Wednesday, August 31, 2005

Imágenes para el recuerdo


Directorio periodo 1920-1921

De izquierda a derecha, de pie:
Julio Olórtegui, Carlos Documet Muñoz, Eduardo Noriega Rengífo, Francisco Silva Bartra, Manuel Burga Soto, Jorge Noriega Rengífo.
Sentados:
Doroteo Arévalo Bernales, Manuel Vásquez Jares, Meneleo Meza López, José Antonio Rengífo, Carlos De Freitas.






Equipo de fútbol con el uniforme de esos años, ganador de la Copa Israel 1913-1914
De izquierda a derecha, de pie:
José Chapiama, Rafael del Águila, Ángelo Ratteri, Manuel Dávila, Julio Murrieta.
Agachados: Pedro Villacorta, Braulio Meza, Miguel Zumaeta.
Sentados: Enrique Zumaeta, Manuel D’Almeida, Juan José Ramírez

Historia del deporte...continúa

Al iniciarse un nuevo periodo el 24 de noviembre de 1907 fue nombrada una comisión, compuesta por los señores Valentín Herencia y Cristian Alzamora, ajenos a la institución, para que se encargara de la revisión definitiva del proyecto de estatutos del club.
Se estableció también el otorgamiento de diplomas a los socios, que en calidad de títulos los acreditara como tales. Para hacer más significativa la entrega de dichos diplomas se organizó una ceremonia el domingo 9 de febrero, que culminó en una “matinée danzant”, a la que fueron invitadas distinguidas familias. Para dar mayor realce a la fiesta se designó “Reina Floral” a la señorita Rosa García y “Damas de Honor” a las señoritas María Antonieta Burga y Petronila de Souza Peixoto.
En esta época se organizó el “Batallón Voluntarios de Loreto” a iniciativa de los señores: doctor Genaro Herrera, teniente Oscar Mavila, y comandante Jorge Von Hassel; cuerpo en el que recibían instrucción militar todos los ciudadanos civiles y en el que, más que todo, se inculcaba el amor patrio y el ansia de reivindicación al aun sangrante desgarrón que nos había dado Chile en la guerra del Pacífico. Se organizó con dicho motivo un desfile cívico al que fue invitado oficialmente el Athletic, que asistió en corporación, ostentando todos su insignia: el botón verde. La manifestación fue una verdadera expresión del culto a nuestra nacionalidad y amor a la patria.
A partir de esta actuación se organizó la concurrencia dominical a la instrucción de los voluntarios, a la que asistían obligatoriamente todos los socios del club.

Como ya poseía el club algún material deportivo y comprendiendo que necesitaban para sus actividades de absoluta independencia, por primera vez acordaron alquilar un local. Además, tenían la esperanza de que al contraer una obligación, se sentirían impulsados a ser puntuales en el pago de sus cuotas mensuales.
En esta idea y merced a la influencia de su tesorero Julio A. Urrunaga, lograron conseguir que les fuera alquilada una magnifica planta alta en la calle del Próspero, llamada así en recuerdo del primer barco que acoderó en el puerto de Iquitos. La casa era de propiedad del padre de Urrunaga, y hasta la década del 60 tenía el número 634.
La transformación fue completa. Se dotó al local de luz eléctrica, los socios Daniell y Andrade, y el presidente Meza obsequiaron variados artículos de distracción, entre ellos juegos de ajedrez, damas, dominó, mazos de naipes y muebles apropiados,
Ya en esta época se empezó a pensar en la adquisición de un terreno para campo de deportes. Con este motivo, conociendo los socios la posibilidad de habilitar el terreno del antiguo cementerio (hoy Plaza 28 de julio), para tal fin, solicitaron a la Municipalidad les fuera concedido. Su petición fue aprobada, pero con la condición de que el club se encargara de despejarlo en toda su extensión y ponerlo en condiciones de ser utilizado. Al considerarse el trabajo que dicha obra representaba se llegó a la conclusión de que sería excesivamente costoso, aparte de que el club no utilizaría el campo en su totalidad. Se propuso al Concejo que autorizara despejar y poner expedito sólo el área utilizable para una cancha de fútbol. El Concejo solicitó informe al inspector del ramo de aquel entonces, un señor de apellido Valencia, quien lo emitió en sentido desfavorable imponiendo como condición definitiva que la limpieza fuera total.
Aquí terminó el proyecto, pues los directivos resolvieron aplazar las gestiones para oportunidad más propicia.
El entusiasmo por los deportes se estaba despertando. Fernando Brusco, que tenía conocimientos de esgrima introdujo la enseñanza de este ejercicio en el programa de actividades, y como medida inmediata se aprobó el pedido a Europa de un juego de floretes y sus accesorios de salón, nombrándose también al teniente Juan Tarazona, para la misma instrucción en las ausencias de Brusco; pero Tarazona era tan entusiasta profesor de esgrima, que al final quedó definitivamente en la dirección de la sección.
Este periodo presidencial tuvo también corta duración y una nueva elección renovó el directorio en parte, instalándose el 22 de marzo de 1908.

Monday, August 29, 2005

ANECDOTARIO

La bola de fútbol se había roto y en una sesión se suscitó una discusión acerca de si se debía comprar con fondos del club o se hacía una colecta. Doroteo Arévalo pidió la palabra y dijo: aquí no cabe discusión señor presidente, ¡que se haga una colecta!
Aprobada la moción de inmediato se procedió y los primeros donantes fueron Ricardo Andrade y Julio Daniell, que dieron media libra cada uno. Luego Moisés del Castillo y Leoncio Rías dieron dos soles respectivamente. Le tocaba el turno a Doroteo y cuando el vocal se le acercó a solicitarle el óbolo le dijo: ¡sólo se juega con una pelota y con lo donado ya sobra para comprarla! Además, yo he dado la idea y ese ha sido mi óbolo…

Estaban todos en el campo de entrenamiento aquel domingo y no había pelota.
Averiguado el motivo resultó que Andrade se la había llevado a San Juan, con otros amigos, sin avisar a los socios del club.
Fue denunciado en la sesión inmediata y Doroteo Arévalo, que siempre se distinguió por sus punzantes salidas, al intervenir en el debate en el que se juzgaba a Andrade dijo: está bien que haya donado media libra para la compra de la pelota, pero, está mal que por eso crea que es medio suya.
Como castigo Andrade fue despojado de todos sus cargos.

