Tuesday, July 17, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La elección de la junta directiva del Athletic Club José Pardo para el periodo 1 de setiembre de 1918 al 1 de setiembre de 1919, realizada el 11 de agosto, con una concurrencia de 30 socios, no definió la presidencia, pues en dos votaciones no se obtuvo la mayoría reglamentaria. Meza que presidía la sesión, propuso que se decidiera por simple mayoría, lo que fue aprobado, y en una nueva votación, sólo entre los candidatos mayoritarios, se obtuvo un resultado de 15 votos para Ladislao Serrón y 13 para Emilio Berger, con 2 en blanco.
La directiva se constituyó así:

Presidente: Ladislao Serrón
Vice-presidente : Alfonso Bartra del Aguila
Fiscal: José Antonio Rengifo
Secretario: Jorge Noriega Rengifo
Prosecretario: Carlos Documet
Tesorero: Melchor Celis
Vocales: Santiago Flores Pinedo
Bartolomé Romagnoli
Manuel Burga Soto
Manuel Estévez Vidal
Pedro Villacorta

Pero, de inmediato, 25 socios firmaron y presentaron una impugnación, y el 15 de agosto en una elección, sólo para presidente, tampoco pudo obtenerse mayoría reglamentaria con 47 socios, que repartieron su voto siempre entre Berger y Serrón en un ambiente caldeado.
Una tercera elección se practicó el 25 de agosto, siempre en un clima de tensión, pero, comprendiendo que no se podría definir reglamentariamente la elección, adoptaron previamente el acuerdo que modificaba el estatuto y el resultado fue la elección de Berger por 27 votos contra 14 de Serrón.
Proclamado Berger, no se presentó a la juramentación. Parece ser, a juzgar por su fina sensibilidad, que entendió la situación un tanto desairada, pues habiendo sido elegido Serrón y proclamado presidente en la primera elección, sólo después de cuatro votaciones en dos sesiones diferentes, se estableció la mayoría de Berger, pero siempre apartada de la reglamentación. De allí que, solo, se juramentó el 27 de octubre, pero, no presidió más que esa sesión renunciando a su cargo el 20 de diciembre, so pretexto de viajar a su patria, viaje que sólo efectuó al finalizar el periodo institucional.
Alfonso Bartra desempeñó la presidencia durante todo el periodo en su carácter de vicepresidente.
Meneleo Meza, que había retornado del viaje a la capital, entró de nuevo en actividad, y al constatar que la biblioteca había sufrido una merma considerable, desapareciendo volúmenes valiosos que habían sido obsequiados por socios y simpatizantes, argumentó la necesidad de practicar un inventario de todas las pertenencias del club. La comisión, en su estudio comprobó, además de muchos volúmenes de la biblioteca, la desaparición de implementos de esgrima y otros útiles deportivos.
Otro incidente fue el promovido por la renuncia de Juan B. Rojas Torres, a raíz de la negativa de la presidencia, después de haber accedido a la petición del local, por 14 socios del club, para un acto al parecer de carácter político, y que dejaba en posición desairada a Rojas Torres.
Herido en su amor propio renunció formalmente. La sesión en que se dio cuenta de su renuncia se caracterizó por los mutuos reproches que se hicieron Rojas Torres y el presidente; los demás socios, en uno u otro bando según sus simpatías y puntos de vista.
La división amenazaba ser profunda, porque en ese tiempo las cosas se tomaban con mucho calor, mas, surgió la serenidad e influencia de Meza, quien como siempre sabía dar en el momento oportuno el toque de sensibilidad y emoción a sus consocios.
También esta discusión se extendió a dos sesiones, por el acaloramiento que se produjo en los ánimos; pero, retiró Rojas su renuncia, después de una definitiva intervención de Meza, invocando la confraternidad y el nombre de la institución.
“La separación de Rojas Torres-dijo Meza-provocará la división, porque irá acompañado de aquellos que antes y hoy simpatizaron con él y lo llevaron a la presidencia. No podemos dividir nuestra institución, a la que sostenemos con nuestro exclusivo esfuerzo y a la que siempre hemos considerado como nuestra pequeña patria. No podemos echar abajo un edificio, que poniendo granito a granito sus cimientos, hemos levantado en doce años de trabajo. El señor Rojas Torres debe tener presente que los que hemos formado el Athletic Club José Pardo siempre hemos pensado: “todos antes que yo y no yo antes que todos”. Este monumento es el recuerdo de nuestra niñez, es el altar donde hemos fortalecido nuestro carácter y nuestros músculos, nuestra lealtad y nuestra nobleza. No puede pues un hecho baladí, sin ninguna importancia, destruirlo ni romper nuestra fraternidad, forjada en la abnegación y el esfuerzo de haber conquistado todo lo que tenemos con nuestras propias manos y sin el auxilio de los poderes públicos. Nosotros dimos y estamos dando nuestra energía y nuestro peculio para formar peruanos viriles, conscientes, nobles y leales, y al abrigo de éste emblema símbolo de esperanza, debemos seguir juntos hasta el pináculo de nuestras aspiraciones y con grandeza de alma, aunque nos cueste el rojo de nuestra sangre, que dispuestos estamos a derramarla en defensa de nuestros principios institucionales. Depongamos nuestras actitudes personales en defensa de nuestra institución.”
Estos párrafos ponen de manifiesto la mentalidad de Meza y cómo se entendía entonces una causa institucional.
Merece también citarse la suspensión aplicada a Manuel Estévez Vidal, quien por su carácter altivo y violento, siendo vocal, fue amonestado, contestando él con una renuncia en términos descomedidos. Merced a la influencia de los amigos y a mérito de haberse sincerado posteriormente, le fue revocada la suspensión.

