Tuesday, June 19, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

ANECDOTARIO

El 24 de diciembre de 1916 José Pardo jugó un partido con Dos de Mayo.
José Chapiama que siempre se había distinguido por su puntualidad y disciplina no se presentó, poniendo en peligro la victoria, que a toda costa quería conquistar el Pardo.
En la sesión inmediata el fiscal acusó a Chapiama y pidió un castigo ejemplar. La discusión fue larga y en ella, la defensa, que corrió a cargo de los hermanos Noriega, hizo notar la trayectoria ejemplar de Chapiama, que le hacía merecedor de tolerancia. Pero, el argumento definitivo fue que su ausencia no había provocado ningún trastorno, pues, pese a ello se había ganado el partido.
El inflexible fiscal pidió “por lo menos un voto de censura”, pero el directorio la rechazó. Propuso que el caso pasara a la asamblea general, pero al plantearse, se aprobó el procedimiento de la directiva de no aplicar a Chapiama ninguna sanción.
El fiscal, José Antonio Rengifo, muy conocido por su austeridad y exigencia en materia de disciplina, dijo después de la votación: “está bien, reconozco que Chapiama merece esta consideración en merito a sus cualidades, y como tal, quisiera que todos fueran como Chapiama”.
Estas palabras, en boca del inflexible Rengifo, resultaba un verdadero elogio a las virtudes deportivas de Chapiama.

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Los socios inscritos en el José Pardo en el año 1916 fueron:
Alejandro Guichard, Félix Rengifo, Manuel Reategui, Manuel Estévez Vidal, José Tantawatai, Enrique Villacorta, Armando Luján Yarame, Julio G. Vergara, César García Méndez, Alcibíades Velasco, Pedro Bazán, Alfredo Cortéz, Julio C. López, Julio E. Bardalez, Pablo Díaz, Álvaro Pereira Sánchez.

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Las elecciones para el periodo 1 de setiembre de 1916 y 1 de setiembre de 1918, se hicieron en dos sesiones; el 19 y el 21 de agosto, pues en la primera no lograron los candidatos Meza, Berger y Rojas Torres, la mayoría que establecía el estatuto. En la segunda sesión y primera votación Berger obtuvo abrumadora mayoría, quedando la directiva conformada de la siguiente manera:
Presidente: Emilio Berger
Vicepresidente: Meneleo Meza
Fiscal: Alfonso Bartra
Secretario: Carlos García Méndez
Prosecretario: Carlos Documet
Tesorero: Melchor Celis
Vocales: Manuel Estévez Vidal
Leoncio Burga
Ladislao Serrón
Antonio Cruz Pérez
Miguel Vergara
La transmisión de mando se efectuó en una sesión solemne de sencilla ceremonia, presidida por el socio honorario Dr. Mauro Delgado Morey, al final de la cual se otorgó premios a los que habían obtenido primeros puestos en el campeonato de fiestas patrias, disputado solamente con el Loreto. Los premios fueron los siguientes:
Medalla de oro-Leoncio Burga Pippo-campeón por mayor puntaje
Medalla de plata-Manuel Estévez Vidal-campeón de lanzamiento de bala
Medalla de plata-Eduardo Noriega Rengifo-campeón de carrera con vallas
Medalla de plata-Leoncio Burga Pippo-campeón de salto alto
Medalla de plata-Ramón Herrera-campeón de salto largo
El campeonato de fiestas patrias no tuvo otros premios, pese a que fue auspiciado por la municipalidad, de allí que el José Pardo, para estimular a los socios de los otros clubes les otorgó menciones honrosas.
Todos fueron del Loreto:
Oscar López-campeón de salto largo con garrocha
Miguel Villacorta-campeón de 100 metros planos
Calixto García-campeón de 200 y 400 metros planos.
El partido de fútbol con que cerró el campeonato resultó un empate a dos goles, y la carrera con banderas la ganó el Pardo.