Después de haberse efectuado una función en el “Cinematógrafo Pathe” organizada por el Athletic, pro compra del Buque Escuela, hicieron el balance, omitiendo por olvido el pago del alquiler del local.
Semanas después de entregados los fondos al comité local, un día el presidente recibió una notificación de la sub-prefectura, demandándole el pago de dichos alquileres, ascendente a la suma de S/. 250.00.
Como el plazo era perentorio, el presidente no tuvo otro remedio que pagar de “su bolsillo” S/. 100.00, a cuenta, comprometiéndose a pagar el saldo en el plazo de dos días, lo que consiguió haciendo una colecta en la sesión a la que citó de inmediato.
De este modo el Athletic, aparte de las actividades mencionadas, contribuyó a la compra del Buque Escuela con S/. 250.00

En una sesión, alguien presentó un proyecto para que fueran exonerados del pago de cuotas los que desempeñaban cargos directivos. Como de costumbre se suscitó acalorada discusión en pro y contra del proyecto.
Repentinamente se puso de pie Julio Daniell, y dirigiéndose al grupo que defendía la exoneración les dijo: ¡esas son tonterías inventadas por ustedes, sólo falta que pidan que se les pague a los directivos! ¡No señor, deben pagar todos o que nadie pague! ¡A ver qué hace el club sin plata!
El proyecto fue rechazado por abrumadora mayoría.

Uno de los primeros socios que fue separado del club por moroso fue Leoncio Burga Pippo. Como siempre fue de carácter irascible e impetuoso, no quiso atender las razones del cobrador y este dio cuenta para su depuración, agregando que hasta casi fue maltratado de obra. Al dar cuenta el secretario que había sido “tarjado” el nombre de Burga del libro de matrícula de socios, indicó que en la columna de observaciones lo había calificado de insolente.

Algo más grave fue lo que hizo Villamar y que le costó la expulsión definitiva del club.
Se ignora con que fines dirigió una nota al tesorero del Concejo don Baldomero Catter, pidiéndole
dos libras en calidad de préstamo y firmando con la firma del presidente Meza. Catter no dio el dinero y volvió la nota al presidente, creyendo que él se la había remitido.
El presidente denunció el hecho en sesión, para averiguar quien era el autor de la nota. Practicadas las investigaciones resultó ser Villamar. La comisión fiscal dictaminó expulsión definitiva y devolución del diploma de socio. Villamar se declaró rebelde y fue necesario nombrar una comisión con Doroteo Arévalo e Hibraín A. Vásquez, para recoger del domicilio de Villamar el diploma de socio.

Saturday, August 27, 2005

DOROTEO AREVALO BERNALES


Doroteo Arévalo Bernales,luciendo una de las primeras medallas que otorgara la Municipalidad de Iquitos a los vencedores en las pruebas atléticas realizadas en la fiestas patrias de 1908

