Wednesday, September 05, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Por eso causó profundo desagrado recibir posteriormente una nota del comandante Esponda en la que decía que: “por la reclamación del Loreto, presentada al jurado por el mismo secretario Mario C. Tejada, que había entregado el trofeo y declarado campeón al José Pardo, él declaraba anulado el fallo del árbitro y desconocía los 6 puntos que se adjudicaba al Pardo por el abandono del Dos de Mayo”.
La decisión, en respuesta, tomada por el Pardo fue tajante. “No devolver el trofeo, negarse a concurrir a ninguna prueba para disputarlo” y, plantear la creación de un “tribunal arbitral que juzgara el caso”.
Tal tribunal se creó con la intervención del alcalde Conrado Sarmiento y otros caballeros, el que falló algunos meses después a favor del José Pardo.
A pesar de todos estos incidentes, que ponían de manifiesto la intemperancia de Loreto o de sus dirigentes, se aceptó su invitación para intervenir en la disputa de la Estatua Leguía, muy especialmente porque el evento tenía fines políticos, y no se podía eludir dada la época que se vivía.
El campeonato por la Estatua Leguía fue organizado por el Loreto, con motivo de la celebración de su duodécimo aniversario de fundación.
El origen de este famoso trofeo fue ajeno a las lides deportivas y nadie imaginó que tal origen diera lugar a una competencia y un premio de tal significación.
Ya se vivía la inquietud de la celebración del centenario de la independencia nacional pese a faltar un año, y los clubes trataban de superarse en todos los terrenos. Meza en el José Pardo, Luís García Torres en el Loreto, y Sebastián Gendrau en el Dos de Mayo propiciaban toda actividad que la hiciera resaltar.
Las autoridades locales acogieron la iniciativa de erigir un monumento al héroe de Huamachuco y decidieron que el sitio más indicado era la Plaza Leoncio Prado, que hasta el nombre ya tenía. Esta Plaza, que como hemos dicho, hoy ocupa el Jardín de la infancia Nº 127, gracias a los esfuerzos del Loreto había dejado de ser un baldío entregado por la municipalidad, pasando a ser un sitio céntrico y concurrido, sobre todo en los domingos por los eventos deportivos; tenía una buena galería y se habían construido muchas viviendas.
La noticia consternó a los socios del Loreto, y al verse en peligro de perder su cancha de deportes, movieron todos los resorte imaginables; elevaron un memorial al presidente de la República D. Augusto B. Leguía, a quien habían hecho presidente honorario un año antes, y designaron su delegado en Lima a Carlos A. García Méndez. En Iquitos el Dr. Vicente H. Delgado se encargó de las gestiones y su activa campaña dio como resultado el olvido del proyecto.
Pero el resultado más halagador fue que el presidente Leguía, político muy fino y sagaz, aprovechó para agradecer la designación de presidente honorario, ofreció su decidido apoyo a la adquisición de un terreno para reemplazar el que estaba en litigio, y remitió por intermedio de la prefectura dos estatuas para ser disputadas en un campeonato.
Loreto preparó las bases e invitó a sus congéneres José Pardo y Dos de Mayo al evento. Las bases señalaban sólo una estatua como premio, motivo por el que Héctor Espinar “El papi”, y Alejandro Vela Estrella protestaron, apoyándose en la comunicación recibida del presidente Leguía, que señalaba las dos estatuas como trofeo.
Luís García Torres trató de explicar la determinación, indicando que fue tomada para el caso de que la suerte fuera adversa para el Loreto, en el que quedaría una estatua como recuerdo, decisión que no quisieron admitir Espinar ni Vela, contra la opinión de la mayoría, y pidieron que constara su voto en contra, amenazaron no pagar en lo sucesivo sus cuotas mensuales y extraordinarias, y hacer aclaraciones en la prensa local.
Pero nada de eso sucedió. Se efectuó la competencia disputándose una de las estatuas que la ganó ajustadamente Loreto en atletismo, regatas y fútbol de primeros y segundos equipos. Loreto hizo 25 puntos, José Pardo 24 y Dos de Mayo 7.
El jurado estaba constituido por Guillermo Cockburn, Samuel Torres Videla y Julio Zamora, todos del Loreto. El José Pardo designó al doctor Mauro Delgado Morey para asistir a la mesa del jurado, pero este no le reconoció personería infiriéndole casi un desaire, que tuvo que pasarse por alto para evitar más rozamientos, pues aún frescos estaban los otros incidentes y el momento político no era propicio.
Esta fue la última competencia del periodo institucional 1919/1920 del Pardo.
Durante todo el periodo José Pardo jugó 22 partidos de fútbol con los 4 equipos de fútbol; 9 el primero, 6 el segundo, 4 el tercero, y 3 el cuarto. De los 9 del primer equipo 5 fueron con Loreto, ganando 3, perdiendo 1 y empatando 1; y 4 con Dos de Mayo, ganando 3 y perdiendo 1.
Al finalizar el año tenía el club 268 socios clasificados así: 12 honorarios, 166 activos y 90 auxiliares, de los que 53 activos y 26 auxiliares ingresaron en este periodo institucional.
Una nota que pone de relieve la mentalidad de la presidencia en relación con los incidentes producidos en los campeonatos, es esta, que fue leída en su memoria anual: “con los otros centros (se refería a los deportivos) la relaciones no han tenido sino alteraciones momentáneas, especialmente con el Loreto, debido casi siempre al calor de la lucha; las mismas que se han limado y puesto en el plano de la equidad tantas veces como han surgido estas pequeñas disensiones”…Y después de otras apreciaciones concluía: “… en suma, nuestras relaciones, amistosas como deben ser”.

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