En el Club Loreto, el 29 de diciembre de 1918, se eligió la directiva que un mes después se instaló en sesión solemne. Estaba presidida por Luís García Torres; secretario fue Germán Segura; tesorero José R. Usseglio, y capitán instructor de juegos Manuel Dávila. Este periodo habría de durar 18 meses, porque a pedido de Segura se modificó la fecha de renovación de cargos, que en lo sucesivo habría de hacerse el 30 de agosto de cada año.
En ésta época se fundó el “Iquitos Base Ball Club”, cuyo primer presidente fue Rosendo Dávila Vásques, conformado en su mayor parte por socios del Loreto, motivo por el que el nuevo club propuso al Loreto que se hicieran ante el municipio, las gestiones del caso para la posesión definitiva de la Plaza Leoncio Prado. La propuesta fue aceptada pero las gestiones no tuvieron éxito.
Pero sí tuvo éxito el nombramiento de socio honorario, del Presidente de la República, entonces D. Augusto B. Leguía, que a la sazón había sido proclamado por los universitarios de la capital, Maestro de la juventud.

El campeonato de fiestas patrias de 1919 fue organizado por una comisión municipal con el siguiente programa:

Día 28 de julio- Salto alto
Salto con trampolín
Salto con garrocha
Carrera con obstáculos
Carrera de 100 metros
Carrera de resistencia
Carrera con banderas
Nudo de guerra
Fútbol entre José Pardo y Dos de Mayo
Día 29 de julio- Natación
Regatas

Era la primera vez que un programa deportivo incluía una carrera con vallas, que como se ve denominaban “con obstáculos”, el único club que las tenía era el Loreto, pero no podemos asegurar que fueran reglamentarias.
Las pruebas del 28 se realizaron en la Plaza 28 de julio, y las del 29 frente a la Prefectura. Las regatas consistían en cruzar el Amazonas en “monterías” tripuladas por ocho remeros, recoger su respectiva bandera y volver a entregarla al jurado que estaba en la orilla de salida. Intervinieron la flotilla, el regimiento y los tres clubes. Ganó Loreto siempre con los remeros portugueses capitaneados por Domingo de Moura. Los del José Pardo no pudieron ser capitaneados por Marcelino López, quien no regresó a tiempo de la pesca. La natación se hizo en el mismo sitio y consistió en cruzar el río, alcanzar la bandera que pertenecía al club del nadador y entregarla al juez que presenciaba la llegada.
Ganador del campeonato fue el Pardo que hizo 15 puntos. Loreto hizo 13 y Dos de Mayo 12. Los premios fueron medallas de oro, plata y cobre para los tres primeros puestos.
Conmemorando su 11 aniversario, Loreto organizó una fiesta deportiva en la Plaza Leoncio Prado y la banda de músicos del regimiento amenizó la fiesta. El resultado de las competencias atléticas dio 9 puntos para el Loreto, 8 para el José Pardo, y 1 para el Dos de Mayo. El partido entre el equipo A del Loreto con el Dos de Mayo resultó empate, y el sorteo dio el premio al Loreto. El equipo B fue vencido por el Pardo por 3 a 1.
Lo que no se efectuó fue la carrera con vallas, porque no obstante la reiterada petición del Loreto para que el José Pardo le devolviera las vallas que le prestara para la organización del campeonato de fiestas patrias, no logró su devolución.
Con motivo de la celebración de éste nuevo aniversario, Loreto le otorgó medalla de oro y diploma de honor a Germán Segura, a pedido de Máximo Vacalla y Manuel Alves “Manduca”, como reconocimiento a su meritoria labor de dos años como presidente.
El periodo de García Torres duró 18 meses, como refiriéramos antes.

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