Tuesday, June 19, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

ANECDOTARIO

El 24 de diciembre de 1916 José Pardo jugó un partido con Dos de Mayo.
José Chapiama que siempre se había distinguido por su puntualidad y disciplina no se presentó, poniendo en peligro la victoria, que a toda costa quería conquistar el Pardo.
En la sesión inmediata el fiscal acusó a Chapiama y pidió un castigo ejemplar. La discusión fue larga y en ella, la defensa, que corrió a cargo de los hermanos Noriega, hizo notar la trayectoria ejemplar de Chapiama, que le hacía merecedor de tolerancia. Pero, el argumento definitivo fue que su ausencia no había provocado ningún trastorno, pues, pese a ello se había ganado el partido.
El inflexible fiscal pidió “por lo menos un voto de censura”, pero el directorio la rechazó. Propuso que el caso pasara a la asamblea general, pero al plantearse, se aprobó el procedimiento de la directiva de no aplicar a Chapiama ninguna sanción.
El fiscal, José Antonio Rengifo, muy conocido por su austeridad y exigencia en materia de disciplina, dijo después de la votación: “está bien, reconozco que Chapiama merece esta consideración en merito a sus cualidades, y como tal, quisiera que todos fueran como Chapiama”.
Estas palabras, en boca del inflexible Rengifo, resultaba un verdadero elogio a las virtudes deportivas de Chapiama.

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Los socios inscritos en el José Pardo en el año 1916 fueron:
Alejandro Guichard, Félix Rengifo, Manuel Reategui, Manuel Estévez Vidal, José Tantawatai, Enrique Villacorta, Armando Luján Yarame, Julio G. Vergara, César García Méndez, Alcibíades Velasco, Pedro Bazán, Alfredo Cortéz, Julio C. López, Julio E. Bardalez, Pablo Díaz, Álvaro Pereira Sánchez.