La mujer en el deporte loretano


El clima de entusiasmo que reinaba por las actividades deportivas se hizo contagioso en la mujer loretana. Sólo faltaba alguien que diera la voz y todas concurrirían prestas y animosas.
Y ocurrió el hecho. Rosa Palestini hacía poco había llegado de Italia. Pintaba vistosos paisajes, cantaba preciosas canciones italianas y…bailaba los aires de moda. Vivía en la calle Arica 778. Desde luego Rosita hizo amistad con muchas chicas entre las que se encontraba Emilia Beuzeville, las Augustini, las Edery, y hablando-hablando, que eso es lo que mejor hacen las mujeres, hizo conocer en sus tertulias la noticia de cómo la mujer ya practicaba el deporte en Italia. Las amigas se entusiasmaron y un día, que se hizo memorable-el 8 de junio de 1926-un grupo de 16 chicas, lo más granado de la juventud femenina, presentó una moción en el Athletic Club José Pardo, solicitando la creación de una sección femenina para practicar el deporte. Los nombres de las chicas están en el orden en que firmaron la moción: Emilia Beuzeville, Rosa Palestini, Luisa Palestini, Eduarda Augustini, Mercedes Augustini, Mary Edery, Sara Edery, Elvira Edery , Consuelo Edery, Luz Angélica Velásquez, Sara Mutín, Isaura García, Andrea Rocha, y María Luisa Camino
El Athletic bajo la presidencia de Emilio Berger, aceptó con gran beneplácito la iniciativa, y de inmediato se nombró una comisión para formular los reglamentos y los instructores que habrían de hacerse cargo de la preparación de las noveles deportistas. Se alquiló por S/. 13 mensuales la cancha llamada “El bembón” para las prácticas y ejercicios.
En el curso de los días siguientes se inscribieron:
Dolores Cisneros, Flor de María Mori, Juana López, Juana Terrones, Rosaura Marrache, Blanca Catter, Ernestina Catter, Teresa Catter, Margarita Henderson, Juana Ferreira, Bertha Moses, Mercedes Mariache, Zoila Valdivia, Ofelia Elespuru, Delicia Dellepiani, Josefa Vásquez, Victoria Lozano, María Prieto, Marina Prieto, Herlinda Sánchez, Augusta del Águila, Rosaura Vásquez, Inés Cerrel, y otros nombres que se nos escapan.
Casi simultáneamente, el Club Loreto creó también su sección femenina. Una chiquilla de 14 años, cuyo corazón sólo latía por el rojo y blanco del Loreto, fue la gestora de la formación de dicha sección: Asteria del Águila, y quienes la acompañaron fueron: María Brígida Nacimento, Julia Montero, Rosa Montero, Feliciana Fachín, Encarnación Dávila, Adolfina Page, Carmen Ruiz, María Rion, Adela Braizat, Luzmila Perea, Etelvina Perea, Ángela Araujo, Sara Emilia Osambela, Manuela Ruiz, Mercedes Araujo, Aurora López, Teresa Montero, Adalguisa Mattos, Consuelo Mattos, e Isabel Rengifo.
Lo mismo ocurrió en el Dos de Mayo, donde Mercedes García y María Luisa del Castillo, dos chicas cuya ilusión era el albiverde del uniforme del club, reunieron lo que más tarde habría de ser uno de los primeros equipos femeninos que jugó fútbol en el Perú. Además de García y del Castillo estaban Hilda Rivera, Delia Vargas, Florentina Vargas, Selfa Vargas, Rosa Vargas, Esther Chacón, Emma Sánchez, Ernestina Tafur, Carmen Rojas, Cecilia Ramírez y muchas más cuyos nombres se nos perdieron.
Pero nunca faltan detractores o personas que creen saber mucho y se sienten o erigen en jueces o críticos a falta de otro medio de darse importancia. Así, sucedió que en un periodiquito, cuyo director responsable o mejor dicho dueño era una escritora o periodista de nombre Nina de Flores, hizo una crítica del deporte que practicaban las chicas y entre otras pocas alentadoras apreciaciones las acusaba de snobismo. Ni las chicas ni el público muy sensatamente le hizo caso y continuaron con sus prácticas y su público.
En atletismo las secciones femeninas lograron marcas que para ser las primeras fueron notables. Las que destacaron: en 80 metros planos Rosa Palestini puso 12 segundos, Adela Braizat marcó 4.17 metros en salto largo, Josefa Vásquez Córdova en salto alto pasó la varilla a 1.25 metros. Mercedes García del Dos de Mayo marcó 15.4 segundos en 100 metros adjudicándose un trofeo, seguida de Delicia Dellepiani del Athletic y Adolfina Page del Loreto. En lanzamiento de bala Adela Braizat puso 7.42 metros, Ernestina Catter del Athletic 7.11 metros y Rosa Fonseca también del Athletic 7.04 metros. En salto triple Adela Braizat saltó 8.44 metros, Delicia Dellepiani 8.22metros.

Wednesday, August 24, 2005

Historia del deporte...continúa

El tercer periodo institucional se inició el 27 de marzo de 1907. No hemos podido averiguar qué motivos originaban periodos institucionales tan breves y elecciones en tan corto tiempo, dando la impresión de vivir el club un clima de intranquilidad y desacuerdo, que no era tal. La seguridad de esta afirmación está fundada en que la junta directiva fue re-elegida íntegramente para el tercer periodo. Lo probable es que la falta de experiencia de los noveles dirigentes diera lugar a este temperamento. La elección y juramentación se efectuó el mismo 27 de marzo.
En este periodo se instituyó el botón verde como distintivo de los socios en las ceremonias de carácter oficial o institucional, llegando posteriormente a hacerse de uso diario, en la solapa del saco o en la cinta del sombrero.
Con motivo de las fiestas patrias se organizó por primera vez un programa de pruebas deportivas que debían disputarse con el Sport Club.
He aquí las pruebas:
Carrera de 100 metros
Salto largo
Carrera de resistencia (se llamó así a la carrera de 200 metros)
Salto alto
Lanzamiento de peso (era el primitivo lanzamiento de bala)
Las pruebas colectivas o de equipo fueron:
Nudo de guerra
Cricket
Fútbol
Al terminarse este periodo institucional se habían realizado 9 sesiones, habían ingresado como socios activos 16 solicitantes y el balance efectuado por tesorería, arrojó el primer saldo favorable de S/. 39.20.

El 14 de julio de 1907 se inicia un nuevo periodo en el que la renovación de cargos fue casi completa, he aquí la composición de la junta directiva:
Presidente Doroteo Arévalo
Vicepresidente Hibraín A. Vásquez
Secretario David Meza
Tesorero Julio A. Urrunaga
Bibliotecario Juan B. Rojas Torres
Vocales Santiago Moncayo
Moisés del Castillo
Santiago Flores Pinedo
Antonio Pereira Goncalvez
Capitán de juegos Doroteo Arévalo
Instructor de tiro Leonidas Avendaño
Segundo capitán Ricardo Andrade
Esta fue la primera renovación de cargos que revistió caracteres de ceremonia, en la que el presidente cesante, Meza, leyó una memoria y el entrante un discurso en que elogiaba la actuación del directorio que cesaba y presentaba un programa de actividades para el nuevo periodo.
El primer temperamento adoptado por el presidente fue trasladar la sede social del club, del domicilio particular de Meneleo Meza a su propio domicilio, situado en la primera cuadra de la calle Napo, con el propósito de brindar también su aporte y estar más cerca de las actividades del club.
El resultado del campeonato organizado en celebración de las fiestas patrias fue desfavorable al Athletic, que lo único que logró demostrar con derroche, fue entusiasmo y pundonor. En las pruebas atléticas los del Sport Club ocuparon los primeros puestos, casi invariablemente.
He aquí los resultados:
100 metros planos 1° Doroteo Arévalo Athletic
2° Bernardo Dávila Sport Club
3° Miguel Bringas Athletic

Salto largo 1° Francisco Teixeira Sport Club
2° Miguel Bringas Athletic
3° Bernardo Dávila Sport Club