La gran actividad del club continuó en torno a la adquisición de un terreno para campo de deportes. Aquel, cuya compra había sido casi concretada, de propiedad del Dr. Badani, fue desechado por no reunir condiciones, pues era pantanoso y desigual.
El 15 de octubre en sesión extraordinaria se aprobó la compra del terreno que había propuesto Melchor Celis, de propiedad de Claudio Mori, por la cantidad de S/. 600.00, y una comisión compuesta por el tesorero Celis, y Rojas Torres, fue encargada de hacer los trámites y firmar la minuta respectiva.
Mientras esto, la municipalidad había concedido nuevamente por decreto al A.C. José Pardo la Plaza 28 de Julio, encargándose este de su cuidado y conservación.
Con este propósito la asamblea aprobó aumentar a S/. 2.00 la cuota mensual, y se organizó una velada en el Teatro Alhambra el 7 de marzo de 1918, colaborando en ella distinguidas personalidades del ambiente social, cuyas dotes histriónicas salieron a relucir, entre ellas: Julio C. Rodríguez Burga, que años más tarde habría de destacarse como magnífico ventrílocuo, Juan D. Rivarola, Alejandro Alcorta, Ernesto Vásquez Eguren, Aurora Guerra, Veridiana Coronel de
Espinar.
En la indicada velada se estrenó la marcha “Athletic Club José Pardo” compuesta y dedicada al club por el compositor portugués Manuel Mattos, director de la Sociedad Recreativa Lusitania, más conocida como Banda Portuguesa.
Una muestra del espíritu de colaboración que primaba entre los dirigentes del José Pardo, fue la acogida que tuvo una petición de ayuda, formulada por oficio al club, para la financiación de la impresión de “Leyendas y tradiciones loretanas”, por su autor el Dr. Jenaro Herrera. El club acordó una colecta entre sus socios, con la contribuyó al éxito de la empresa.
El acontecimiento importante de este periodo fue la vuelta a la armonía, entre Loreto y Dos de Mayo por un lado y José Pardo por otro, que durante muchos años se mantuvo tirante. Por primera vez se unieron en el esfuerzo común de recolectar fondos, para cuyo efecto se nombraron personeros o delegados de los tres clubes para formar una comisión. Los del Pardo fueron: Ladislao Serrón, Juan B. Rojas Torres y Alfonso Bartra, recayendo la presidencia en éste, en la sesión de instalación celebrada el 10 de mayo.
Con este motivo Hibraìn Vásquez solicitó su reingreso al José Pardo, que fue rechazado unánimemente, fundamentándose en que siempre se había hecho notar por sus malos manejos en contra del club y de sus socios, desde la directiva del Loreto cuando fue presidente, y de la Confederación Sportiva de la que fue organizador.
En el Loreto, tampoco había quedado Vásquez airosamente al salir de su dirección, cuya presidencia había asumido Germán Segura Orlandini, pese a la serie de trabas que le pusieran a su candidatura. Segura en su función de presidente, trató de continuar la gestión iniciada por Vásquez, ante el concejo provincial, para la canalización de las calles que circundaban la Plaza Leoncio Prado, su campo de deportes.
Pero tropezó con la desagradable sorpresa de que el expediente había sido archivado, y al hacer las averiguaciones se encontró con que el ex presidente Vásquez y el ex secretario Vildozola eran los responsables; lo que tuvo que aclararse en una candente sesión cuyo acuerdo final fue la separación definitiva de Vásquez, quien trato, sin conseguirlo de excusarse y cambiar la figura.
Un incidente provocado por Miguel Villacorta, volvió a ensombrecer, pero sin mayores consecuencias las relaciones entre el José Pardo y el Loreto. Siendo aún escolar, como ya dijimos, Villacorta se inició en el Pardo, pero, no teniendo oportunidad de actuar en el plano que él deseara, al fundarse el Dos de Mayo, sin renuncia ni cosa por el estilo, actuó en él durante todo el año de 1913 y su último partido por este club fue el 1 de enero de 1914, frente al José Pardo.
