Thursday, February 12, 2009

Historia del deporte loretano-continua

SIGNO DE LOS TIEMPOS

Cuando se desconoce la historia y los esfuerzos de quienes la forjaron, es necesario gritarla a los cuatro vientos. Todo honor a quienes continúan en el terco afán de reivindicarla. Los herederos de aquellos que no cejaron en el empeño podrán sentirse orgullosos por la bonhomía recibida.
Pablo Fernando Montalván
Editor


Revista Kanatari Año XXV
Nº 1273
8 de febrero de 2009
Locales
Lunes 2 de febrero

"Socios del Athletic Club José Pardo, solicitan a la actual directiva la revisión del contrato firmado con la agrupación musical “Explosión”, ya que este no favorece en nada a la institución, pero si a los intereses de dicha agrupación. Asimismo, los socios antiguos y vitalicios del club han manifestado que de no darse la asamblea para la modificación o anulación de dicho contrato, se estaría realizando acciones legales correspondientes. En el contrato, se establece que el José Pardo debe pagar al propietario de “Explosión” la suma de quinientos dólares mensuales por 84 años por concepto de las obras que realizó en el local."


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La ceremonia de juramentación e instalación de la Junta Directiva del A.C.José Pardo para el periodo 1º de setiembre de 1935 al 1º de setiembre de 1936 se realizó en Sesión Solemne presidida nuevamente por el Prefecto del Departamento comandante Oscar Mavila con asistencia de las autoridades locales. Hubo repartición de premios a los jugadores de fútbol, por la conquista del campeonato, así como a muchos otros socios.
Concluida la ceremonia se inició el baile de ritual.
He aquí la nómina de la Junta Directiva juramentada:
Presidente: Juan B. Rojas Torres
Vicepresidente: Melchor Celis
Fiscal: Miguel Vergara
Director técnico: Luis Arana Zumaeta
Tesorero: Julio Olortegui
Pro-tesorero: José Chapiama
Secretario: Doroteo Arévalo
Pro-secretario: Antonio Álvarez
Maestro de ceremonias: Lorenzo Lujan Darjón
Vocales: Alfonso del Águila, Demetrio Beuzeville, Ulises del Águila
César Sifuentes.

La actividad interna institucional giró en torno a la preparación del campo de deportes en el terreno cedido por el Estado. Hubo que superar, muy especialmente, las dificultades económicas, pese a las colectas y donaciones voluntarias que se hicieron. La obra era laboriosa y difícil, pues el terreno estaba atravesado en sentido diagonal por la quebrada llamada Soledad, que atravesaba la calle Ricardo Palma. Pero, el constante empeño de Melchor Celis, Berger y Peláez, al que brillantemente cooperaba Marcial Soria con su trabajo personal, casi diario, hizo avanzar la obra en forma notable.
Merece anotarse que Soria era un sastre operario de la sastrería “La Industria” de Celis, pero uno y otro, mas se preocupaban de los trabajos en el terreno que de sus trabajos en la sastrería; de tal suerte que Soria todos los días a las cinco de la tarde, terminada su labor y muchas veces antes iba al terreno con sus herramientas, y el domingo y los días feriados, que en aquel tiempo abundaban, se pasaba todo el día en él como en un picnic.
El gimnasio también llegó a ser una realidad y aunque no llegó a tener la intensa actividad de años anteriores en la calle de Arica y en el mismo antiguo local de San Martín, se notaba vida y entusiasmo en sus reuniones.

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