Monday, June 11, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Una de las actividades cívicas importantes en las que intervinieron los tres clubes, fue la concurrencia a un desfile, el 8 de octubre de 1916, en honor de los mártires de la guerra con Chile; y en el José Pardo, su intervención en el Centro Cívico de Conferencias Populares, organizadas a iniciativa del capitán del ejercito Julio Lazo, con el propósito de estimular en la juventud las virtudes cívicas y la conciencia patriótica. Los delegados nombrados por el Pardo fueron Juan B. Rojas Torres, Máximo Aguirre y Mario C. Tejada.
La tirantez de relaciones entre los tres clubes se suavizó un tanto, y el 24 de diciembre, después de más de tres meses de indecisiones de uno y otro lado, jugaron un partido de fútbol el Pardo y Dos de Mayo, que ganó el primero, en la Plaza 28 de Julio.
A raíz de este partido y de la participación de José Natividad Panaifo-quien había renunciado al Dos de Mayo, para ingresar al José Pardo-Dos de Mayo propuso en oficio que fue muy discutido, que los socios que renunciaran a un club no fueran aceptados por otro. La conclusión fue el rechazo de la propuesta por considerarla “lesiva a los derechos humanos y la libre determinación”.
También pedía, en el mismo oficio, que fuera excluido de la relación de participantes, dicho jugador Panaifo, a un partido a jugarse entre ambos clubes y en todos en los que en el futuro sostuvieran, haciendo extensiva esta exclusión, al jugador Gerardo Ayllón, recientemente aceptado como socio del José Pardo, y que, como anotamos antes, había sido expulsado del Loreto, lo mismo que Manuel Hidalgo y Enrique Villacorta.
Terminaba el oficio, amenazando en caso de no ser aceptada la propuesta, con la suspensión de las relaciones institucionales, y retirando una invitación a un partido a realizarse el 1 de enero celebrando el cuarto aniversario de su fundación.
No obstante, merced a la cordura que fluyó de una entrevista entre los capitanes de los equipos y otros directivos institucionales, prevaleció la invitación y de este modo se realizó un torneo en dos partidos de fútbol, disputándose el trofeo que se denominó “Estatua La Gloria”, traducción caprichosa que se dio al nombre que llevaba la estatua: “Le Paix”, y puesta en singular disputa por el Dos de Mayo.
El primer partido se jugó el 1 de enero y ganó el Dos de Mayo 1 a 0; el segundo se jugó el 15 de enero, ganando esta vez el José Pardo, también por 1 a 0.
Los capitanes se reunieron y acordaron jugar un partido decisivo, según el cual el vencedor se llevaría el trofeo.
Pero pasaron algunos meses y recién el 29 de abril de 1917, en Morona Cocha se jugó el tercer y definitivo partido, ganando José Pardo por segunda vez consecutiva, y por 3 a 1.
Esta segunda derrota, y aún más la pérdida del magnifico trofeo, disgustó a los del Dos de Mayo.
Como para presentarles una oportunidad de demostrar su poderío, don Víctor Israel, obsequió una Copa de Plata, para disputarla en un solo partido y sólo entre José Pardo y Dos de Mayo.
La expectación fue enorme. Socios y simpatizantes de uno y otro club estaban en el clímax del suspenso. El partido se jugó el 27 de mayo y nuevamente ganó el Pardo por 3 a 1 conquistando la Copa Israel y reafirmando su poderío.
Esta nueva derrota quebró definitivamente la especie que habían estado difundiendo algunos interesados de entonces: tal era, que el José Pardo no le había ganado al Dos de Mayo, ningún partido desde su fundación.
La verdad de todo esto es que en los cuatro años de vida que tenía el Dos de Mayo, sólo se había enfrentado quince veces con su primer equipo, al del José Pardo: en 1913, ninguna; en 1914, seis veces, en las que Dos de Mayo ganó tres, José Pardo una y tuvieron dos empates; en 1915 tres veces, todas las cuales gano Dos de Mayo; en 1916 dos veces, una ganó José Pardo y otra Dos de Mayo; y en 1917, hasta el partido por la Copa Israel cuatro veces, de las cuales tres ganó el Pardo y una Dos de Mayo. En total ocho partidos ganados por Dos de Mayo, cinco por José Pardo, y dos empates. Sólo en 1915 Dos de Mayo se mantuvo invicto en tres partidos jugados en todo el año.
Y no fue precisamente que hubiera disminuido el poderío del Dos de Mayo, sino que, después de la desbandada de 1914, José Pardo había logrado conformar un equipo de elementos jóvenes y de más vivacidad, dignos émulos de Robinson, Polster, Serafín Otero Barcia, y el bullidor Alfredo de Britto.
El equipo que tuvo la virtud de doblegar por tres veces consecutivas la mentada imbatibilidad del Dos de Mayo, fue el siguiente: Julio G. Vergara, Tobías Vásquez, Ramón Herrera, Jorge Noriega, Leoncio Burga, Eduardo Noriega, José Chapiama, Pedro Villacorta, Víctor Revilla, Antonio Enrique Velásquez, Emilio Berger.
Se realizaron además, partidos entre Loreto y José Pardo, así el 3 de diciembre de 1916, primeros y segundos equipos en la Plaza 28 de julio, jugaron sendos partidos, ganando en primeros Loreto por 2 a 1, y en segundos José Pardo por 3 a 1. El 28 de enero de 1917, de nuevo primeros y segundos en la Plaza Leoncio Prado, ganado en ambos José Pardo por 3 a 2 y 3 a 0 respectivamente, y por última vez el 12 de agosto los primeros equipos, ganando nuevamente el Pardo por 1 a 0.
El segundo equipo del José Pardo jugó en la misma fecha con el Sport Iquitos, ganando 4 a 1, celebrando su fundación, realizada el mismo día, y en cuyo homenaje se hizo el programa. El primer presidente del Club Iquitos fue Julio Prieto.
El 24 de septiembre y el 25 de diciembre volvió José Pardo a jugar con el Iquitos, cuyo local social y campo de deportes estaba situado en la esquina Aguirre-Dos de Mayo; partidos que resultaron otros dos triunfos del José Pardo.
Entre Loreto y Dos de Mayo también se realizaron encuentros de primeros y segundos equipos, el 10 de diciembre de 1916 en la Plaza Leoncio Prado, los que ganó Dos de Mayo por 3 a 1 y 1 a 0 respectivamente. Otro, sólo de primeros equipos, en la Plaza 28 de Julio, que ganó Loreto 2 a 0, y el último con motivo de las fiestas patrias de 1917, en el que volvió a ganar Loreto por 1 a 0.
A partir del periodo institucional 1916-1917 en el José Pardo, todos los demás se renovaron con regularidad el 1 de septiembre de cada año, estableciéndose además un ritual para la sesión solemne, que hasta hoy subsiste sin modificación.

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