Jugó en el Pardo hasta cuando se produjo la deserción en masa de sus jugadores, encabezada por Ratteri y se presentó en el Loreto, donde estuvo actuando hasta 1917; pero, en este lapso, volvió una vez al José Pardo renunciando al Loreto, y después de breve tiempo volvió al Loreto renunciando al José Pardo.
Todo este trajín tenía cabezones a los directivos de ambos clubes y cuando en 1917, por tercera vez se presentó solicitando ingreso al Pardo, renunciando al Loreto, encontró oposición casi cerrada. En una acalorada sesión con 31 votantes, sacó 16 votos a su favor, pero, el escándalo que se estaba
suscitando obligó al presidente Berger a convocar a una nueva sesión.

Monday, June 11, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

MANUEL ROSELL SANTOLAYA
Programa deportivo “Radio Loreto” s/f
Iquitos-Perú

Para la nueva generación deportiva este nombre nada significa, porque ignora que, como muchos otros, cuyos nombres se pierden en el tráfago de la vida, ha sido de los que en la época de oro del deporte local desempeñó importantes cargos en los organismos deportivos, con singular acierto, y muy particularmente en el Athletic Club José Pardo, se distinguió, como uno de sus destacados deportistas y dirigentes.
Apareció en la arena deportiva en el año 1923, a poco de su llegada a esta ciudad, y una singular coincidencia hizo que se incorporara a las filas del Pardo. Fue él quien redactó como notario, la famosa minuta de compra del local propio, en el bar “Ambos Mundos”, cuando el club vivía en la clandestinidad, debido a la persecución de que fue objeto de parte del general Álvarez, entonces prefecto del departamento.
Desde entonces se encariñó con la divisa azul y formó parte del grupo, que con Peláez Montero, Carlos Documet, Ladislao Serrón, Baltasar Eguren, Ernesto Díaz, los hermanos Jorge y Eduardo Noriega y otros más, fueron los paladines de una lucha por la supervivencia de la institución.
Y su actividad e iniciativas rebasaron los límites institucionales en los años posteriores, y ocupó diversos cargos en la Federación Sportiva de Loreto y en la delegación del Comité Olímpico Nacional, en los que puso de relieve su capacidad e inquietudes por el progreso del deporte, que lo demostró presentando el primer proyecto de construcción de un estadio en esta ciudad, en un estudio completo de costo y financiación.
El tiempo pasó, y aunque siguió fiel a sus colores, y concurría con toda puntualidad a los llamados de su institución, particularmente a las actuaciones especiales donde destacaba su presencia vistiendo su traje de etiqueta, como un tributo al cariño y respeto que siempre le mereció el club; su entusiasmo fue apagándose con el invierno de la vida, y cuantos últimamente lo vieron, sin conocerlo, sólo miraban en él un personaje pintoresco. ¡Qué lejos estaban de pensar en la tremenda vitalidad de que antes rebosaba, en su singular habilidad gimnástica y en su extraordinaria personalidad para afrontar los momentos decisivos ¡
Ese grupo que el vendaval de la vida ha dispersado, pierde uno de más de sus integrantes. El Athletic Club José Pardo se viste pues de luto.
¿Quién entre sus socios no está obligado a recordar que fue Rosell Santolaya uno de los que en lluviosa noche, en compañía de Peláez, Juan Daniel Arévalo, Carlos Documet, Manuel Burga Soto, limpiaron el nombre que se ostentaba en la fachada del Club, que los capituleros del general Álvarez, cubrieron de alquitrán?
¿Y que el mayor de guardias Juan Ostolaza, lo condujo preso, al igual que a muchos otros, allanando el local del club, en la misma época?
¿Quién lo recuerda vistiendo la clámide verde y coronada su cabeza con las hojas de hiedra y encabezando los grupos gimnásticos, vestidos igualmente a la usanza romana en la exhibición que se realizó festejando el vigésimo aniversario institucional?
¿Quién lo recuerda dictando sus floridas conferencias en el local del club ante un auditorio entusiasmado que lo aplaudía con fervor?