200 metros 1° Samuel Laredo Sport Club
2° Doroteo Arévalo Athletic
3° Miguel Bringas Athletic

Salto alto 1° Sebastián Castro López Sport Club
2° Doroteo Arévalo Athletic
3° Francisco Teixeira Sport Club

Lanzamiento de bala 1° Carlos Marchetti Sport Club
2° Saverio Popolizio Sport Club
3° Rogelio Carrera Athletic

En el partido de fútbol igualmente fue vencido el Athletic por 4 a 2, lo mismo que en el partido de cricket, consiguiendo sólo la victoria en el nudo de guerra.
Una de las importantes gestiones de este mandato fue la intervención en la creación de un comité pro fondos para la compra de un Buque Escuela, que a pedido de Meza, se adhirió a la iniciativa lanzada en Lima, por una “Junta Patriótica” presidida por el señor Federico Villarreal. En sesión del 10 de octubre se suscribió un acta de instalación del citado comité y los firmantes fueron: Moisés del Castillo, Antonio Pereira Goncalvez, Alfonso Bartra del Águila, Miguel Zumaeta, Carlos A. Pérez, Leonidas Pinedo, Antonio Cruz Pérez, Meneleo Meza, David Meza, Leoncio Ríos, Francisco Reátegui, Julio Soplín, Ricardo Montenegro, Braulio Meza, Doroteo Arévalo e Hibraín A. Vásquez.
Fueron elegidos presidente del comité el señor Juan Tizón, sub-prefecto de la provincia, y tesorero el señor Baldomero Catter, además tesorero del Concejo provincial.
La organización del citado comité, como se llamó al acto mismo de la colecta pública, fue todo un éxito, porque es sabido cómo responde el pueblo de Iquitos a toda iniciativa de carácter patriótico. Después se hicieron veladas de beneficio y otras actuaciones, encaminadas a reunir fondos, los que fueron entregados por el comité patriótico loretano al organismo central de Lima. Aunque no se llegó a comprar el Buque Escuela que se sepa, posteriormente esos fondos pasaron al Comité Pro-Marina, creado algunos años después en Lima, el que también tuvo su filial en Iquitos.
Como una de las actividades encaminadas a la adquisición de fondos, se organizó una función en el Cinematógrafo Pathe, el sábado 26 de octubre, el que fue un éxito rotundo. Todo a iniciativa del Athletic.

Al formularse el presupuesto para el año 1908, por una comisión especial, el club contaba con un saldo favorable de S/. 46.45. Nótese la seriedad de este procedimiento que habla elocuentemente de la capacidad de organización de aquel entonces.
En el lapso de 4 meses que duró el periodo de Doroteo Arévalo, el número de socios había aumentado a 66 y se había realizado 10 sesiones ordinarias y 2 extraordinarias, todas de asamblea general.
He aquí la relación de socios que se habían inscrito hasta noviembre de 1907:
Tomás Torres, Leoncio Ríos, Moisés del Castillo, Francisco Silva Bartra, Eleodoro Villacrés, Zenón Zumaeta, Julio Soplín, Antonio Pereira Goncalvez, Ricardo Andrade, Osías Pinedo, Manuel Burga Soto, Ricardo del Águila, Luis Tello, Julio A. Daniell, Juan Suarón, Marcelino Acosta, Miguel Zumaeta, Federico Reátegui, Federico Salomón, Israel Vela, Aurelio Saavedra, Roberto Pinedo, Miguel Puerta, Alejandro Arias, Rodolfo Díaz, César Montalván, Andrés Torres, Horacio Young, César Maldonado, José E. Chávez, Benedicto Díaz, Miguel Reátegui, José Batagliatti, Carlos Zubiate, Alejandro Vargas, Leoncio Burga Pippo, Juan C. Torres.

Sunday, August 21, 2005

Historia del deporte...continúa

HISTORIA DEL DEPORTE…..continúa.

