Thursday, September 29, 2005

ANECDOTARIO

La colecta destinada al agasajo a los directivos cesantes y electos no marchaba; al presidente Meza se le había hecho depositario de S/. 46.00, suma reunida.
Como el propietario de la casa, señor Urrunaga (padre), alguna vez perdía la paciencia, pues “no veía” el pago de los alquileres, en una de las entrevista con el presidente, éste, para salirse del paso hizo entrega de la suma mencionada, con lo que ligeramente hacía quedar bien al club.
Pero, cuando en sesión dio cuenta de dicho procedimiento y propuso que se cancelara la fiesta, provocó una violenta reacción en un grupo que a toda costa quería realizarla.
Doroteo Arévalo y Leoncio Burga que habían solicitado licencia para no asistir a sesión, aun cuando estaban en la “barra”, penetraron violentamente y el primero, dirigiéndose a la presidencia dijo: “el club durante el tiempo que estaba en mi casa no necesitaba nada, pues los socios tenían hasta agua para beber; hoy se encuentra mendigando sólo por el capricho de tener un local lujoso”.
Leoncio Burga, conocido por su carácter impetuoso gritó: ¡que se lleve a cabo el baile y el dinero colectado para ese fin debe ser invertido sólo en eso!; agregó otros términos impropios y ofensivos, y el vocal le obligó a abandonar el salón. Al salir dijo: ¡si no fuera por respeto al club le haría andar a patadas a ese presidente mequetrefe!
Como resultado, Burga fue sometido a la Comisión Fiscal por desacato, la que tardó dos meses en dar su fallo que consistió en destitución, que algún tiempo después fue revocada.
El baile origen del lío siempre llegó a realizarse. Meza restituyó el dinero y como para hacer más efectiva la concordia, Juan B. Rojas Torres obsequió una caja de cervezas. Eran cajas de cerveza alemana de 48 botellas de cerámica y costaban S/. 27.00

Cierto secretario, que interinamente desempeñaba el cargo, había escrito humanidad en lugar de unanimidad. Al oír el acta uno de los presentes pidió que repitiera la lectura. Como así estuvo escrito, así tuvo que ser leído. El observante dijo: “por humanidad deberían comprarle anteojos al secretario”, a lo que éste contestó: ¡no señor! “yo leo lo que está escrito, y yo mismo hice el acta”.
“Entonces-insistió el que había observado el acta-por humanidad no debieron dejar salir de la escuela al señor secretario”

El 28 de julio de 1908, en que se realizó una gimkana y juegos deportivos auspiciados por la Municipalidad, era tal el entusiasmo de los aficionados, que todos, aun los que no practicaban ejercicios intervinieron. El resultado fue que algunos se indispusieron de tal suerte que necesitaron atención médica. Los deportistas organizadores se multiplicaban por atenderlos, pero, los lesionados aumentaban a tal punto, que en determinado momento Julio Daniell solicitó la ayuda de Doroteo Arévalo. Este le dijo: “ojalá haya también premios para los que cuidan a los enfermos, entonces de fijo que ganamos los del Athletic”

Las medallas que la Municipalidad distribuyó a los vencedores del torneo de fiestas patrias, fueron de pobrísimo valor. Los socios del Athletic se quejaron de esto, y en una sesión a pedido de uno de ellos, se acordó que el club adquiriera medallas de oro para cambiarlas.
Alguien sugirió que debían ser devueltas las otras a la Municipalidad, pero Daniell dijo: ¡eso sería como un desaire, las guardaremos aunque no tengan valor!
¡Es verdad-dijo otro-sería peligroso devolverlas, porque el próximo año en otro campeonato podrían darnos las mismas!

Cuando en las sesiones preliminares se estaba proyectando la celebración del segundo aniversario, había mucho público en la “barra”. En esta estaba Vicente Cunti, 20 años, acabadito de desembarcar de su largo viaje y con todos los arrestos de su juventud y raza meridional.
Contagiado del entusiasmo de los socios, desde la “barra” pidió la palabra, y mitad en su idioma nativo, mitad en castellano recién aprendido, expresó que él también quería ser socio del club, y contó cómo en su lejana Italia eran los clubes deportivos y cómo se hacían las fiestas en celebración de aniversarios.
Cunti fue oído con gran complacencia y demás está decir que en la siguiente sesión, previas las formalidades de estilo, se juramentó como socio.