La revista “Crack”, que representa el palpitar deportivo del oriente del Perú, rinde a Manuel Rosell Santolaya, el homenaje del recuerdo en la faceta deportiva de su vida, y se une al sentimiento de quienes lo conocieron, lo apreciaron, y sienten su partida.

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

Una de las actividades cívicas importantes en las que intervinieron los tres clubes, fue la concurrencia a un desfile, el 8 de octubre de 1916, en honor de los mártires de la guerra con Chile; y en el José Pardo, su intervención en el Centro Cívico de Conferencias Populares, organizadas a iniciativa del capitán del ejercito Julio Lazo, con el propósito de estimular en la juventud las virtudes cívicas y la conciencia patriótica. Los delegados nombrados por el Pardo fueron Juan B. Rojas Torres, Máximo Aguirre y Mario C. Tejada.
La tirantez de relaciones entre los tres clubes se suavizó un tanto, y el 24 de diciembre, después de más de tres meses de indecisiones de uno y otro lado, jugaron un partido de fútbol el Pardo y Dos de Mayo, que ganó el primero, en la Plaza 28 de Julio.
A raíz de este partido y de la participación de José Natividad Panaifo-quien había renunciado al Dos de Mayo, para ingresar al José Pardo-Dos de Mayo propuso en oficio que fue muy discutido, que los socios que renunciaran a un club no fueran aceptados por otro. La conclusión fue el rechazo de la propuesta por considerarla “lesiva a los derechos humanos y la libre determinación”.
También pedía, en el mismo oficio, que fuera excluido de la relación de participantes, dicho jugador Panaifo, a un partido a jugarse entre ambos clubes y en todos en los que en el futuro sostuvieran, haciendo extensiva esta exclusión, al jugador Gerardo Ayllón, recientemente aceptado como socio del José Pardo, y que, como anotamos antes, había sido expulsado del Loreto, lo mismo que Manuel Hidalgo y Enrique Villacorta.
Terminaba el oficio, amenazando en caso de no ser aceptada la propuesta, con la suspensión de las relaciones institucionales, y retirando una invitación a un partido a realizarse el 1 de enero celebrando el cuarto aniversario de su fundación.
No obstante, merced a la cordura que fluyó de una entrevista entre los capitanes de los equipos y otros directivos institucionales, prevaleció la invitación y de este modo se realizó un torneo en dos partidos de fútbol, disputándose el trofeo que se denominó “Estatua La Gloria”, traducción caprichosa que se dio al nombre que llevaba la estatua: “Le Paix”, y puesta en singular disputa por el Dos de Mayo.
El primer partido se jugó el 1 de enero y ganó el Dos de Mayo 1 a 0; el segundo se jugó el 15 de enero, ganando esta vez el José Pardo, también por 1 a 0.
Los capitanes se reunieron y acordaron jugar un partido decisivo, según el cual el vencedor se llevaría el trofeo.
Pero pasaron algunos meses y recién el 29 de abril de 1917, en Morona Cocha se jugó el tercer y definitivo partido, ganando José Pardo por segunda vez consecutiva, y por 3 a 1.
Esta segunda derrota, y aún más la pérdida del magnifico trofeo, disgustó a los del Dos de Mayo.
Como para presentarles una oportunidad de demostrar su poderío, don Víctor Israel, obsequió una Copa de Plata, para disputarla en un solo partido y sólo entre José Pardo y Dos de Mayo.
La expectación fue enorme. Socios y simpatizantes de uno y otro club estaban en el clímax del suspenso. El partido se jugó el 27 de mayo y nuevamente ganó el Pardo por 3 a 1 conquistando la Copa Israel y reafirmando su poderío.
Esta nueva derrota quebró definitivamente la especie que habían estado difundiendo algunos interesados de entonces: tal era, que el José Pardo no le había ganado al Dos de Mayo, ningún partido desde su fundación.
