Tuesday, June 05, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La junta directiva que juramentó e hizo cargo de los destinos del José Pardo para el periodo comprendido entre el 1 de septiembre de 1916 y 1 de septiembre de 1917, estaba constituida de la siguiente forma:
Presidente-Juan B. Rojas Torres
Vicepresidente-Máximo Aguirre
Fiscal-José Antonio Rengifo
Tesorero-Melchor Celis
Pro-tesorero-Braulio Meza
Secretario-Doroteo Arévalo Bernales
Pro-secretario-Mario C. Tejada
Vocales-Miguel Vergara
Santiago Flores Pinedo
Benjamín Rengifo
Julio G. Vergara
Ricardo Montenegro
La ceremonia se realizó en sesión solemne que fue presidida por el sub-prefecto Carlos Gamarra, en representación del Presidente de la República Dr. José Pardo Barreda y con asistencia del prefecto del departamento, capitán de navío Ernesto Caballero y Lastres. Asistieron también el señor Samuel Young en representación del alcalde Dr. Luís Gonzáles Zúñiga, el capitán de navío D. Julio Goicoechea jefe de las fuerzas fluviales, el comandante jefe del Regimiento Nº 13 coronel Felipe Goyzueta, y los representantes de las más importantes instituciones sociales deportivas y gremiales.
El acto que mereció los más nutridos aplausos fue el de la repartición de premios, cuyo detalle damos a continuación:
A Juan B. Rojas Torres, medalla de oro, primer puesto en tiro, certamen del décimo aniversario.
A Máximo Aguirre, medalla de plata, segundo puesto en tiro del mismo certamen.
A Leoncio Burga Pippo, diploma de honor, tercer puesto en tiro, y un par de zapatos de fútbol por el segundo puesto en la clasificación general de todas las pruebas.
A Emilio Berger, un estuche necesser para caballero, premio Presidente de la República, por clasificarse campeón en el certamen del décimo aniversario.
A Manuel Dávila, socio deportista del Loreto, un tintero de escritorio por clasificarse tercero en el certamen.
A Máximo Aguirre, un reloj de mesa por clasificarse cuarto en el certamen.
Además se otorgaron diplomas de honor por su destacada actuación en los certámenes deportivos, a Calixto García, Carlos del Águila, Vicente Souza y Manuel Vacalla, socios del C.S. Loreto; y a los socios del José Pardo, Enrique Coral, Miguel Villacorta, Eduardo Noriega, José N. Pinedo, Jorge D. Raygada, Carlos T. García, Miguel Vergara, Toribio Solsol, y a los clubes Loreto y Dos de Mayo, por su concurrencia al certamen, lo mismo que a la brigada de Boy Scouts del oriente peruano.
Todos estos premios en el aspecto deportivo.
Se otorgaron también diplomas y premios especiales a varios socios y caballeros que se habían distinguido por su cariño a la institución, servicios prestados y otras manifestaciones de este género.
Las siguientes personas fueron objeto de esta distinción:
Medalla de oro, al presidente y fundador del club, Meneleo Meza, “por diez años de fructífera labor”
Diploma de honor, al Dr. Manuel Delgado Morey, vicepresidente honorario del club; a Juan B. Rojas Torres “fundador y destacado dirigente”; Emilio Berger, Doroteo Arévalo Bernales y José Antonio Rengifo por su labor institucional; a Gustavo Montani Burga, Pedro Hoyle, Gonzalo Díaz y Hermógenes Arévalo, por haber propendido a la fundación y organización de clubes deportivos filiales en Caballo Cocha y Contamana; a César Estrella Ruiz, señorita Emilia Poli y miembros de la brigada de Boy Scouts, por su colaboración en las actuaciones artísticas y literario musicales; a los socios Samuel Laredo, Braulio Meza, Santiago Flores Pinedo, Miguel Vergara, Manuel Burga Soto, Eduardo Noriega, Antonio Enrique Velásquez, Ramón Herrera, José Chapiama y Pedro Villacorta.
El señor Carlos Gamarra que en representación del Presidente de la República presidió la actuación, la cerró con un conceptuoso discurso, en el que puso de relieve la obra de los dirigentes y la brillante trayectoria del club, e hizo entrega de la estatua “El trabajo”, conquistada en la competencia de regatas.
