Monday, September 03, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Lo mismo sucedió en el partido final con Loreto. Por la oscuridad se suspendió el partido faltando 20 minutos y ganando el Pardo por 1 a 0. Loreto pidió la anulación del partido alegando irregularidades. El teniente Luque, árbitro del encuentro, por disposición del jurado presentó un informe, y ante éste, el jurado dispuso que se jugara de nuevo.
Aquí surgió otra reclamación. Las bases habían determinado dos fechas; una en la Plaza Leoncio Prado, y la segunda en la 28 de Julio, pero, por la repetición del segundo tiempo entre Dos de Mayo y José Pardo que se jugó en la Plaza 28 de Julio, la segunda fecha programada se jugó en la Plaza Leoncio Prado, debiendo jugarse la última fecha, o sea, el partido anulado José Pardo-Loreto, según la teoría del Pardo en la Plaza 28 de Julio.
Loreto opinaba e insistía en lo contrario. El jurado no acertaba a resolver la situación, y como determinación final, en sesión, José Pardo acordó ratificar su aceptación de anulación del partido y jugar de nuevo pero sólo en la Plaza 28 de Julio, y como una bravata muy propia de aquel tiempo agregaba que “podía jugar con el Loreto; con un combinado Loreto-Dos de Mayo, o con los dos en diferentes partidos, adjudicándose en el primer caso 3 puntos al Loreto si ganaba; 3 puntos a cada uno si ganaba el combinado, y los mismos jugando separadamente si ambos ganaban, en el tercer caso.
Como se nota era una decisión y una respuesta muy propia de aquella época de apasionamiento deportivo, que casi rayaba en fanatismo; pero hay que advertir que José Pardo sabía que en ninguno de los casos, perdiendo los partidos perdía el campeonato, pues ni Loreto ni Dos de Mayo con esos puntos podría siquiera igualarlo; porque antes del partido la puntuación era la siguiente: José Pardo 34, Dos de Mayo 18 y Loreto 5. Además el equipo del José Pardo estaba en su mejor momento.
Se añadía en la contrapropuesta como conclusión final, que si no se aceptaba su condición de jugar en la Plaza 28 de Julio, el caso lo decidiría un tribunal de honor. Así fue resuelto, y unos meses después éste tribunal falló a favor del José Pardo concediéndole 37 puntos, ante la negativa del Loreto de presentarse a la cancha de la Plaza 28 de Julio.
A pesar de estos incidentes se organizó el campeonato por la Estatua Esponda, que sólo se reducía a partidos de fútbol. Obsérvese que se trata de la Estatua Esponda y no de la Copa Esponda, que es otro trofeo del mismo comandante Esponda, pero de época posterior.
Las bases de este torneo fueron un tanto caprichosas y la organización del certamen corrió a cargo del Dos de Mayo que recibió el obsequio. Se establecía en ella una eliminación no determinada por sorteo entre José Pardo y Loreto, para que el vencedor jugara la final con el Dos de Mayo. Luego se establecía que los partidos eliminatorios o finales fueran dos y que ambos debían ser ganados para clasificarse como campeón. No eran válidos un empate y una victoria, ni menos una victoria y una derrota. Como se ve, algo de difícil realización, o por lo menos una lucha de nunca acabar dada la paridad de los tres equipos.
El presidente del Dos de Mayo, Jesús Gendrau, ante una impugnación de las bases por el José Pardo, contestó por oficio lo siguiente: “Si las bases se han hecho un poco fuertes, ha sido para poder ver la lucha en el campo de fútbol y mostrar la pericia de los jugadores que presente cada institución”.
Y el torneo se inició el 1 de febrero con la eliminatoria Loreto-José Pardo, actuando como árbitro Luís Alfonso Navarro Cauper. Ganaba José Pardo por 1 a 0 faltando 15 minutos para finalizar el partido, cuando se produjo un entrevero en el área del Pardo, y el capitán del Loreto pretendió que la bola había pasado la raya del gol y reclamó al árbitro, quien naturalmente no admitió el reclamo. El escándalo subió de punto y Loreto abandonó la cancha, afirmando sus dirigentes que se retirarían del torneo.
Dos de Mayo como organizador hizo todas las gestiones posibles para evitar la deserción de Loreto, y al fin logró convencerlo, pero con la condición de que los minutos que faltaba se jugaran con otro árbitro. Se aceptaron sus condiciones y se jugó un nuevo partido de noventa minutos en el que los quince minutos que faltaban debían ser los últimos del partido. Se jugó el 8 de febrero y el árbitro fue Pablo Polianich.