La celebración del segundo aniversario fue hecha en grande. Gráficamente se echó la casa por la ventana. Las consecuencias posteriores fueron que el dinero de la colecta no fue suficiente y se contrajo una deuda con el “Bar Turín”, por bebidas y pastas. Cuando fue presentada la cuenta no había fondos en tesorería y todos los socios se resistían a una nueva colecta.
Pero, en todo tiempo tuvo el Athletic, algo o alguien que le sacara de sus grandes tropiezos. Esta vez fue el socio José Batagliatti, quien se hizo cargo de la cuenta del Turín en medio de una calurosa ovación de sus consocios.

Una muestra de la rigidez en la aplicación de las penas en el Athletic, fue que al mismísimo presidente de la Comisión Fiscal, Alejandro Arias, y al vocal Miguel Reátegui, les fue aplicada la destitución por haberse atrasado tres meses en el pago de sus cuotas mensuales. Fue esta la primera vez que se aplicaba tal sanción, y al mismo tiempo y por igual motivo fueron destituidos Ricardo del Águila, Isaías Pinedo, Jaime Morón y Zenón Zumaeta.

Entre los obsequios que recibió el club para el arreglo del local en su segundo aniversario, uno consistió en dos hermosos cuadros con las estampas de los cruceros “Grau” y “Bolognesi”, que posteriormente desaparecieron. ¿Dónde irían a parar?

Para la disputa de la Copa de Plata, el 30 de agosto de 1908, querían los del Athletic estar muy bien preparados. Con este motivo, todas las noches hacían ejercicios en plena calle Huallaga entre la cuarta y quinta cuadra. La policía trató de impedirlo, porque provocaba aglomeraciones, pero los directivos apelaron a la influencia de los doctores Rómulo Paredes y Francisco Lanatta, quienes consiguieron un permiso especial del entonces Mayor de guardias Pablo Rosas, prometiendo formalmente no causar desordenes.

Resultados de las pruebas en la disputa por la primera Copa de Plata, entre el Athletic y el Sport Club el indicado 30 de agosto.

Salto alto- 1° Sebastián Castro López - SC
2° Emilio Batagliatti - AC
3° Elías Babilonia - AC
Salto largo- 1° Francisco Teixeira - SC
2° Elías Babilonia - AC
3° Carlos B. Saavedra - SC
Salto con garrocha- 1° Sebastián Castro López - SC
2° Doroteo Arévalo - AC
3° Santiago Flores Pinedo - AC
100 metros planos- 1° Bernardo Dávila - SC
2° Samuel Laredo - AC
3° Alfredo Cortez - SC
400 metros planos- 1° Alfredo Cortez - SC
2° Samuel Laredo - AC
3° Alex Besso - SC
Lanzamiento de bala- 1° Carlos Marchetti - SC
2° Saverio Popolizio - SC
3° Mauricio Boneff - AC

Los equipos de nudo de guerra estaba conformado:
Por el Sport Club: Adolfo del Campo, Alejandro Arias, César Espinar, Bernardo Dávila, Carlos B. Saavedra, Juan Olórtegui, Domingo Laurie, Emilio Wesche, Carlos B. Pro, Carlos Marchetti, Saverio Popolizio.
Por el Athletic: Rogerio Carrera, Samuel Laredo, David Abecasis, David Vills, Gustavo Montani Burga, Gaspar Carrera, Antonio Pereira Goncalvez, Ricardo Andrade, Julio Daniell, Federico Salomón, Doroteo Arévalo.
La prueba de nudo de guerra la ganó el Sport Club, y el partido de fútbol postergado para el domingo siguiente, también lo ganó el Sport Club por 1 a 0

Los socios inscritos hasta 1908 fueron:
Ramón Reátegui, Pedro Vásquez, Juan Arévalo, Saúl Panduro, Rogerio Carrera, Carlos Bardalez, Luis F. Padilla, Samuel Laredo, David Abecasis, David Villa, Eleodoro Flores, Bernardo Gómez, Ernesto del Valle, Teodosio Rubio, César Teixeira, César Alván, Vicente Cunti, Santiago Ruiz Marín, Pablo Montalván Ríos, Juan E. Gómez, Isauro Gastelú, Gedeón Medina, Salomón Cohen, Leonidas Pinedo, Julio A. Zárate, Fortunato Founquinos, Américo Peña, Marcial López, Gaspar Carrera, Alberto Velarde, Gustavo Burga, Tadeo Alván.