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Las elecciones para el periodo 1 de setiembre de 1916 y 1 de setiembre de 1918, se hicieron en dos sesiones; el 19 y el 21 de agosto, pues en la primera no lograron los candidatos Meza, Berger y Rojas Torres, la mayoría que establecía el estatuto. En la segunda sesión y primera votación Berger obtuvo abrumadora mayoría, quedando la directiva conformada de la siguiente manera:
Presidente: Emilio Berger
Vicepresidente: Meneleo Meza
Fiscal: Alfonso Bartra
Secretario: Carlos García Méndez
Prosecretario: Carlos Documet
Tesorero: Melchor Celis
Vocales: Manuel Estévez Vidal
Leoncio Burga
Ladislao Serrón
Antonio Cruz Pérez
Miguel Vergara
La transmisión de mando se efectuó en una sesión solemne de sencilla ceremonia, presidida por el socio honorario Dr. Mauro Delgado Morey, al final de la cual se otorgó premios a los que habían obtenido primeros puestos en el campeonato de fiestas patrias, disputado solamente con el Loreto. Los premios fueron los siguientes:
Medalla de oro-Leoncio Burga Pippo-campeón por mayor puntaje
Medalla de plata-Manuel Estévez Vidal-campeón de lanzamiento de bala
Medalla de plata-Eduardo Noriega Rengifo-campeón de carrera con vallas
Medalla de plata-Leoncio Burga Pippo-campeón de salto alto
Medalla de plata-Ramón Herrera-campeón de salto largo
El campeonato de fiestas patrias no tuvo otros premios, pese a que fue auspiciado por la municipalidad, de allí que el José Pardo, para estimular a los socios de los otros clubes les otorgó menciones honrosas.
Todos fueron del Loreto:
Oscar López-campeón de salto largo con garrocha
Miguel Villacorta-campeón de 100 metros planos
Calixto García-campeón de 200 y 400 metros planos.
El partido de fútbol con que cerró el campeonato resultó un empate a dos goles, y la carrera con banderas la ganó el Pardo.
La gran actividad del club continuó en torno a la adquisición de un terreno para campo de deportes. Aquel, cuya compra había sido casi concretada, de propiedad del Dr. Badani, fue desechado por no reunir condiciones, pues era pantanoso y desigual.
El 15 de octubre en sesión extraordinaria se aprobó la compra del terreno que había propuesto Melchor Celis, de propiedad de Claudio Mori, por la cantidad de S/. 600.00, y una comisión compuesta por el tesorero Celis, y Rojas Torres, fue encargada de hacer los trámites y firmar la minuta respectiva.
Mientras esto, la municipalidad había concedido nuevamente por decreto al A.C. José Pardo la Plaza 28 de Julio, encargándose este de su cuidado y conservación.
Con este propósito la asamblea aprobó aumentar a S/. 2.00 la cuota mensual, y se organizó una velada en el Teatro Alhambra el 7 de marzo de 1918, colaborando en ella distinguidas personalidades del ambiente social, cuyas dotes histriónicas salieron a relucir, entre ellas: Julio C. Rodríguez Burga, que años más tarde habría de destacarse como magnífico ventrílocuo, Juan D. Rivarola, Alejandro Alcorta, Ernesto Vásquez Eguren, Aurora Guerra, Veridiana Coronel de
Espinar.
En la indicada velada se estrenó la marcha “Athletic Club José Pardo” compuesta y dedicada al club por el compositor portugués Manuel Mattos, director de la Sociedad Recreativa Lusitania, más conocida como Banda Portuguesa.
Una muestra del espíritu de colaboración que primaba entre los dirigentes del José Pardo, fue la acogida que tuvo una petición de ayuda, formulada por oficio al club, para la financiación de la impresión de “Leyendas y tradiciones loretanas”, por su autor el Dr. Jenaro Herrera. El club acordó una colecta entre sus socios, con la contribuyó al éxito de la empresa.
El acontecimiento importante de este periodo fue la vuelta a la armonía, entre Loreto y Dos de Mayo por un lado y José Pardo por otro, que durante muchos años se mantuvo tirante. Por primera vez se unieron en el esfuerzo común de recolectar fondos, para cuyo efecto se nombraron personeros o delegados de los tres clubes para formar una comisión. Los del Pardo fueron: Ladislao Serrón, Juan B. Rojas Torres y Alfonso Bartra, recayendo la presidencia en éste, en la sesión de instalación celebrada el 10 de mayo.
Con este motivo Hibraìn Vásquez solicitó su reingreso al José Pardo, que fue rechazado unánimemente, fundamentándose en que siempre se había hecho notar por sus malos manejos en contra del club y de sus socios, desde la directiva del Loreto cuando fue presidente, y de la Confederación Sportiva de la que fue organizador.
En el Loreto, tampoco había quedado Vásquez airosamente al salir de su dirección, cuya presidencia había asumido Germán Segura Orlandini, pese a la serie de trabas que le pusieran a su candidatura. Segura en su función de presidente, trató de continuar la gestión iniciada por Vásquez, ante el concejo provincial, para la canalización de las calles que circundaban la Plaza Leoncio Prado, su campo de deportes.
Pero tropezó con la desagradable sorpresa de que el expediente había sido archivado, y al hacer las averiguaciones se encontró con que el ex presidente Vásquez y el ex secretario Vildozola eran los responsables; lo que tuvo que aclararse en una candente sesión cuyo acuerdo final fue la separación definitiva de Vásquez, quien trato, sin conseguirlo de excusarse y cambiar la figura.
Un incidente provocado por Miguel Villacorta, volvió a ensombrecer, pero sin mayores consecuencias las relaciones entre el José Pardo y el Loreto. Siendo aún escolar, como ya dijimos, Villacorta se inició en el Pardo, pero, no teniendo oportunidad de actuar en el plano que él deseara, al fundarse el Dos de Mayo, sin renuncia ni cosa por el estilo, actuó en él durante todo el año de 1913 y su último partido por este club fue el 1 de enero de 1914, frente al José Pardo.
Jugó en el Pardo hasta cuando se produjo la deserción en masa de sus jugadores, encabezada por Ratteri y se presentó en el Loreto, donde estuvo actuando hasta 1917; pero, en este lapso, volvió una vez al José Pardo renunciando al Loreto, y después de breve tiempo volvió al Loreto renunciando al José Pardo.
Todo este trajín tenía cabezones a los directivos de ambos clubes y cuando en 1917, por tercera vez se presentó solicitando ingreso al Pardo, renunciando al Loreto, encontró oposición casi cerrada. En una acalorada sesión con 31 votantes, sacó 16 votos a su favor, pero, el escándalo que se estaba
suscitando obligó al presidente Berger a convocar a una nueva sesión.

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