La verdad de todo esto es que en los cuatro años de vida que tenía el Dos de Mayo, sólo se había enfrentado quince veces con su primer equipo, al del José Pardo: en 1913, ninguna; en 1914, seis veces, en las que Dos de Mayo ganó tres, José Pardo una y tuvieron dos empates; en 1915 tres veces, todas las cuales gano Dos de Mayo; en 1916 dos veces, una ganó José Pardo y otra Dos de Mayo; y en 1917, hasta el partido por la Copa Israel cuatro veces, de las cuales tres ganó el Pardo y una Dos de Mayo. En total ocho partidos ganados por Dos de Mayo, cinco por José Pardo, y dos empates. Sólo en 1915 Dos de Mayo se mantuvo invicto en tres partidos jugados en todo el año.
Y no fue precisamente que hubiera disminuido el poderío del Dos de Mayo, sino que, después de la desbandada de 1914, José Pardo había logrado conformar un equipo de elementos jóvenes y de más vivacidad, dignos émulos de Robinson, Polster, Serafín Otero Barcia, y el bullidor Alfredo de Britto.
El equipo que tuvo la virtud de doblegar por tres veces consecutivas la mentada imbatibilidad del Dos de Mayo, fue el siguiente: Julio G. Vergara, Tobías Vásquez, Ramón Herrera, Jorge Noriega, Leoncio Burga, Eduardo Noriega, José Chapiama, Pedro Villacorta, Víctor Revilla, Antonio Enrique Velásquez, Emilio Berger.
Se realizaron además, partidos entre Loreto y José Pardo, así el 3 de diciembre de 1916, primeros y segundos equipos en la Plaza 28 de julio, jugaron sendos partidos, ganando en primeros Loreto por 2 a 1, y en segundos José Pardo por 3 a 1. El 28 de enero de 1917, de nuevo primeros y segundos en la Plaza Leoncio Prado, ganado en ambos José Pardo por 3 a 2 y 3 a 0 respectivamente, y por última vez el 12 de agosto los primeros equipos, ganando nuevamente el Pardo por 1 a 0.
El segundo equipo del José Pardo jugó en la misma fecha con el Sport Iquitos, ganando 4 a 1, celebrando su fundación, realizada el mismo día, y en cuyo homenaje se hizo el programa. El primer presidente del Club Iquitos fue Julio Prieto.
El 24 de septiembre y el 25 de diciembre volvió José Pardo a jugar con el Iquitos, cuyo local social y campo de deportes estaba situado en la esquina Aguirre-Dos de Mayo; partidos que resultaron otros dos triunfos del José Pardo.
Entre Loreto y Dos de Mayo también se realizaron encuentros de primeros y segundos equipos, el 10 de diciembre de 1916 en la Plaza Leoncio Prado, los que ganó Dos de Mayo por 3 a 1 y 1 a 0 respectivamente. Otro, sólo de primeros equipos, en la Plaza 28 de Julio, que ganó Loreto 2 a 0, y el último con motivo de las fiestas patrias de 1917, en el que volvió a ganar Loreto por 1 a 0.
A partir del periodo institucional 1916-1917 en el José Pardo, todos los demás se renovaron con regularidad el 1 de septiembre de cada año, estableciéndose además un ritual para la sesión solemne, que hasta hoy subsiste sin modificación.

Tuesday, June 05, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

La junta directiva que juramentó e hizo cargo de los destinos del José Pardo para el periodo comprendido entre el 1 de septiembre de 1916 y 1 de septiembre de 1917, estaba constituida de la siguiente forma:
Presidente-Juan B. Rojas Torres
Vicepresidente-Máximo Aguirre
Fiscal-José Antonio Rengifo
Tesorero-Melchor Celis
Pro-tesorero-Braulio Meza
Secretario-Doroteo Arévalo Bernales
Pro-secretario-Mario C. Tejada
Vocales-Miguel Vergara
Santiago Flores Pinedo
Benjamín Rengifo
Julio G. Vergara
Ricardo Montenegro
La ceremonia se realizó en sesión solemne que fue presidida por el sub-prefecto Carlos Gamarra, en representación del Presidente de la República Dr. José Pardo Barreda y con asistencia del prefecto del departamento, capitán de navío Ernesto Caballero y Lastres. Asistieron también el señor Samuel Young en representación del alcalde Dr. Luís Gonzáles Zúñiga, el capitán de navío D. Julio Goicoechea jefe de las fuerzas fluviales, el comandante jefe del Regimiento Nº 13 coronel Felipe Goyzueta, y los representantes de las más importantes instituciones sociales deportivas y gremiales.
