Saturday, May 17, 2008

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La Junta Directiva para el periodo institucional 1º de setiembre de 1927 al 1º de setiembre de 1928 estuvo constituida así:

Presidente: Eliseo Salazar Carrasco.
Vicepresidente: Gustavo Peláez Moreno.
Fiscal: Rafael Suárez Floret.
Director técnico de deportes: Emilio Berger.
Tesorero: Julio Olórtegui.
Secretario: Doroteo Arévalo.
Protesorero: Melchor Celis.
Prosecretario: Julio C. Ruiz Rengifo.
Vocales: Héctor Méndez- Miguel Najar- Leoncio Vásquez- José Chapiama.

La sesión solemne de transmisión de mando estuvo presidida por el prefecto del departamento, coronel Molina Derteano y tuvo la asistencia acostumbrada de las principales autoridades políticas, militares y deportivas. El presidente electo Salazar no se juramentó por estar ausente y quien lo representó fue Peláez, el mismo que en casi todo el año desempeñó la presidencia por los continuos viajes que a Salazar le impedían hacerlo como hubiera deseado; siendo no obstante por su dinamismo y actividad y mas que todo por su iniciativa de la reconstrucción del local una de las gestiones mas fructíferas en todo sentido. La distribución de premios fue el acto central de la ceremonia que culminó como siempre en la fiesta social, a la que dio especial colorido la asistencia de las numerosas damas que componían la sección femenina y otras especialmente invitadas.
Los premios correspondían al campeonato de Fiestas Patrias y los obtuvieron:

Delicia Dellepiani- Medalla de Plata- campeona de atletismo.
Ernestina Catter- Medalla de Plata- subcampeona.
Josefa Vásquez Córdova- Medalla de Plata- tercer puesto.
Rosa Palestini- Diploma de Honor- capitana del equipo Azul.
Rosa Fonseca- Diploma de Honor- capitana del equipo Blanco.
Julio Silva Bartra- Medalla de Plata- campeón de atletismo.
Ramón Cisneros- Medalla de Plata- subcampeón de atletismo.
Francisco Ríos- Medalla de Plata- tercer puesto.
Manuel O. Rincón Diploma de Honor- socio activo mas joven del club (2 años).

La principal gestión del mandato fue la reconstrucción y ampliación del local mediante la adquisición de una finca colindante con la propiedad del club. La compra no llegó a efectuarse porque los propietarios al notar el interés de los dirigentes, aumentaron desorbitadamente el precio señalado al inicio de las proposiciones, haciendo fracasar el negocio.
El presupuesto de la obra presentado por el consocio José Riera Torra, ascendía a S/. 27,640.00, y como ello suponía una reconstrucción desde los cimientos, se proyectó un empréstito interno de S/. 10,000 entre los socios y uno externo de S/. 25,000, contando como garantía de esto un ofrecimiento de la Municipalidad que presidía don José de San Martín. Infelizmente este empréstito fracasó, no obstante estar respaldado por un sesudo estudio de las garantías que ofrecía el club con la misma propiedad, las cuotas de los socios hasta el año 1,933 y una colecta extraordinaria de S/. l0.00 por socio activo y S/. 3.00 por socio auxiliar, infantil y femenino, que ya estaba en vigencia con gran éxito. El éxito que se obtuvo en el empréstito interno, permitió ya no la reconstrucción que se había planeado sino el remozamiento y modificaciones para adaptarlo a las nuevas exigencias sociales del club. El costo total de la obra que fue emprendida por administración, bajo la supervigilancia del mismo proyectista José Riera, fue de S/. 3,618.20 más la modificación de la fachada, cuyo costo ascendió a S/. 