Cuando se estaba disputando el campeonato por la primera Copa de Plata el 30 de agosto de 1908, tal era la curiosidad por admirar el trofeo, que en cierto momento se le cayó de las manos a David Abecasis, y sufrió una abolladura.
Los del Sport Club al recibirla el 27 de noviembre, después de su triunfo, se dieron cuenta que tenía una abolladura insignificante y mediante una nota reclamaron a los dirigentes del Athletic, reprochándoles el descuido.
Al discutirse la comunicación en una sesión, algunos socios trataron de achacarle toda la culpa a Abecasis, por haberla dejado caer, y hacerle responsable, pero, Rogerio Carrera, después de larga discusión, zanjó la cuestión diciendo: “no se trata de la calidad del trofeo, sino de su significado simbólico; así, arrugada y todo, nosotros la rescataremos el próximo año. Cuando se conquistan las banderas del enemigo en una batalla, cuanto más desgarradas y quemadas de pólvora estén, más gloriosos trofeos son. ¡Sólo las banderas de rendición se entregan flamantes!”

Tuesday, September 20, 2005

IMAGEN PARA EL RECUERDO


En la vista el equipo del Athletic Club José Pardo, ganador del campeonato 1935
Demetrio Núñez, Carlos Núñez, Antonio Wong, Sabino Pereira, Alfonso Mori, Antonio Núñez, Domingo Zabalbeascoa, Adolfo Silva, Francisco Najar, Juan B. Rojas Torres (presidente), Emilio Berger (director técnico) y Guillermo Wong (guardameta)

ANTONIO WONG RENGIFO

Artículo periodístico de Pacarmón
Publicado en el diario “Impreso”, columna “El clamor de la barra” original s/f