En el José Pardo, la preocupación de todo el año institucional giró en torno a la adquisición de un terreno para dedicarlo a campo de juegos deportivos. Augusto Morales propuso la compra de uno situado entre las calles Putumayo, Tambo, Noria y Potro, de propiedad del Dr. Rosendo Badani, por la cantidad de un mil quinientos soles oro, que posteriormente fueron rebajados a mil. Pero, estudiado el negocio por una comisión, resultó con informe desfavorable, porque calificó el terreno como una ciénaga.
Al rechazarse esta propuesta, Melchor Celis propuso la compra de otro lote de dos hectáreas, en la décima tercera cuadra de la hoy avenida sargento Lores, que entonces se llamaba Pastaza. La propuesta también pasó a estudio de la comisión y en este trámite llegaron a la finalización del periodo.
En enero de 1917, se trasladó la sede del José Pardo a la calle Arica, entonces Nº 103 (nota del editor: hacia 1966 tenía el Nº 542), y los gastos de la mudanza-esta vez ya no fue clandestina-y arreglos en la casa para habilitarla como local deportivo, ascendieron a S/. 126.00 que fueron cubiertos con el producto de una colecta.
Nombraron administrador del local a Eduardo Noriega, quien debía pagar el consumo de la energía eléctrica, en compensación del bar que él instaló por su cuenta.

En el Loreto el clima de intranquilidad y falta de armonía continuaba, y el 24 de diciembre debía renovarse la junta directiva cuya presidencia debía desempeñar César A. Mesía.
La ceremonia fue presidida por el Dr. Rosendo Badani, socio honorario del Loreto, pero sucedió que ya en plena ceremonia se produjo un incidente, que al parecer estaba planeado, pues en una reunión posterior a la elección de cargos, se acordó desconocer la elección y desautorizar al secretario elegido Alejandro Vela Estrella, por haber sido separado temporalmente.
Ante la denuncia del desconocimiento de la elección, Vela Estrella solicitó la palabra y dio lectura a una exposición que había llevado preparada y que decía:
“Estimados consocios: motivos de una necesidad imperiosa indúceme a dirigiros la palabra, para que oyendo la verdad de los hechos se formen un juicio imparcial y juzguen al culpable de los desordenes que se vienen cometiendo. Nada extraño es para ustedes la completa desorganización del club que formamos, de los comentarios que se hace por la prensa local y por el público, de los elementos disociadores que mantenemos aun en nuestro seno, pues ellos únicamente han ocasionado el desastre para haber llegado al extremo de que aquel respetable nombre de C.S. Loreto, quede en ridículo ante la sociedad de Iquitos y en especial ante los clubes de su índole. Señores, la secretaría de una institución es la llave principal de su administración. Enterados están
algunos de ustedes, que una camarilla compuesta de aquellos malos elementos se han propuesto con marcada preparación tachar mi conducta como secretario de este centro…”
No pudo continuar, porque el Dr. Badani le interrumpió y entendiendo que habría de decir cosas desagradables, le suplicó que suspendiese la lectura de la exposición. Luego arengó a los socios con una conceptuosa disertación llamándoles al orden y la cordura, deponiendo rencillas personales y cuanto se opusiera al progreso de la institución.
Como resultado se produjo la renuncia en masa de los electos que debían juramentarse.
Al parecer, Hibraìn Vásquez era quien propiciaba esta situación, y lo que corrobora esta presunción es el hecho de que al proponerse la realización de una elección inmediata, y notar que Germán Segura era un candidato a la presidencia, se opuso no sólo a la realización de la elección, sino que sacó a relucir un dispositivo estatutario que prohibía ser miembro de la directiva al socio que no tuviera un año de antigüedad, lo que afectaba a Segura, quien apenas tenía cuatro meses.
Badani con gran tino propuso que la asamblea decidiera la situación, lo que trajo como consecuencia la inmediata modificación del dispositivo, declarando apto a Segura como candidato, y practicada la elección salió elegido por abrumadora mayoría, quedando Luís García Torres como vicepresidente, Héctor Espinar como secretario, y Favio Casado como instructor de juegos.
La depuración, diríamos así, de quienes fueran sindicados como parte de “la camarilla” y culpables de la falta de vigilancia de la marcha institucional, trajo como consecuencia un renovado impulso. El equipo directivo trabajó con mayor unidad. Vásquez, que había sido nombrado miembro de la comisión que debía estudiar la reforma de los estatutos renunció también de dicho cargo, alejándose definitivamente de la vida administrativa del deporte, con lo que fue olvidado el proyecto de la Confederación Sportiva de Loreto.
El Dos de Mayo eligió presidente para el periodo de 1917 a Aquiles Donayre Mesía, y su marcha institucional, sin ningún tropiezo seguía ascendente.

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