400.00. El contrato respectivo fue firmado en junio de 1928 y los trabajos empezaron a ejecutarse casi al finalizar el periodo. Durante todo el año una alcancía en la sala demandaba a los socios el óbolo voluntario de su concurrencia. Al final de las sesiones se procedía a abrirla y el monto pasaba a la tesorería para incrementar el fondo pro-local. No obstante la preocupación de los socios de reunir esos fondos, cuando se inició una colecta para ayudar a los damnificados en el terremoto de Chachapoyas y Moyobamba, el club aportó la suma de S/. 216.40. Del mismo modo, al ser solicitado el terreno de propiedad del club, situado en la entonces avenida Leguía, por la firma Israel y Cia., para guardar el material destinado a las obras del agua potable, que se estaba efectuando, el club accedió a dicha solicitud sin cobro alguno, actitud, que mereció los más elogiosos comentarios de la firma y de la prensa local que se enteró del caso. Como expresión de gratitud de la juventud deportiva de Loreto al coronel Molina Derteano, por la brillante culminación de las obras del estadio, que aun siendo impulsados por móviles políticos, eran de gran provecho para el deporte local, el José Pardo en colaboración con el Loreto, organizó una fiesta deportiva, que se inició con un desfile de todos los clubes desde la Plaza Castilla hasta el Estadio “Augusto B. Leguía”. Hacemos constar que dicho homenaje se hacía extensivo al Comité Pro-Stadium y a la delegación del CON. Todo se proyectó para el 18 de setiembre, pero se realizó el 24, con un interesante programa que incluía un partido entre los combinados José Pardo-Marina, contra Loreto-Dos de Mayo; que no llegó a efectuarse por estar pendiente según disposición del CON, el partido de desempate entre José Pardo y Dos de Mayo por el campeonato de 1,927, y que debía jugarse en dicha fecha, pero, que tampoco llegó a realizarse por haber sido a última hora señalado el 12 de octubre para decidir el citado empate. Así y todo, la fiesta y especialmente el desfile resultó un verdadero éxito. Hasta el 7 de octubre se realizaron los partidos correspondientes a la Copa Angamos, campeonato que había sido organizado por la delegación del CON, cuya presidencia la desempeñaba el mayor Juan P. Ochoa.
El resultado de este fue la victoria del Loreto por 7 puntos, contra 5 del Pardo, 5 del Regimiento, que ya había cambiado su denominación por Destacamento Mixto, Flotilla o Marina 3, y Dos de Mayo 1 punto.
Las actividades y relaciones deportivas empezaron a entorpecerse por desagradables comentarios que surgieron a raíz del empate por el campeonato de 1927.
Esta tirantez entre José Pardo y Dos de Mayo era inexplicable queriendo tomar como referencia su derrota ante el José Pardo el 2 de julio, cuando en dramática lucha y al final con 10 hombres, defendió el Pardo el gol de ventaja que había conquistado. Ni aun la versión que había empezado a circular, acerca de que Palestini había hecho traición a su equipo, podía justificarla, porque Palestini era sobradamente conocido como un deportista caballeroso y cuya virtud había puesto de manifiesto siempre. Quién hizo circular la versión no se supo, como nunca se sabrá como se originan rumores de esa índole, que bien sabemos sólo son fruto del despecho o de otros bastardos sentimientos. Pero Palestini atribuyó tal rumor a los dirigentes del Dos de Mayo, e impulsado por el deseo de vindicarse ante la afición hizo una aclaración por la prensa, renunciando al Dos de Mayo por habérsele hecho semejante imputación.