Lejos de esta tierra, una mañana, las ondas de una radioemisora, en su monótono informativo, hizo llegar a mis oídos la infausta noticia del fallecimiento de Antonio Wong Rengifo… luego, estudiadas frases de elogio a su personalidad y en simulado sentimentalismo el realce de su vida y su obra.
Al sentir la puñalada del dolor, mi pensamiento voló a la última vez que lo vi, sentado en su lecho, inclinada la cabeza sobre sus brazos que descansaban en una silla; buscando comodidad para su fatigado cuerpo, lacerado por el maldito mal que le consumía; buscando en la música suave de un disco de su predilección, el olvido a su dolor, luchando por la reconquista de esa salud, que hizo de él en otro tiempo, uno de los paladines del deporte…
Todo había sido inútil. De nada sirvió su tesonera voluntad, su empeñoso esfuerzo, su luchador carácter…Cual moderno gladiador cayó vencido en plena lucha, por una fuerza que nadie puede dominar. Muy pronto, cuando aun faltaba mucho por recorrer, cuando todavía en su mente bullían nuevos planes y proyectos. El ciego destino le negó el paso y la nada cortó su senda…
Incomprensible que se ensañara con quien siempre dio más que lo que había recibido de la vida, y todo había conquistado por su empeño y su visión.
Porque Antonio Wong fue siempre un luchador victorioso; un artista innato; un soñador en la grandeza de su selva y en el colorido de sus paisajes; un cantor que se inspiró en el rumor de la brisa, en el fulgor de sus aguas, en el rugir de sus tempestades, en el sol canicular de su Loreto…
Niño aun, en la Plaza 28 de julio, pedaleaba en su bicicleta por las noches y arrancaba a su armónica las notas musicales de la época, causando la admiración de los mayores, por hacer ambas cosas a la vez y con tanta maestría.
Después fue el acordeón, luego el piano en autodidáctico proceso, y por último nos dio el regalo más preciado de nuestra música regional: “Bajo el sol de Loreto”, cuya melodía tiene de autóctono, clásico y criollo, como todas sus otras composiciones que no llegaron a igualarla. Pero, en todas ellas ha dejado impresas su exquisita sensibilidad y su inquieta vocación musical, que hizo de él un artista de la naturaleza.
Por eso, filmó tantos motivos de la selva; paisajes crepusculares, que parecían ofrecérsele como doncellas en holocausto, sólo para él…
Y su nombre remontó el ande imponente, y cruzó el mar, y sus películas llegaron hasta la meca del cine, llevando el mensaje glorioso de su selva; sus costumbres y misterios que sólo para él se descubrían…
En el deporte, Antonio Wong también fue un predestinado. Desde los equipos infantiles vistió la celeste del José Pardo y la defendió hasta el sacrificio.
Me honra decir que el trío defensivo del segundo equipo, allá por el año 1925, estaba constituido por Antonio Wong en la portería y Carlos Picón y yo en la defensa, y en ese puesto siguió brillantemente hasta 1927, cuando en un memorable partido, jugándose el 29 de julio, por primera vez en el Estadio Augusto B. Leguía, el último por el campeonato de dicho año, el delantero Perea del Dos de Mayo, en una infortunada jugada le rompió la clavícula contra uno de los parantes…
Antonio se había casado el día antes…
Pero, su naturaleza de hierro triunfó y no le amilanó el contraste. Repuesto de la lesión, meses después, empezó a jugar en la delantera, y lo hizo tan bien, que en 1935 formó parte de la selección, que por primera vez disputó en Lima un campeonato nacional…
Ha sido, Antonio Wong, un hombre de toda actividad y en todas ellas ha triunfado, pero su sencillez jamás buscó publicidad ni elogios; jamás mentó su esfuerzo ni sus triunfos y sólo el convencimiento tácito de los demás, le reconoció-antes íntimamente y hoy públicamente-el valor de su obra, de su vida y sus acciones; labor fructífera en beneficio de esta tierra, que hoy le guarda en su seno con amor de madre, y cuyas maravillas llevó al conocimiento de todo el mundo.
Antonio Wong, el artista, el amigo sencillo, el de la amplia sonrisa y los brazos acogedores, el hombre de empresa, el deportista, tiene un puesto de privilegio entre los hombres del Amazonas. Su nombre ya está grabado, no sólo en el recuerdo de quienes lo apreciamos en vida y lloramos al perderlo; sino de aquellos, que a través de sus obras apreciaron su personalidad y admiraron su arte.
Si sentimos su inevitable pérdida, nos enorgullece el haber sido amigos suyos y en el recuerdo que le guardamos le ofrecemos el homenaje de admiración y afecto que supo conquistar con sus virtudes…
Antonio Wong ha cumplido su tarea, para nosotros, para su tierra, para su patria…

Thursday, September 15, 2005

Imágenes para el recuerdo-Inauguracion del estadio Leguía


El 24 de julio de 1927 se jugaron los últimos partidos en la Plaza 28 de julio.
Esta despedida correspondió a los equipos del José Pardo y Loreto, que cerraron la fecha ganando José Pardo por 4 a 1 en partido arbitrado por Alfonso Mori Cuipal del CNI.
El 28 de julio se inauguró el Estadio Augusto B. Leguía, en ceremonia oficial y el 29 se realizaron los dos primeros partidos, entre José Pardo y Dos de Mayo, entre primeros y segundos equipos, los que correspondían a los dos últimos del campeonato.

