Monday, October 30, 2006

Historia del deporte...continúa

La ceremonia de renovación de cargos efectuada el 4 de diciembre de 1914, en sencilla ceremonia realizada en el local provisional del club, que era la casa de Emilio Berger, situada en la calle Factoría N° 94 (hoy Brasil) se hizo con el juramento de la siguiente junta directiva:
Presidente: Meneleo Meza
Vicepresidente: Juan B. Rojas Torres
Fiscal: José Antonio Rengifo
Secretario: Fernando Alvarado
Prosecretario: Avelino Amaral
Tesorero: Jorge Minaya
Vocales: Braulio Meza
Miguel Vergara
Manuel Burga Soto
Tobías Vásquez
Roberto Vigil
En merito a sus condiciones de deportista fue elegido capitán de sport, Emilio Berger, quien ya estaba desempeñando el cargo con motivo de la separación de Ratteri.
El constante problema era el económico. Se usaron varias formas para conjurarlo: esquelas a los socios atrasados, amenaza de depuración, y hasta se llegó a la rebaja del 50% de las cuotas atrasadas, sin obtener un resultado positivo.
Esta situación fue motivo de que se vieran obligados a desocupar la Casa de Piedra; muy apropiada por cierto para sede del club, y que la habían estado ocupando casi hasta finalizar el periodo, ante el peligro de un embargo de los muebles y materiales deportivos que poseían, amenaza formulada por el propietario del inmueble don Luis Felipe Morey, por no haber cumplido con el pago de los arriendos.
El ofrecimiento de Berger de ocupar su domicilio, a una cuadra de distancia, favoreció una nueva mudanza clandestina, que como ya era costumbre se realizó de noche.
Este periodo fue pródigo en incidentes, cuya duración y consecuencia se proyectaron hasta dos años, pero, uno sólo fue el origen y motivo: la controversia suscitada por la invisible copa, ofrecida “por unos aficionados” de cuya propaganda se encargaron los diarios locales.
La consecuencia inmediata, como dijimos, fue una pugna entre José Pardo y Dos de Mayo, a la que se sumó el Loreto, tratando de ahondar más la división con un proyecto de “Confederación Deportiva”, entre Loreto, Dos de Mayo y unas filiales suyas en Caballo Cocha y Contamana, creadas a imitación de otras que existían con el nombre de Athletic, que aún no eran filiales del Athletic Club José Pardo, pero que habían sido fundadas por socios de este.
Al dar Dos de Mayo por definida la disputa de la copa, después del 7 de junio de 1914, se negó a concertar partidos de fútbol u otras competencias con el Pardo, y a intervenir en los juegos deportivos organizados por este en las fiestas patrias, y así continuó durante el resto del año, alegando con justicia que la ofrecida copa no le había sido entregada, falta que imputaba al Athletic.
Loreto, por su parte hacía idéntica negativa y entre ambos realizaban partidos, ya en la Plaza 28 de julio o en Morona Cocha.
Bueno es decir que Dos de Mayo tenía como suyo el campo de Morona Cocha, donde realizaba los eventos de importancia, porque estaba de por medio el interés de su presidente Roberto Zumaeta, que, como administrador del ferrocarril urbano, le convenía el transporte de pasajeros.
Meneleo Meza, que a pesar de su carácter altivo y de mando, siempre supo poner todo el esfuerzo para suavizar cualquier tirantez en las relaciones institucionales, reconociendo “como justos los reclamos del Dos de Mayo”, dirigió un oficio a su presidente, aclarándole que “si en honor a la verdad la copa había sido ganada por Dos de Mayo, en ningún momento había sido ofrecida por el Athletic”, que de ser así, existiría algún documento u oficio de “desafío”, que era de estilo en aquel tiempo, que también le constaba que “hubo un ofrecimiento hecho público por los diarios locales, pero no se puntualizó de quién o quienes había sido; que si el Dos de Mayo tenía algún ofrecimiento verbal o escrito, podía hacer responsable al Athletic de incumplimiento, pero que en caso contrario no podía imputársele tal falta”.
Concluía aclarando que si el interés de la lucha entre los clubes era un trofeo, “el Athletic lo invitaba formalmente a un certamen, cuyo trofeo sería una Copa de Honor obsequiada por el perdedor”. El presidente del Dos de Mayo contestó afirmando que sabía que el Athletic había recibido el trofeo de algunos caballeros, pero no indicaba quienes eran ellos ni cuándo había ocurrido tal hecho.
El caso es que no se llegó a ninguna conclusión satisfactoria y así terminó el año 1914.

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