De inmediato solicitó ingreso al José Pardo, y esto agravó la situación pues Dos de Mayo, sin aceptar su renuncia lo declaró expulsado del club. Esto sucedía en agosto. Quizá las cosas no hubieran llegado a más si sólo se hubieran reducido a este incidente, pero, cuando el 12 de octubre debía realizarse el tan esperado partido de desempate por el campeonato de 1,927, los ánimos estaban caldeados. Como hasta hoy, en vísperas de partidos importantes, los comentarios abundaban entre los hinchas y la afición. Se decía, por ejemplo que Dos de Mayo pondría sus once hombres a la defensiva. Otros afirmaban que los diez iban a atacar para evitar avances del José Pardo. En fin, todo hacia suponer una confrontación interesante, y tan emotiva o más que la del 29 de julio. Pero las cosas sucedieron de distinta manera. Esos mismos comentarios callejeros hicieron circular la noticia que dos jugadores del CNI, que habían participado por este club en el campeonato de 1,927, iban a tomar parte por el Dos de Mayo. Ellos eran José Alegría López y Alfonso Mori Cuipal. Lógicamente la intervención de dichos jugadores no podía ser correcta por 1a circunstancia de haber intervenido en el campeonato-cuyo final se disputaba-por otro club. Además había que reconocer que ambos eran buenos para reforzar cualquier equipo y por ambas circunstancias la dirección técnica del Pardo informó a la comisión técnica de la delegación del CON, de dicho rumor, previniéndole de las circunstancias porqué dichos jugadores no podían intervenir en el partido. El que esto escribe quiere dejar constancia de que sólo está empleando elementos de información fidedignos, recortes de periódicos y documentos originales, en el afán de que quien esto lea se haga una idea exacta o lo más aproximada posible a la verdad de los hechos, y no pretende dar la razón a uno u otro de los que intervienen en ellos. Que nadie crea que por ser socio del José Pardo intento desvirtuar la verdad u ocultarla. La historia entiendo, es inflexible, y su relato sólo debe pertenecer a quienes son capaces de despojarse de simpatías o sentimentalismos, que lejos de hacer bien hacen daño, porque no dejan enseñanzas y ejemplos dignos de imitarse, ni corrigen o enmiendan por la saludable experiencia. Continuemos. La Dirección Técnica de Deportes del CON, pasó una nota al Dos de Mayo indicándole que había llegado a su conocimiento el propósito indicado y además en forma verbal previno a los dirigentes que no se podía aceptar la inclusión de los jugadores del CNI en el equipo del Dos de Mayo. Bueno es advertir que al hacerse las bases del campeonato Copa Angamos, se incluyó una clausule que decía:
“8º.-Inscripciones.- Siendo institucional el torneo, no habrá necesidad de inscribir los equipos que tomen parte; sólo se mandará a la secretaría del CON la nomina de los jugadores, con 72 horas de anticipación para su publicación”. Y una nota agregaba:
“Nota.- Los atletas que representen a una institución en el torneo, no podrán jugar durante todo el año sino por esa institución o no tomarán parte en juegos oficiales. Quedan EXCEPTUADOS DE ESTA REGLA LOS DEL COLEGIO NACIONAL DURANTE LAS VACACIONES”. Probablemente este articulado, que aparentemente amparaba al Dos de Mayo quiso utilizarlo como punto de apoyo, pero, el fundamento de la Dirección Técnica del CON era que el partido constituía continuación del Campeonato de Fútbol de 1927, y en consecuencia habiendo intervenido en este el Colegio Nacional, sus jugadores que habían participado, no podían hacerlo por otro en el mismo campeonato.
Contra todas las advertencias Dos de Mayo ingresó a la cancha con los dos jugadores mencionados.
