Monday, June 11, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

MANUEL ROSELL SANTOLAYA
Programa deportivo “Radio Loreto” s/f
Iquitos-Perú

Para la nueva generación deportiva este nombre nada significa, porque ignora que, como muchos otros, cuyos nombres se pierden en el tráfago de la vida, ha sido de los que en la época de oro del deporte local desempeñó importantes cargos en los organismos deportivos, con singular acierto, y muy particularmente en el Athletic Club José Pardo, se distinguió, como uno de sus destacados deportistas y dirigentes.
Apareció en la arena deportiva en el año 1923, a poco de su llegada a esta ciudad, y una singular coincidencia hizo que se incorporara a las filas del Pardo. Fue él quien redactó como notario, la famosa minuta de compra del local propio, en el bar “Ambos Mundos”, cuando el club vivía en la clandestinidad, debido a la persecución de que fue objeto de parte del general Álvarez, entonces prefecto del departamento.
Desde entonces se encariñó con la divisa azul y formó parte del grupo, que con Peláez Montero, Carlos Documet, Ladislao Serrón, Baltasar Eguren, Ernesto Díaz, los hermanos Jorge y Eduardo Noriega y otros más, fueron los paladines de una lucha por la supervivencia de la institución.
Y su actividad e iniciativas rebasaron los límites institucionales en los años posteriores, y ocupó diversos cargos en la Federación Sportiva de Loreto y en la delegación del Comité Olímpico Nacional, en los que puso de relieve su capacidad e inquietudes por el progreso del deporte, que lo demostró presentando el primer proyecto de construcción de un estadio en esta ciudad, en un estudio completo de costo y financiación.
El tiempo pasó, y aunque siguió fiel a sus colores, y concurría con toda puntualidad a los llamados de su institución, particularmente a las actuaciones especiales donde destacaba su presencia vistiendo su traje de etiqueta, como un tributo al cariño y respeto que siempre le mereció el club; su entusiasmo fue apagándose con el invierno de la vida, y cuantos últimamente lo vieron, sin conocerlo, sólo miraban en él un personaje pintoresco. ¡Qué lejos estaban de pensar en la tremenda vitalidad de que antes rebosaba, en su singular habilidad gimnástica y en su extraordinaria personalidad para afrontar los momentos decisivos ¡
Ese grupo que el vendaval de la vida ha dispersado, pierde uno de más de sus integrantes. El Athletic Club José Pardo se viste pues de luto.
¿Quién entre sus socios no está obligado a recordar que fue Rosell Santolaya uno de los que en lluviosa noche, en compañía de Peláez, Juan Daniel Arévalo, Carlos Documet, Manuel Burga Soto, limpiaron el nombre que se ostentaba en la fachada del Club, que los capituleros del general Álvarez, cubrieron de alquitrán?
¿Y que el mayor de guardias Juan Ostolaza, lo condujo preso, al igual que a muchos otros, allanando el local del club, en la misma época?
¿Quién lo recuerda vistiendo la clámide verde y coronada su cabeza con las hojas de hiedra y encabezando los grupos gimnásticos, vestidos igualmente a la usanza romana en la exhibición que se realizó festejando el vigésimo aniversario institucional?
¿Quién lo recuerda dictando sus floridas conferencias en el local del club ante un auditorio entusiasmado que lo aplaudía con fervor?
La revista “Crack”, que representa el palpitar deportivo del oriente del Perú, rinde a Manuel Rosell Santolaya, el homenaje del recuerdo en la faceta deportiva de su vida, y se une al sentimiento de quienes lo conocieron, lo apreciaron, y sienten su partida.

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