FUNDACION DEL CLUB SPORT LORETO

El 30 de agosto de 1908, en circunstancias parecidas a las que originaron la fundación del Athletic, se fundó el Club Sport Loreto.
Las actividades deportivas no obstante estar difundiéndose con rapidez estaban limitadas a los más destacados socios del Sport Club y el Athletic, quedando todavía muchos aficionados al margen y sin oportunidad de intervenir en las competencias. Esto despertó la emulación, los deseos de superación y el propósito de crear una nueva institución, en la que pudieran gobernarse solos y trazar su propio destino sin sentirse postergados, ya fuera deportiva o administrativamente.
Cuales fueran los motivos, la iniciativa tendría que ser con el tiempo provechosa para el deporte local, pues Loreto, pocos años después formaría el trío que habría de brindar a la afición, competencias emotivas llenas de colorido y acción.
Y mientras en el “Bembón” se disputaba entre el Athletic y el Sport Club el primer torneo por una copa de plata, en la casa de Manuel Montero, situada en la Plaza principal, junto a donde hoy está el Salón Parroquial de la Iglesia Matriz, se reunieron los fundadores del Club Sport Loreto.
Ellos fueron: César A. Mesía, Hibraín A.Vásquez, Leoncio Vásquez, Tobías Vásquez, Nicolás Zanetti, Jerónimo Pereira, Antonio Olórtegui, Oscar Paredes, Demetrio Silva Ross, José de la Cruz Cobos, Miguel Pacaya, Benjamín Cornejo, Julio Picón, Federico Arrarte Seguín, Luciano Alván y Manuel Montero.
Como se puede apreciar, seis de los fundadores, los seis primeros mencionados, pertenecían al Athletic, circunstancia que obtuvo las simpatía de los demás socios de este club, para brindar a la nueva institución, el más franco apoyo en el inicio de sus actividades.
Cabe destacar que los gestores de la fundación del Loreto fueron César A. Mesía e Hibraín A. Vásquez, secundados por los hermanos Leoncio y Tobías Vásquez.
La primera junta directiva elegida el mismo día de la fundación se constituyó solamente con el presidente, cuya elección recayó en César A. Mesía, el secretario Hibraín A. Vásquez y el tesorero. Los demás cargos se completaron en sesión posterior.
Las primeras actividades del Loreto se concentraron en la preparación y organización de los muchos jóvenes que casi de inmediato ingresaron como socios.

En cuanto al Sport Club y el Athletic, la llegada del vapor inglés Yavarí, en los primeros días de setiembre, calmó un tanto los deseos de una nueva revancha, pues merced al entusiasmo e iniciativa del gerente de Iquitos Trading Co. Ltda. Señor Arturo Cases, se concertó un partido entre la tripulación del citado barco y un combinado de los dos clubes locales.
Bueno es decir que el combinado se formó ante el temor de una desastrosa derrota, porque bien se sabía que la rubia Albión era la cuna del fútbol y sus hijos los mejores “cultores” de este deporte.
De este modo el 13 de setiembre, en Morona Cocha, a donde se trasladaron en el ferrocarril urbano- que en los días corrientes era de carga y conducía leñas a la ciudad desde la ribera del lago, en los días festivos convertía sus vagones para trasladar pasajeros-, se realizó el primer partido internacional de fútbol en la Amazonia peruana.
El combinado se formó de la siguiente manera:
Guardavalla- Rogelio Carrera Arévalo- Athletic
Defensas- Alex Besso- Sport Club
Doroteo Arévalo- Athletic
Medios- Julio A. Urrunaga- Athletic
Víctor Besso- Sport Club
Alejandro Arias- Sport Club
Delanteros- Francisco Teixeira- Sport Club
Emilio Vizcarra- Sport Club
David Villa- Athletic
Samuel Laredo- Athletic
David Abecasis- Athletic

El equipo inglés en el mismo orden de formación era el siguiente:
William Folliot
Francis Eutivisle
Edward Rogers
Robert Hope
Ben Martin
Davy Wilson
Robert Slipton
WillHorace Tromining
Henry Harrison
Arturo Cases
William Bermeth