Sabedores los del Sport Club de la fundación de la nueva institución deportiva, invitaron a sus socios, en forma simplemente verbal, a un concurso de tiro al blanco, lo que consideraron incorrecto los del Athletic y resolvieron no aceptarla, haciéndoles conocer, en forma también verbal a los del Sport Club, el motivo de dicha resolución.
Era un gesto que indicaba que lo noveles dirigentes estaba decididos a marchar en forma ordenada y dentro de las normas establecidas para las relaciones institucionales.
Para regularizar el movimiento de socios se abrió un libro de matrícula, que hasta hoy existe en los archivos, en el que se anotaba nombres y apellidos, nacionalidad, fecha de ingreso, edad, domicilio, ocupación, deportes que conocía y practicaba cada inscrito, y una columna especial para anotar las causas por el que el socio dejaba de serlo y la fecha en que esto sucedía.
Empezaron a practicar los deportes conocidos: tiro al blanco, cricket (muy difundido en esa época), y fútbol, los domingos y días feriados desde las dos de la tarde, iniciándose de esta forma las competencias.
El primer emblema del club fue una figura que representaba dos fusiles cruzados en el guardamano, atados por una cinta con los colores nacionales, en el ángulo inferior una pelota de fútbol y en el superior una de cricket.
Apenas transcurridos tres meses las dificultades económicas empezaban a hacerse sentir, pues malamente tenían para la compra de material deportivo y útiles de escritorio. Y era natural que esto sucediera, porque la mayoría de los socios eran escolares y no cumplían con el pago de sus cuotas con las que había que mantener la institución, cuyos gastos por pequeños que fueran no era posible eludir.
Esta situación los impulsó a proponer la designación de socios honorarios en busca de ayuda económica.
Después de una acalorada discusión en una de las sesiones, en la que el presidente se vio en la necesidad de suspenderla varias veces para calmar los ánimos, la mayoría aprobó que los socios honorarios sólo podrían ser los del Sport Club.
Este acuerdo, al parecer absurdo, pues se trataba de los rivales del Athletic, tiene su explicación en el hecho de que muchos de los socios de ambos clubes estaba ligado por vínculos de amistad, y aunque en la lides deportivas fueran antagonistas, había tal comunión de ideales y fraternidad deportiva, que en muchas ocasiones como veremos más adelante, llegaron a unir sus fuerzas para confrontaciones deportivas con equipos ingleses.
Por otra parte, los del Sport Club tenían posición económica desahogada, condición que requería quien fuera propuesto como socio honorario.
Los primeros candidatos fueron Raúl Guichard, Rómulo Rojas y Luis A. Velásquez, quienes aceptaron solicitando ser admitidos como socios activos, y César M. Hernández, quien agradeció la distinción y ofreció todo su apoyo y colaboración.
No llegó a efectuarse ninguna competencia deportiva con el Sport Club; y aunque ya estaba constituido el equipo de fútbol, tenía dos buenos atletas en Doroteo Arévalo y Miguel Bringas, buenos tiradores como Juan B. Rojas Torres, Leonidas Avendaño y Nicolás Zanetti; todo el empeño se encaminó a ejercitarse y superarse en las diferentes pruebas.
El uniforme era aún una incógnita por la dificultad de su adquisición y cada uno vestía lo más cómodo y fácil de conseguir.
En estos tres meses se inscribieron, también como socios activos Miguel Bringas, que como dijimos era un verdadero cultor del deporte, José Antonio Rengífo, Elías Babilonia, y tres señores que fueron propuestos como socios honorarios, sumando al finalizar el año 34 socios activos. Honorarios eran los señores Luis Felipe Ego Aguirre y César M. Hernández.
El 4 de noviembre en sesión extraordinaria, Meza propuso una nueva elección para iniciar el nuevo año. Propuso así mismo la elección de un presidente honorario, elección que recayó en el señor Luis Felipe Ego Aguirre.
El 1 de diciembre de 1906 se efectuó la primera renovación de cargos, juramentándose la nueva junta directiva que tuvo pocas variantes:
Presidente Meneleo Meza
Vicepresidente Ricardo Montenegro
Secretario Hibraín A. Vásquez
Tesorero Leonidas Avendaño
Capitán de juegos Doroteo Arévalo
Vocales Santiago Moncayo
Arturo Pereira
Arnaldo Suárez
Alfonso Bartra
Hibraín A. Vásquez seguía siendo secretario aunque sólo nominalmente, pues Doroteo Arévalo desempeñaba el cargo, del mismo modo que Montenegro seguía siendo cobrador y citador además de vicepresidente.
Se constituyó la comisión encargada de proyectar el estatuto del club, con Meza, Arévalo, Rojas Torres e Hibraín A. Vásquez.
Uno de los importantes acuerdos tomados a iniciativa de este, fue la creación de una biblioteca. Para su organización se eligió un prosecretario, quien al mismo tiempo debería ser director de la misma. La elección recayó en Daniel Ruiz. Así mismo se acordó que todos los socios, obligatoriamente contribuyeran a la formación de la biblioteca, con un volumen debidamente encuadernado, encargándose a los vocales la misión de recogerlos del domicilio de los donantes.
Las primeras competencias deportivas se efectuaron en este periodo. Se jugaron dos partidos de fútbol con el Sport Club, que fueron otras tantas derrotas aunque no por elevado marcador, 3 a 1 el primero y 2 a 1 el segundo.
El equipo del Sport Club era el siguiente: José Toledano, Alex Besso, Carlos Marchetti, Bernardo Dávila, Alejandro Arias, Víctor Besso, Alfredo Cortez, Francisco Teixeira, Víctor Israel, Sebastián Castro López y Emilio Vizcarra.
En las pruebas atléticas empezó a destacar Doroteo Arévalo, quien en salto con garrocha llegó a pasar muy fácilmente 2.80 metros.
Casi al finalizar este segundo periodo institucional fue aprobado el primer estatuto del club.

Thursday, August 18, 2005

Historia del deporte loretano

PALABRAS NECESARIAS.

Pablo Carmelo Montalván “PACARMON” nació en Iquitos el 16 de diciembre de 1906 y falleció en Lima el 18 de setiembre de 1983. Desde muy joven hizo periodismo en importantes medios de comunicación locales, escribió, produjo y condujo programas radiales con libretos de su creación. Publicó el “Rescate de Leticia” sobre su experiencia de voluntario en el conflicto bélico entre Perú y Colombia. Se conserva inédita “El colmillo del lagarto” y “La historia del deporte loretano” así como su variada obra poética.
Yo, Pablo FernandoMontalván su hijo y quien edita hoy esta "Historia del deporte loretano", digo: para ustedes amigos lectores todo esto.
pacarmon@yahoo.es

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO

…¡Tienes razón Meneleo! ¡Debemos formar otro club!
Es tiempo de que lo hagamos. Así habría verdadero interés para ganar los “match”
Entonces no esperemos más. Nos reuniremos el sábado en la casa de Meza…