El acto que mereció los más nutridos aplausos fue el de la repartición de premios, cuyo detalle damos a continuación:
A Juan B. Rojas Torres, medalla de oro, primer puesto en tiro, certamen del décimo aniversario.
A Máximo Aguirre, medalla de plata, segundo puesto en tiro del mismo certamen.
A Leoncio Burga Pippo, diploma de honor, tercer puesto en tiro, y un par de zapatos de fútbol por el segundo puesto en la clasificación general de todas las pruebas.
A Emilio Berger, un estuche necesser para caballero, premio Presidente de la República, por clasificarse campeón en el certamen del décimo aniversario.
A Manuel Dávila, socio deportista del Loreto, un tintero de escritorio por clasificarse tercero en el certamen.
A Máximo Aguirre, un reloj de mesa por clasificarse cuarto en el certamen.
Además se otorgaron diplomas de honor por su destacada actuación en los certámenes deportivos, a Calixto García, Carlos del Águila, Vicente Souza y Manuel Vacalla, socios del C.S. Loreto; y a los socios del José Pardo, Enrique Coral, Miguel Villacorta, Eduardo Noriega, José N. Pinedo, Jorge D. Raygada, Carlos T. García, Miguel Vergara, Toribio Solsol, y a los clubes Loreto y Dos de Mayo, por su concurrencia al certamen, lo mismo que a la brigada de Boy Scouts del oriente peruano.
Todos estos premios en el aspecto deportivo.
Se otorgaron también diplomas y premios especiales a varios socios y caballeros que se habían distinguido por su cariño a la institución, servicios prestados y otras manifestaciones de este género.
Las siguientes personas fueron objeto de esta distinción:
Medalla de oro, al presidente y fundador del club, Meneleo Meza, “por diez años de fructífera labor”
Diploma de honor, al Dr. Manuel Delgado Morey, vicepresidente honorario del club; a Juan B. Rojas Torres “fundador y destacado dirigente”; Emilio Berger, Doroteo Arévalo Bernales y José Antonio Rengifo por su labor institucional; a Gustavo Montani Burga, Pedro Hoyle, Gonzalo Díaz y Hermógenes Arévalo, por haber propendido a la fundación y organización de clubes deportivos filiales en Caballo Cocha y Contamana; a César Estrella Ruiz, señorita Emilia Poli y miembros de la brigada de Boy Scouts, por su colaboración en las actuaciones artísticas y literario musicales; a los socios Samuel Laredo, Braulio Meza, Santiago Flores Pinedo, Miguel Vergara, Manuel Burga Soto, Eduardo Noriega, Antonio Enrique Velásquez, Ramón Herrera, José Chapiama y Pedro Villacorta.
El señor Carlos Gamarra que en representación del Presidente de la República presidió la actuación, la cerró con un conceptuoso discurso, en el que puso de relieve la obra de los dirigentes y la brillante trayectoria del club, e hizo entrega de la estatua “El trabajo”, conquistada en la competencia de regatas.
En el José Pardo, la preocupación de todo el año institucional giró en torno a la adquisición de un terreno para dedicarlo a campo de juegos deportivos. Augusto Morales propuso la compra de uno situado entre las calles Putumayo, Tambo, Noria y Potro, de propiedad del Dr. Rosendo Badani, por la cantidad de un mil quinientos soles oro, que posteriormente fueron rebajados a mil. Pero, estudiado el negocio por una comisión, resultó con informe desfavorable, porque calificó el terreno como una ciénaga.