Perdió el equipo inglés por 3 a 1, pero, necesario es puntualizar, que no eran sus componentes mejores futbolistas que los nuestros, mas como buenos ingleses no perdían oportunidad para hacer deporte.
El 8 de setiembre se llevó a cabo un concurso de tiro entre el Athletic y el Sport Club, que fue ganado por este.
El equipo del Athletic estaba formado por Celso Sotomarino, Santiago Flores Pinedo, David Villa, Manuel Castro, César Teixeira, Salomón Batagliatti, Leonidas Avendaño, David Meza y Nicolás Zanetti.
El del Sport Club, por Juan Pablo Quiñe (a la sazón su presidente), César Espinar, Emilio Wesche, Adolfo del Campo, Arturo Zanetti, J. Bouillón, Juan Vergara, Alfredo Cortez y Julio Daniell.
Aleccionados por esta derrota los del Athletic intensificaron sus prácticas de tiro, aprovechando de la invitación del capitán Carlos Sordestron.
El 8 de diciembre, en celebración de la fiesta de Punchana, en este caserío jugaron un nuevo partido de fútbol, resultando un empate a 3 goles.
Además de los deportes ya mencionados se empezó a practicar el box. Con este motivo el señor Cristian Alzamora obsequió al Athletic un “punching ball”, y Ricardo Montenegro, que tantos líos tuvo en el desempeño de su puesto de cobrador, por retener el producto de las cobranzas y hasta destituido de su cargo, hizo obsequio de un juego de guantes de box.
El segundo aniversario de la institución fue celebrado con regular pompa. Se hicieron imprimir tarjetas de invitación a la ceremonia, y una comisión compuesta por Gedeon Medina, Alfonso Bartra, Carlos Zubiate, Antonio Cruz Pérez, Daniel Ruiz y Doroteo Arévalo, se encargó de la ornamentación del local y demás detalles. La colecta que se hizo para celebrarla fue copiosa y la fiesta muy animada, a la que fueron invitados los socios de todos las instituciones locales.
En esta ceremonia se colocó en el local del club la primera fotografía del Dr. José Pardo Barreda, obsequiada por los señores Nicanor Saavedra que era alcalde de la ciudad, y Clemente Alcalá.
Al finalizar el mes de setiembre se trasladó la sede social de la casa del presidente Meza a un local de la calle Fitzcarrald, que hasta la década del sesenta tenía el número 225, de propiedad del señor Tomás Ramírez. La mudanza se hizo como ya era costumbre, por la noche, con la cooperación de todos los socios, y según gráfica expresión de la época “cargando como curuhuinses” sus pocos muebles y material deportivo.
Al terminar el periodo institucional se había realizado 25 sesiones de junta general y en libro de matrícula estaban inscritos 93 socios.