Este fue el final de una conversación entre un grupo de muchachos, que todas las noches se reunía en la plaza principal de Iquitos, que en esa época, el año 1906, era sólo un pampón, más o menos despejado, sin otro atractivo que su nombre y su situación céntrica, y tres edificios: la “casa de fierro”, título aplicado por su estructura, y que ambos, edificio y nombre aún subsisten. Al lado opuesto una construcción, que varias veces remozada es el casino de los Institutos Armados, y la Iglesia, con su torre y campanario, de aceptable arquitectura pueblerina, ya desaparecida hoy y que ocupaba el lado norte de la actual plaza principal.
La edad de estos muchachos fluctuaba entre los doce y los diecinueve años. Los más eran escolares
y algunos ya se dedicaban al trabajo.
Muchos de ellos practicaban el deporte en general y especialmente el fútbol en el Sport Club, institución deportiva que fue organizada en la postrimerías del año 1904, en el que figuraban los hermanos Alex, Miguel y Víctor Besso, los hermanos Víctor y Rafael Israel, Alejandro Fry, que en Lima fuera socio del Lima Cricket Fútbol Club, en 1898; Eduardo Stevens, de la Universidad de Oxford, José Toledano, Arturo Cases, Samuel Laredo, David Abecasís, Carlos Marchetti, Hubert Harding, Saverio Popolizio, Pablo Morey del Águila, Francisco Texeira, Alejandro Arias, Rogelio Carrera, Doroteo Arévalo Bernales, Emilio Vizcarra, Alfredo Cortéz, Bernardo Dávila, Juan Olórtegui Villacorta, Juan Pablo Quiñe, Abel Toledo Ocampo, Luis Medina Pinón, Roberto Zumaeta, César Hernández y muchos otros, cuyos nombres se han perdido en el polvo del olvido.
De antes no se tiene noticia concreta de prácticas deportivas, no obstante saber de la existencia, entre 1900 y 1902, de un club denominado Alianza, de cuyos gestores tampoco se tiene conocimiento.
Se atribuye a Pablo Morey del Águila y los hermanos Israel, tanto la formación del Alianza como del Sport Club, asegurando alguien que los del Alianza jugaban al fútbol con la primera pelota traída por Rafael Israel al llegar a Iquitos.
Así, en 1904, nace el Sport Club. En Lima, en diciembre de 1893 se fundó el Unión Cricket, y en diciembre de 1897 el Lima Cricket Fútbol Club.
Las actividades empezaron a desarrollarse entre la plaza principal, que describimos, y un solar cercano en el que hoy están construidos parte de la Iglesia matriz y los almacenes Power de la calle Arica.
Cuando en aquel mismo año llegó a Iquitos Doroteo Arévalo Bernales, egresado del Instituto Comercial de Lima, en el que había integrado el equipo de fútbol, quien además de sus implementos deportivos y tres pelotas de fútbol, traía un desbordante entusiasmo, se incorporó de inmediato al grupo de jóvenes del Sport Club, y extendieron sus actividades a un terreno en la calle Morona, de propiedad de Herman Augustini padre, donde actualmente está ubicada la Urbanización Jardín, que entonces tenía por nombre “El Bembón”.
El entusiasmo los encaminó a una mejor organización y quienes en un principio sólo acudían como espectadores, terminaron incorporándose a las nuevas prácticas, olvidando el pasatiempo de la época: el juego de los centavos, la pirca, la volteada, la catina…
Es lamentable no contar con fuentes de información acerca de las actividades de los miembros del Sport Club, que por cierto debió ser muy interesante. No existía el periodismo deportivo. Pero, se sabe que en los dos años que precedieron a la fundación del José Pardo, además del fútbol se practicaba el cricket, de genuino origen inglés, el atletismo en todas sus manifestaciones, el tiro al blanco y otros ejercicios encaminados a la cultura del músculo.
Pero el Sport Club, constituido en su mayor parte por jóvenes de la “sociedad” de Iquitos, se reservaba el derecho de admisión de socios, de suerte que muchos no podían ingresar como tales.
Por otra parte, muchos se habían dado cuenta de que las competencias sólo entre ellos, sobre todo el fútbol, carecían de emotividad, de espíritu de lucha y de estímulo.
Cuando algunas veces, tripulantes ingleses de las naves que quincenalmente llegaban al puerto, alternaban con ellos en sus ejercicios, se despertaba en sus ánimos un deseo de superación y el propósito de hacer ver sus habilidades. Pero, no había oportunidad de concretar ninguna competencia que pusieras de relieve ni las condiciones ni la preparación de los noveles deportistas.
Así llegó el año 1906. El entusiasmo parecía apagarse en el Sport Club. Pero, una nueva oleada de muchachos seguía sus prácticas con entusiasmo. No intervenía siempre por las limitaciones que imponía la institución, pero, los socios amigos los alentaban. Otros se sentían fuera de su ambiente por pertenecer a distinto nivel social.
En las reuniones vespertinas que tenían en la Plaza cambiaban esas impresiones, comentaban los ejercicios y sus incidencias y discutían sobre esa situación, que despertaba una especie de estímulo entre quienes se sentían desplazados, sin oportunidad, y otros que con visión organizadora alentaban la creación de otro grupo que dirigiera sus propios destinos y rivalizara en las competencias con el Sport Club.

