda e intermedios.
En este campeonato intervino por primera vez el Alianza Loretana que era una mezcla del CNI que estaba en receso e inactividad, y el Augusto B. Leguía que desapareció por la caída del régimen gubernamental. Conformaban el Alianza Loretana: Mauricio Barbis, Oscar Twedle, Oscar Carlín, Néstor Cárdenas, Enrique Salazar, Hernán Olórtegui, Francisco Michaud, Rogerio Elespuru, Gonzáles Lucho (Macatrana), Cornejo, Eyzaguirre, entre otros.
Los resultados del campeonato, iniciado el 14 de diciembre, a cuyo desarrollo se agregó un campeonato de atletismo, que se inició el 8 de febrero fueron favorables al Loreto, que ganó en la última fecha al José Pardo por 1 a 0, en primeras, adjudicándose el Campeonato de Fútbol.
En este último partido se armó un lío de graves proporciones cuando Grimaldo Torres, del Loreto, en un ataque al arco del José Pardo, dio un puntapié a Cisneros y este le propinó otro, yéndose a las manos la mayoría de los jugadores. En esta época no había expulsiones ni nada parecido, el referí se limitaba a hacer también de árbitro de la pelea y cuando se calmaron los ánimos el partido terminó, con el triunfo del Loreto.
Hacemos notar también que en este partido Adolfo Vargas jugó por primera vez en el Loreto, aunque sin brillo, porque su mejor época ya había pasado.
En atletismo no hubo ninguna marca notable. Los 11.6 de Carrillo en 100 metros; 6.20 de Cisneros en salto largo, y los 45.10 de Pereira en jabalina, estaban muy por debajo de las anteriores y solo denotaban la decadencia en el ambiente atlético.
El 14 de abril de 1,931 se instaló un nuevo organismo: La Asociación Deportiva Nacional, fruto solo del cambio de gobierno que buscaba la desaparición de autoridades de distinto orden.
En este ambiente de incertidumbre se organizó el Campeonato de Fiestas Patrias, con el trofeo Héctor Morey Peña, consistente en un cronómetro, (previo al que empezó a denominarse de Selección y Competencia), que se inició el 29 de junio y terminó con el triunfo del José Pardo, sobre el Loreto por 3 a 0, y sobre Dos de Mayo por 2 a 1, únicos contendores que intervinieron.
La modificación de las bases iniciales de la Copa Manuel I. Morey, (que empezó a llamarse Copa Loreto para eludir razones políticas), presentada a los clubes fue rechazada, no llegando por este motivo a realizarse el Campeonato Oficial.
Lo más interesante de las nuevas bases fue la institución de los carnés de jugadores, que sí fue acogida estableciéndose desde entonces la obligatoriedad de ellos para los jugadores de todos los clubes.
El suceso más importante de la vida institucional fue el fallecimiento del fundador y primer presidente del José Pardo, Meneleo Meza López.
El 9 de julio se produjo tan infausto acontecimiento, pero, no solo hubo que lamentar tan sensible y prematura desaparición, sino que esta originó la expulsión de un destacado socio en ejercicio de la presidencia, Gustavo Peláez Moreno, quien, al parecer, dejándose arrastrar por negativos resentimientos personales, se negó a rendirle el homenaje que merecía; buscó pretextos para que no se efectuara el velorio en el local del club, y ante la exigencia del secretario Antonio Álvarez Vásquez de deponer rencores personales ante un cadáver, manifestó Peláez “no saber perdonar ni a los vivos ni a los muertos”
Esta actitud reunió en sesión extraordinaria al club el 18 de julio y en ella se acordó su expulsión por 21 votos, 3 en contra y 8 abstenciones. Tal sanción, justa o injusta, fue solo fruto del sentimentalismo reinante, que veía en Meza el símbolo del club, engrandecido por las circunstancias y digno de la mayor reverencia.
Pero Peláez, lejos de reconocer su error o ligereza, presentó renuncia en forma desconsiderada y términos impropios, y algunos de sus amigos, incluso el fiscal Alfonso Bartra, trataron de disminuir su equivocación pero sin resultado, y el pedido de reconsideración planteado, que en otras circunstancias habría tenido éxito-porque justo era reconocer la valía de Peláez como socio, y su labor en beneficio del club-fue rechazado, alejándose de ese modo por algún tiempo, hasta que pasado aquel desagradable recuerdo, se le volvió a incorporar siempre a pedido de muchos de sus amigos, a la vida institucional.
Asumió por este motivo, hasta la finalización del periodo, la presidencia del club, Jorge Runciman Rivasplata, gestión que terminó en la más absoluta normalidad.

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