Wednesday, September 07, 2005

Historia del deporte...continúa

El directorio que se juramentó el 22 de marzo de 1908, para iniciar un nuevo periodo institucional fue elegido el 13 de marzo. La transmisión del mando, ceremonia a la que concurrieron muchos en calidad de espectadores, aparte de los 29 socios, se desarrolló en medio del mayor entusiasmo. Hicieron uso de la palabra, el presidente Meza, dando cuenta en su memoria de la marcha de la institución y los proyectos para el futuro, y pronunciando entusiasmados discursos Julio A. Daniell, Hibraín A. Vásquez y Doroteo Arévalo.
La inusitada concurrencia y el entusiasmo reinante en la ceremonia, fueron una muestra de cómo iba cobrando realce e importancia en el ambiente la novel institución. Era ya el sexto periodo institucional en el curso de menos de dos años, pero, todos ellos dentro de la más absoluta normalidad, siendo siempre los directorios, libremente elegidos. Todo hace suponer, que su falta de experiencia, hacía que no se dieran cuenta de que en los mandatos directivos deberían tener por lo menos un año de duración.
Como siempre el problema económico era el más saltante. No obstante la continua amenaza de la comisión fiscal, siempre había morosos. Por eso, uno de los primeros proyectos aprobados fue el que establecía la separación inmediata del socio que adeudara tres meses, haciendo pública esta separación en los diarios locales.
Esta disposición estaba destinada, como otras de su género, a no ser aplicada con todo el rigor de la letra, porque había casos, en que por tratarse de escolares, resultaba excesivamente dura. Tenía en consecuencia, la comisión fiscal, que proceder con bastante tino para sancionar aquellos casos excepcionalmente comprobados de mala voluntad.
No fue pues, una solución el tal temperamento. Y con las arcas vacías tenían que afrontar los directivos la adquisición de material deportivo, útiles de escritorio y últimamente el pago de alquileres del local.
La tolerancia del señor Urrunaga (padre), sólo explicable porque su hijo pertenecía al directorio como tesorero, no podía ser explotada por mucho tiempo en beneficio del club. Comprendiéndolo así el presidente hacía los mayores esfuerzos para cumplir con el pago sin lograrlo, llegando, en oportunidad de la organización de un baile para festejar a las directivas cesante y electa, a hacer uso de los fondos colectados para ese efecto, ascendente a la suma de S/. 46.00, para cubrir en parte esa deuda, lo que provocó la protesta general de un sector minoritario, que pidió la aprobación de dicho procedimiento. Se aprobó, pero luego de una violenta discusión y desagradables incidentes.
Para remediar la situación, el presidente ofreció nuevamente su casa para local del club, lo que se aprobó después de otra acalorada discusión, señalándose el día 27 de abril para la mudanza, la que debía ser sólo provisional, encargándose todos los socios de la búsqueda de un local acorde con las posibilidades económicas del naciente club.
En días sucesivos se concluyó la discusión del estatuto aprobándose su impresión en folletos; se aprobó, encargar la copia final que serviría de original, a los socios Juan B. Rojas Torres e Hibraín A. Vásquez.
En este periodo se adoptó el sistema de solicitud de ingreso. Antes, el propuesto era simplemente presentado por dos socios en una sesión para el juramento de estilo, procedimiento en realidad más significativo. La innovación fue propuesta por Doroteo Arévalo. Otra interesante proposición presentada por él mismo y aprobada, fue que el socio propuesto no debería pertenecer a otra institución de la misma índole. Con el tiempo esta disposición perdió importancia y cayó en desuso.
El antiguo uniforme de deportes fue modificado, adoptándose el proyecto de Rogerio Carrera, que consistía en camiseta mitad blanca y mitad verde, pantalón corto negro con vivo verde en las costuras, gorra también mitad blanca y mitad verde, y medias marrón oscuro. En el bolsillo de la camiseta un monograma con las iniciales AC.
Se hizo el pedido de este uniforme a Europa por intermedio de la Iquitos Trading Co. Ltda. de la que era gerente el señor Arturo Cases, hombre encariñado con el deporte local haciéndosele entrega de la mitad aproximada del valor del pedido; pero como en perspectiva había un torneo con el Sport Club, se acordó también que una comisión compuesta por Laredo, Arévalo, Carrera y Vicente Cunti, se encargara de la confección de un uniforme con las mismas características.
Otra comisión, compuesta por el mismo Arévalo, Laredo e Hibraín A. Vásquez, se encargó de llegar a un acuerdo con el Dr. Rómulo Paredes para subir a escena una zarzuela, de la que era autor, titulada “La última escuela”, en una velada de beneficio para el club, la que se llevó a efecto con rotundo éxito el 21 de noviembre de 1908 en el salón Napoleón. Además se subió a escena “La geisha” y en esta actuaron gentilmente los artistas de la Compañía Amurrio, entre ellos la señorita Amelia Poli, de gratos recuerdos, el barítono Aleardo Ferrando y la misma esposa del director de la compañía señora Amurrio. Los fondos se destinaron al incremento del gimnasio.
Las actividades deportivas fueron aumentando en importancia y se empezaron a saborear los primeros triunfos. El 24 de mayo de 1908 se realizó un festival deportivo organizado por el Athletic en el Bembón.
Las competencias atléticas fueron de carácter interno y se otorgaron premios a los vencedores. Fueron una especie de calificación a los jugadores que debían intervenir en las competencias que se estaban programando para las fiestas patrias. Como número final y ante nutrida concurrencia se jugó un partido de fútbol con el Sport Club invitado especialmente, en el que por primera vez el Athletic no resultó vencido quedando empatados a dos goles por bando.
A comienzos del mes de junio se fundó el primer club de tenis. Su gestor fue don Pablo Morey, quien como anotamos lo fue también del desaparecido Alianza y del Sport Club.
He aquí su primera junta directiva:
Presidente Pablo Morey del Águila
Vicepresidente Abel Toledo Ocampo
Secretario Adolfo Dreyfus
Tesorero Carlos Hernández
Capitán de juegos Gastón Gatty
Vocales Ignacio Billman
Luis Medina Pinón
José R. Munárriz.