El presidente de la Comisión Técnica pidió a los dirigentes del Dos de Mayo, que reemplazaran a los dos; se produjo una violenta discusión entre el vicepresidente del Dos de Mayo, Moisés Cesár, otros dirigentes del club y los miembros de la Comisión Técnica. Como de ninguna manera querían ceder los de Dos de Mayo, el mayor Ochoa solicitó el auxilio de la fuerza pública, y mandó echar del campo a todos los jugadores del equipo del Dos de Mayo en vista del desacato a sus disposiciones como presidente de la Comisión Técnica del CON. La Comisión en pleno en su sesión inmediata aprobó la actitud del presidente en todos sentidos, pero, Dos de Mayo elevó una enérgica protesta ante la delegación del CON, la que solicitó informes a la Comisión Técnica, los estudió, los volvió para su revisión y fallo definitivo, y esta ratificó su fallo anterior y acordó mantenerlo. Pero lo grave del asunto fue que Dos de Mayo envolvió en el escándalo a José Pardo, acusándolo de promotor y de haber influido en Ochoa para la expulsión del equipo, atribuyéndole toda la culpa de lo sucedido. El Loreto en sesión del 28 de octubre acordó “solidarizarse con el Dos de Mayo, contra la Comisión Técnica del CON, por el ultraje a la juventud deportiva, que significaba el hecho de haber arrojado al equipo del Dos de Mayo 10 metros fuera del field y con la fuerza pública”.
Este acuerdo provocó la inmediata renuncia del presidente del Loreto, Germán Segura, por no estar de acuerdo con el procedimiento institucional.
Empezó a notarse que había interés en determinadas personas en aprovechar del incidente para revivir viejos rencores institucionales, y en los diarios locales se descendió al insulto y hasta a hacer poses de regionalismo. El presidente del CON en vista de que la situación iba tomando caracteres de obstrucción a la labor que desempeñaba, solicitó el auxilio de la autoridad política denunciando “la existencia de un propósito enfermizo de estorbar la labor del CON, con chismes callejeros y diatribas vulgares”. En su sesión del 4 de noviembre el CON dio por terminado el asunto estableciendo que “el responsable de los acontecimientos fue el vicepresidente de Dos de Mayo, Moisés Cesár, quien soliviantó los ánimos de los jugadores del Dos de Mayo, desacató las disposiciones de la Dirección Técnica, lo que agravaba su actitud de rebeldía; todo lo que le hacía merecedor de una sanción, por lo que será puesto en conocimiento del Comité Central; y teniendo en consideración que el equipo del Dos de Mayo, al obedecer las ordenes del capitán del equipo y del vicepresidente no ha manifestado indisciplina ni rebelión a los mandatos reglamentarios, el castigo que se le impuso de abandonar la cancha fue excesivo y merece darle una satisfacción, declarando culpable únicamente al capitán del equipo por haber desobedecido las ordenes del presidente de la Comisión Técnica, atendiendo únicamente las del vicepresidente Cesár, responsabilidad que debe contemplar la Comisión Central”. Este desagravio, lejos de solucionar el conflicto, parece que empeoró las cosas. Los interesados no querían ceder por ningún lado. Todos se sentían con derecho a exigir más y no conceder nada, simplemente por capricho, desmedido orgullo y amor propio. Mientras tanto las actividades deportivas estaban interrumpidas. Tocaba ya a su fin el mes de noviembre. La respuesta del Dos de Mayo a la comunicación del CON, haciéndole conocer el acuerdo del 4 de noviembre, revelaba insistente rebeldía. El 22 de noviembre el CON acordó en sesión “aprobar en todas sus partes la resoluciones de la Comisión Técnica, respecto al asunto del 12 de octubre; que la Comisión Técnica oficie al Dos de Mayo concediéndoles un plazo de 48 horas para que resuelva la situación anormal que había creado no aceptando las disposiciones emanadas de la Comisión Técnica, bajo apercibimiento de suspensión”. Ante esta resolución Dos de Mayo comunicó a la Comisión Técnica un acuerdo de sesión de declararse en receso por 90 días; que la delegación del CON interpretó como un intento de evadir la sanción que pudiera aplicarle la Comisión Central y considerando que se habían agotado todos los argumentos para llegar a una solución armoniosa, decretó la suspensión del Dos de Mayo por cinco meses en todas las actividades deportivas. De este modo el Campeonato de Navidad organizado por la Comisión Técnica del CON, bajo los auspicios de la Municipalidad se llevó a cabo sin la concurrencia del Dos de Mayo. Sus bases fueron aprobadas el 3 de diciembre iniciándose el 11 del mismo. Comprendía pruebas atléticas y fútbol pero por separado.