Al entrar a los quince minutos que completarían al partido anterior, José Pardo ganaba 3 a 2; según el informe de Emilio Berger, “con la manifiesta hostilidad del árbitro” cuya parcialidad se hizo más evidente en los últimos minutos, dando la clara impresión de estar buscando el empate para el Loreto.
Fue entonces cuando Pablo Polianich castigó un penal al defensa Pedro Villacorta, según Berger, “imaginario”, ante la estupefacción de los jugadores y el público.
Protestó Berger como capitán del equipo pero inútilmente como era de esperar. Se ejecutó el tiro y se hizo gol. En los restantes minutos los defensas del Pardo “indignados ante semejante desvergüenza que el público pifiaba” (Berger), no opusieron resistencia a la delantera del Loreto, quienes hicieron tres goles más. Agregaba Berger en su informe al club: “no di la orden de abandonar el campo para no dar el triste espectáculo que dio Loreto en el partido anterior” y concluía el informe solicitando permiso para retirarse del torneo.
José Pardo pidió a los organizadores la designación de un jurado para evitar más incidentes, pero no se atendió su pedido, y ante esta negativa abandonó el certamen que fue ganado por Dos de Mayo como se había previsto.
El equipo del José Pardo estaba formado por José Vallejos, Pedro Villacorta, Jorge Noriega, Augusto Montani (Sisibuto), Eduardo Noriega, Benjamín Dávila, Vicente Salas, Alejandro Sinti, Miguel Villacorta, Manuel Estévez Vidal, Emilio Berger, Ángel Delgado Calampa, y Raimundo Hora.
Esto no obstante, José Pardo concurrió al Campeonato Municipal de Fiestas Patrias, en el que tampoco podrían faltar los incidentes. Ya en previsión de ellos se había designado un jurado que estaba presidido por el comandante Esponda, actuaba como secretario Mario C. Tejada, y su tercer miembro era Sebastián Gendrau, presidente del Dos de Mayo.
Con la amarga experiencia de las bases anteriores en lo referente al fútbol, se estableció que los partidos en triangular dieran 6 puntos a los ganadores y 3 a los empatadores. Dos de Mayo había perdido ya con Loreto y llegaron a la última fecha, incluidos los puntos del atletismo, José Pardo con 19 puntos, Loreto con 14, y Dos de Mayo con 3.
Cuando el 30 de julio se disponían a jugar su partido José Pardo y Dos de Mayo, jugadores y dirigentes del Loreto invadieron la cancha, alegando que Dos de Mayo ya no tenía nada que hacer en el torneo y trataron de impedir la realización del encuentro. Efectivamente aunque ganara Dos de Mayo siempre quedaba en el último puesto. En cambio José Pardo que tenía 19 puntos, si acaso perdía el partido con Loreto, éste llegaba a 20 y ganaba el primer puesto. Loreto confiaba que no jugando el Pardo con Dos de Mayo se anularían los 6 puntos, siendo en este caso indiscutible su triunfo y la conquista del campeonato.
La soberbia llegó a tanto que copiando las bravatas del José Pardo, Loreto desafío a los dos equipos juntos.
Los dirigentes del Dos de Mayo, en un gesto de comprensión y para no entorpecer la situación, admitieron que jugara Loreto con José Pardo y abandonaron la cancha, y Loreto aceptando la designación de Carlos Zubiate como árbitro, formó su equipo.
A los pocos minutos de iniciado el partido el árbitro castigó un penal contra Loreto, fallo que originó la más airada protesta de los jugadores que amenazaron con maltratar al arbitro, que tuvo que ser protegido por la policía, suspendiéndose el partido para el domingo siguiente. Pero ese día, ya con el equipo formado en el campo, Loreto se negó a jugar mientras no se anulara el castigo impuesto por el árbitro.
Como el Pardo tenía todas las posibilidades de ganar aceptó la condición, y el árbitro llamó de nuevo a los equipos, pero Loreto insistió en no jugar estando en la cancha. El árbitro advirtió que daba un plazo de 25 minutos a Loreto, y en caso de no jugar declararía vencedor al José Pardo.
Vencido el plazo, el árbitro declaró ganador al José Pardo. En el mismo terreno el secretario del jurado declaró vencedor a éste con 19 puntos, e hizo entrega del trofeo proclamándolo campeón.

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