Y aquella noche, cuando se retiraron a sus casas los jovencitos de la charla, quedaron convenidos en reunirse el sábado 1 de setiembre en la casa de Meneleo Meza López, situada en la calle Itaya N°106, hoy calle Ricardo Palma N° 368 .
La elección del sitio para la reunión no fue tomada al azar. Meneleo Meza era un joven de 18 años, recién graduado como preceptor auxiliar en el Centro Escolar N° 161 que dirigía el señor Valentín Herencia; no practicaba el deporte porque su constitución física no le favorecía, pero en cambio poseía una extraordinaria habilidad para organizar y dirigir, así como una gran ascendencia y simpatía entre sus compañeros y amigos, quienes se contagiaban de su entusiasmo y se dejaban arrastrar por su elocuente y cálida palabra. Le tenían una especial estimación, que se traducía en respeto a sus opiniones y autoridad, lo que ponía de relieve sus dotes de líder.
Muchos fueron los invitados a la reunión, pero no todos asistieron. Algunos, quizá porque no dieron al acto la importancia que al cabo de los años tendría, y otros acaso porque se olvidaron, y así, sólo concurrieron 17, pues, los otros 3 de los 20 fundadores, fueron los hermanos Meneleo, Braulio y David Meza.
Casi todos, como se dijo antes eran escolares. Los de mayor edad eran Doroteo Arévalo y Manuel Hidalgo que tenían 19 años; los menores eran Manuel Córdova Ríos y Arturo Pereira Seguín, que tenían 13 años; Nicolás Zanetti, Antonio Cruz Pérez, Alfonso Bartra del Águila y Julio A. Urrunaga tenían 14 años; Juan B. Rojas Torres (Juanito Rojas como cariñosamente ha sido llamado siempre), David Meza, Hibraín A.Vásquez, Leonidas Avendaño y Enrique Zumaeta Arana tenían 15 años; Arnaldo Suárez Floret, Ricardo Montenegro, Santiago Moncayo y Braulio Meza tenían 16 años; 17 tenía César A. Mesía y 18 Germán A. Tejada. Y entre ellos celebrose la histórica sesión de fundación.
Es digno de admiración que ese grupo de muchachos, dando prueba de tener madurez mental poco común, abordara con tanta seriedad, orden y cordura una iniciativa que a través de los tiempos habría de cobrar gloria y prestancia. Y como una demostración de que todo lo hacían con elevado sentido patriótico y social, adoptaron acuerdos que constituirían a la par que los cimientos de la flamante institución, el sello de su personalidad y altura cívica, pues no obstante su corta edad demostraron que vivían la actualidad de la patria, reconocían la trascendencia social de la creación de la Escuelas Fiscales y los beneficios que aportaría la Ley de la enseñanza elemental obligatoria gratuita recientemente promulgada por el gobierno de José Pardo Barreda.
Es poco probable que estuvieran animados de sentido político, pues aun los mayores estaban dos años distantes para gozar de sus derechos cívicos. No fue pues, evidentemente, el calor de la política lo que influyó en la unánime aprobación del nombre para la novel institución.
La denominación Athletic Club fue propuesta por Doroteo Arévalo e indica la esencia y principio de constitución del club. Meneleo Meza pidió que se agregara José Pardo, como una expresión de gratitud de la juventud de Loreto, por los beneficios que había recibido con la implantación de las modernas Escuelas Fiscales.
En la denominación Athletic Club, se deja notar la influencia, que como en todo orden de cosas tenía la mayor y más fácil vinculación con el extranjero. No es pues extraño que fluyera un término inglés, en su castiza expresión para aplicarle a una institución deportiva.
La elección de la junta directiva, hecha en votación secreta, dio el siguiente resultado:
Presidente Meneleo Meza
Vicepresidente Leonidas Avendaño
Secretario Hibraín A. Vásquez
Tesorero César A. Mesía
Capitán de juegos Doroteo Arévalo Bernales
Vocales Santiago Moncayo
Arturo Pereira
Arnaldo Suárez
Alfonso Bartra del Águila
Cobrador y citador Ricardo Montenegro

Unánimemente acordaron el pago de un sol como cuota mensual, y dos soles como cuota de ingreso e inscripción, y como acto final los electos ofrecieron el juramento de estilo , poniendo en evidencia la seriedad del procedimiento y su hondo sentido de responsabilidad; todo lo que consta en el Acta de Fundación, documento histórico con que se inició la vida institucional del Athletic Club José Pardo, que lleva la firma de Doroteo Arévalo, que actuó como secretario y visto bueno de Meneleo Meza como presidente.
En el curso de los días siguientes ingresaron como socios Daniel Ruiz y Jaime Morón de 16 años; Santiago Flores Pinedo de 17; Jerónimo Pereira de 11; Carlos Pérez, Helí Ríos y Gustavo Torrejón de 15 años; Fernando Ayarza de 14 años. Todos hasta el 15 de diciembre en que se realizó la segunda sesión