En las pruebas atléticas, Francisco Ríos Vásquez del José Pardo hizo 25 puntos, conquistando primeros puestos en 100 y 200 metros planos-sin batir las marcas de Julio Silva-400 metros y salto largo; un segundo puesto en salto alto con garrocha, y dos terceros en salto triple y salto alto.
El segundo puesto lo ocupó Adolfo Vargas de la Marina con 17 puntos. Ramón Cisneros obtuvo el tercer puesto con 14 puntos, con un primer puesto en salto triple que no quebró su record de 12.48. Saltó 11,77. De la Cruz Huamán de Regimiento hizo 10 puntos en disco y bala, que no fueron marcas notables. Fue el cuarto puesto. Fernando Carrillo ocupó el quinto puesto con 6 puntos, y Julio Silva el sexto con 5 puntos. Nótese que Julio Silva había bajado considerablemente en su rendimiento, pues sus competidores, sin mejorar sus marcas ocupaban los primeros puestos. Igual fenómeno ocurría con Fernando Carrillo de Loreto. Las causas a mi juicio fueron, en el caso de Silva que este no se adaptaba a las nuevas técnicas.
En 100 metros sus partidas eran defectuosas y nunca pudo asimilar el secreto del primer impulso. Después de los 50 metros recién empezaba a tomar velocidad. Por otra parte, ya se usaban zapatillas especiales y Silva jamás quiso correr con ellas, prefiriendo hacerlo siempre descalzo. En cuanto a Carrillo su decadencia era fruto de su falta de salud, que su vida, contraria a las normas que debe seguir un deportista la iba minando lentamente, sin que acaso él se diera cuenta. Estos dos atletas, que desde mi punto de vista fueron los más completos, se opacaron muy pronto y es posible que de no haber mediado las circunstancias antedichas su progreso hubiera sido notable y nos habrían deparado satisfacciones mejorando sus marcas. Pero, quedaban dos promesas: Francisco Ríos Vásquez que apenas contaba 18 años, y ya conquistaba primeros puestos, y Ramón Cisneros que se asimilaba disciplinadamente a la nueva técnica. En suma el campeonato en las pruebas atléticas fue un nuevo triunfo para el José Pardo que acumuló 44 puntos, contra 17 de su mas cercano perseguidor. Adviértase que ya se notaba cierta decadencia en el atletismo y aunque se ponía todavía grande entusiasmo en su práctica, no aparecían nuevos valores aparte del ya mencionado Ríos. En fútbol José Pardo ganó todos sus partidos e hizo 10 puntos, contra 6 de la Marina, 4 del Regimiento, 2 del Loreto y 0 de CNI. Durante el desarrollo de este campeonato se suscitó otro incidente el 25 de diciembre al realizarse la prueba de nudo de guerra entre Regimiento y José Pardo. Según las versiones oculares, Regimiento había cedido hasta cruzar la marcas del suelo, no obstante haber sido avisado el juez, que era Alberto Burga Cisneros, a la sazón presidente de la Comisión Técnica del CON, tardó en dar el pitazo que anunciaba el final de la prueba, dando oportunidad al equipo del Regimiento a recobrarse, y volviendo a la marca después de breve esfuerzo logró arrastrar al equipo del José Pardo. Terminado el programa el fiscal del club, que al mismo tiempo era el capitán del equipo, Rafael Suárez Floret, se acercó a Burga Cisneros, no a reclamarle precisamente, sino a hacerle notar su falta, por cuyo motivo este se acaloró, llegando a desafiar a Suárez Floret con estas textuales palabras: “Yo soy hombre en cualquier terreno”.
La reclamación entonces, fue presentada en forma regular y como resultado del fallo de la Comisión se cruzaron notas agresivas entre dicha Comisión y el club.

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