El 17 de julio al llegar en el vapor “Huayna” en varios bultos y con un peso de 35 toneladas, el monumento a los loretanos caídos en la guerra del Pacífico, los socios del Athletic y del Sport Club enviaron al gobierno un mensaje de agradecimiento, en nombre de todos los deportistas loretanos. El recientemente fundado Club de Tenis también se aunó a esta expresión de gratitud.
Con motivo de la celebración de las fiestas patrias hubo gran actividad deportiva. El Sport Club por un lado organizó un concurso de tiro en los días 28, 29 y 30 para tres categorías; el 28 entre equipos del Sport Club y Athletic, el 29 entre alumnos de las escuelas y el 30 entre militares y civiles.
El concurso para las dos primeras categorías fue con fusil de guerra a 200metros, los resultados entre el Sport Club y Athletic fueron:
1° Carlos Sordestron del Athletic 5 balas 22 puntos
2° Antonio Zanetti del Sport Club 4 balas 13 puntos
3° Julio Daniell del Athletic 3 balas 8 puntos

En el concurso para escolares intervinieron 40 concursantes, los resultados:
1° Pedro Ruiz 5 balas 10 puntos
2° Rubén Ramírez 3 balas 9 puntos
3° Manuel Vacalla 2 balas 2 puntos

El concurso entre militares y civiles fue a una distancia de 400 metros, el resultado:
1° Carlos Sordestron 5 balas 10 puntos capitán EP
2° Carlos Hallenhoff 5 balas 10 puntos teniente EP
3° Octavio Buillón 5 balas 9 puntos civil

El 30 de julio por la tarde, a iniciativa del Athletic y organizado por este se realizó otro campeonato de atletismo que culminó con un partido de fútbol. En atletismo obtuvo los primeros puestos en salto alto con garrocha y 100 metros planos, Doroteo Arévalo, venciendo a Sebastián Castro López del Sport Club con un salto de dos metros setenta. El tiempo de los 100 metro no se controló seguramente porque no habría en ese tiempo cronómetros. El partido de fútbol resultó la primera victoria del Athletic en su historia, que logró imponerse al Sport Club en un reñido partido por 3 goles a 1, con gran desesperación y disgusto de sus jugadores, que hasta entonces habían sido invencibles.
Este triunfo, del que algunos no querían convencerse y otros no se cansaban de festejar, dio motivo para un nuevo desafío (como se llamaba entonces a las invitaciones a un torneo), a título de revancha y esta vez de parte del Sport Club.
Algo que caldeó aun más los ánimos de los deportistas de ambos clubes, fue que “Loreto Comercial” diario de esa época, en su número 506 hacía elogiosos comentarios de la victoria del Athletic y los progresos que demostraba en el deporte y en su organización.
Para darle mayor interés a la nueva competencia, se convino la disputa de una copa de plata que debía ser ofrecida por el vencido y según el mismo convenio, previamente discutido por los delegados de ambos clubes, debería disputarse anualmente y en la misma fecha en los años siguientes.
Los delegados nombrados por el Athletic fueron Doroteo Arévalo, Alejandro Vargas, David Abecasis, que eran capitán, segundo capitán e instructor de tiro respectivamente, y Santiago Flores Pinedo. Una de las condiciones impuestas por el Athletic fue que se disputaran en el torneo pruebas atléticas, nudo de guerra y lucha romana, además del fútbol.
Las pruebas se realizaron el 30 de agosto en el Bembón y el resultado fue una ajustada victoria del Sport Club, tanto en las pruebas atléticas como en el nudo de guerra y el fútbol, pues en este partido se perdió por 1 a 0, en un reciamente disputado encuentro del que, los que no salieron convencidos fueron esta vez los del Athletic.
Para este torneo fueron designados jueces de campo los doctores Rómulo Paredes y Francisco Lanatta, y la copa fue entregada el 27 de noviembre, al mismo tiempo que una medalla al guardameta Rogerio Carrera del Athletic, por su brillante desempeño en el partido.