Monday, August 15, 2005

Historia del deporte loretano

DE LA HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO
Por PACARMON

Prólogo- 1965
Por Carlos Arévalo Pezo

La historia de Loreto no puede escribirse aun en plenitud... Y el hecho de pretender aprisionar en pocas glosas todo el acontecer de esta tierra de maravilla es, indudablemente, una tarea de titanes. En este afán estuvieron aquellos que quisieron dictaminar sobre el origen de Iquitos...tremenda tarea, sin duda, la de encontrar la partida de nacimiento de un pueblo que de pronto es una comunidad adulta...
De allí, quienes intentan relatar la historia de esta capital maravillosa, casi realizan un esfuerzo imparangonable... es decir, una tarea en la cual si el testimonio histórico no se halla a la mano... todo cuanto puede decirse tiene sabor a leyenda...
A pesar de esta difícil tarea, sin embargo, he aquí que un hombre se presenta a escribir algunos trozos de historia... algunos pasajes de ese riquísimo venero popular que es el deporte... porque en esta actividad, al margen de todas las preferencias legítimamente humanas, hay algo de indagación en el origen y el porqué de las cosas. En él, en el deporte existe un afán de igualdad social, hay una especie de superioridad del más apto; pero, hay por sobre todas las cosas una jerarquía del espíritu.
Y este es el contenido de este relato que nos presenta PACARMON, el seudónimo de PABLO CARMELO MONTALVAN... un inquieto de las letras... un soñador en el presente y en futuro de su tierra; pero, alguien que ayer sobre el grass de nuestras canchas provincianas y después de ellas tuvo siempre la sensación del hombre afincado en el deporte y al fin y al cabo del dirigente forjado en el destino de nuestras juventudes.
¿Sobre qué versa su historia?... Acaso sobre el origen del fútbol y su continuidad hasta nuestros días?... vano intento, porque en el espejo amplio de nuestras inquietudes, toda una historia no puede acaparar un episodio.
Digamos entonces que es un miraje que apenas llega a lo panorámico, pero, que es historia al fin, en cuanto trae mucho de novedoso de aquellos primeros tiempos de nuestras inquietudes deportivas.
Nuestros lectores verán desfilar con sus nombres propios cada una de estas escenas... sobre todo podrá apreciar cuál es el origen del decano de los clubes locales; el Athletic Club José Pardo, la casaquilla azul que cada domingo desfila frente a nuestras pupilas y aunque son distintos los hombres que la visten hay siempre un espíritu pertinaz que lo define.
¿Pero, por qué no rendir un tributo de fe y admiración al José Pardo?
¿Acaso no fue la primera institución que surgió en nuestro medio unificando a propios y extraños en un haz destinado a una tarea común?.
Veamos pues, en esta institución, no por decana la simple iniciadora de un movimiento juvenil... sino la pionera de una actividad que hoy tiene sabor de gratas recordaciones... de fe y esperanza y que es, además, de comprobación de nuestras mejores inquietudes.
Desfilarán en este relato, tal vez la historia de los hermanos Wong, de Cecilio, el delantero de oro... de Antonio, la cabeza fría y el pundonor hecho camaradería y caballerosidad... y del intrépido Guimo, nacido para el arco... el gato de nuestra primera gloria nacional...
Acaso los hermanos Isuiza, señores del dribling, de Weill, adalid inmarcesible en la defensa... de Mayton, el alero izquierdo que parecía haber hecho pacto con el viento en el gran Fernando Lores... del Alianza Loretana y sus primeros forjadores, que más tarde con la casaquilla alba del CNI representaran el nacimiento del primer clásico del fútbol loretano.
Acaso estarán retratados en sus propias intervenciones los hermanos Núñez, el defensa Carrillo... los arqueros Cisneros... Mattos, “Puchucuy” y la “Niña Mona”... la ágil figura de Sabino, señor del fútbol, monarca de los pases y maestro del pundonor... del gran “shoque” Urresti, extremo izquierdo sin par... o de Javico Mendez el cañonero de la selva...
Desde las clásicas competencias en el estadio Augusto B. Leguía, las de la Plaza 28 de julio y las actuales de este estadio, remedo de otros mejores, han pasado muchas toneladas de agua por el Amazonas... pero, cada espacio es sólo una visión de lo mucho que hemos disfrutado.
PACARMON... PABLO CARMELO MONTALVÁN... inquieto de la letras, realiza aquí un esfuerzo digno de proseguirse... Para este modesto presentador de su obra....solo una pequeña remembranza... justamente en el propio José Pardo...
Este nombre no sólo resistió el tiempo, sino la atrevida, injusta e iconoclasta arremetida de quienes quieren resolver el futuro tarjando los nombres gloriosos del pasado... ¡Vano intento!...
Por eso el Athletic Club José Pardo supervive a las épocas y es ejemplo de acción y disciplina y entre quienes defendieron esa noble causa están Juan Daniel Arévalo... Jorge Noriega Rengifo, Gustavo Pelaez... Manuel Burga Soto... Carlos Documet... Manuel Rosell Santolaya... Pedro Enrique Zegarra...

Pablo Carmelo Montalván lo demuestra...

Iquitos, enero de 1965


Prologo
Por PACARMON

Muchos años hace, en el Athletic Club José Pardo, germinó la idea de escribir la historia del deporte loretano. Era el décimo aniversario de la institución y ya se tenía conciencia de que la historia del deporte loretano era la historia del José Pardo; porque su vida estuvo siempre enlazada con la de los otros clubes, en todas las manifestaciones locales y aún nacionales de todo carácter y ha sido, según expresión del conocido periodista Rafael Ángel Vidurrizága, “la savia de donde se han alimentado las demás instituciones deportivas”.
Doroteo Arévalo Bernales hizo una reseña que fue presentada institucionalmente, pero, como muchos otros esfuerzos, no obstante ser apreciada en su verdadero valor, fue olvidada y desapareció, restándonos un valioso aporte al más amplio conocimiento de nuestras primeras actividades deportivas.
Años después, Francisco Walter Vargas, un dirigente como pocos tuvo el José Pardo, volvió a la idea de que se escribiera la historia del club. Debí dejar la tarea para alguien con mejores disposiciones, pero, no se podía esperar mucho; tenía tantos recuerdos y tantos apuntes, que guardaba como un tesoro, que significaban la labor constructiva de hombres ejemplares que merecen ser conocidos y perdurar en el recuerdo, para reconocimiento y acicate de nuevas generaciones. Y sin otro bagaje que mi voluntad y el deseo de rendirles el homenaje de mi admiración, emprendí la obra.
Es un simple relato cronológico de acontecimientos, que tiene como único mérito estar ceñido a la verdad. Verdad que ha sido buscada afanosamente en empolvados documentos y amarillentos periódicos de esa época envidiable.
Es un sencillo homenaje a los arquitectos de esas tres viejas instituciones: José Pardo, Loreto, Dos de Mayo, cuyo ejemplo siguieron los no menos esforzados creadores del CNI y del Fernando Lores y que con el correr del tiempo han visto plasmado su ejemplo en diez clubes de segunda y más de treinta de tercera división.
A ellos dedico este relato. A los veinte fundadores del José Pardo, los dieciséis del Loreto; a los 9 del Dos de Mayo; a la centena del CNI; a los treinta del Fernando Lores. A todos aquellos que en estas y las demás instituciones siguieron ese ejemplo de labor, honestidad y pundonor y a aquellos que en las nuevas instituciones, en las jóvenes instituciones están forjando el mañana del deporte.
Y a ti, indulgente amigo lector, que me honras con tu atención.

Iquitos, diciembre de 1966.