Al rechazarse esta propuesta, Melchor Celis propuso la compra de otro lote de dos hectáreas, en la décima tercera cuadra de la hoy avenida sargento Lores, que entonces se llamaba Pastaza. La propuesta también pasó a estudio de la comisión y en este trámite llegaron a la finalización del periodo.
En enero de 1917, se trasladó la sede del José Pardo a la calle Arica, entonces Nº 103 (nota del editor: hacia 1966 tenía el Nº 542), y los gastos de la mudanza-esta vez ya no fue clandestina-y arreglos en la casa para habilitarla como local deportivo, ascendieron a S/. 126.00 que fueron cubiertos con el producto de una colecta.
Nombraron administrador del local a Eduardo Noriega, quien debía pagar el consumo de la energía eléctrica, en compensación del bar que él instaló por su cuenta.

En el Loreto el clima de intranquilidad y falta de armonía continuaba, y el 24 de diciembre debía renovarse la junta directiva cuya presidencia debía desempeñar César A. Mesía.
La ceremonia fue presidida por el Dr. Rosendo Badani, socio honorario del Loreto, pero sucedió que ya en plena ceremonia se produjo un incidente, que al parecer estaba planeado, pues en una reunión posterior a la elección de cargos, se acordó desconocer la elección y desautorizar al secretario elegido Alejandro Vela Estrella, por haber sido separado temporalmente.
Ante la denuncia del desconocimiento de la elección, Vela Estrella solicitó la palabra y dio lectura a una exposición que había llevado preparada y que decía:
“Estimados consocios: motivos de una necesidad imperiosa indúceme a dirigiros la palabra, para que oyendo la verdad de los hechos se formen un juicio imparcial y juzguen al culpable de los desordenes que se vienen cometiendo. Nada extraño es para ustedes la completa desorganización del club que formamos, de los comentarios que se hace por la prensa local y por el público, de los elementos disociadores que mantenemos aun en nuestro seno, pues ellos únicamente han ocasionado el desastre para haber llegado al extremo de que aquel respetable nombre de C.S. Loreto, quede en ridículo ante la sociedad de Iquitos y en especial ante los clubes de su índole. Señores, la secretaría de una institución es la llave principal de su administración. Enterados están
algunos de ustedes, que una camarilla compuesta de aquellos malos elementos se han propuesto con marcada preparación tachar mi conducta como secretario de este centro…”
No pudo continuar, porque el Dr. Badani le interrumpió y entendiendo que habría de decir cosas desagradables, le suplicó que suspendiese la lectura de la exposición. Luego arengó a los socios con una conceptuosa disertación llamándoles al orden y la cordura, deponiendo rencillas personales y cuanto se opusiera al progreso de la institución.
Como resultado se produjo la renuncia en masa de los electos que debían juramentarse.
Al parecer, Hibraìn Vásquez era quien propiciaba esta situación, y lo que corrobora esta presunción es el hecho de que al proponerse la realización de una elección inmediata, y notar que Germán Segura era un candidato a la presidencia, se opuso no sólo a la realización de la elección, sino que sacó a relucir un dispositivo estatutario que prohibía ser miembro de la directiva al socio que no tuviera un año de antigüedad, lo que afectaba a Segura, quien apenas tenía cuatro meses.
Badani con gran tino propuso que la asamblea decidiera la situación, lo que trajo como consecuencia la inmediata modificación del dispositivo, declarando apto a Segura como candidato, y practicada la elección salió elegido por abrumadora mayoría, quedando Luís García Torres como vicepresidente, Héctor Espinar como secretario, y Favio Casado como instructor de juegos.
La depuración, diríamos así, de quienes fueran sindicados como parte de “la camarilla” y culpables de la falta de vigilancia de la marcha institucional, trajo como consecuencia un renovado impulso. El equipo directivo trabajó con mayor unidad. Vásquez, que había sido nombrado miembro de la comisión que debía estudiar la reforma de los estatutos renunció también de dicho cargo, alejándose definitivamente de la vida administrativa del deporte, con lo que fue olvidado el proyecto de la Confederación Sportiva de Loreto.
El Dos de Mayo eligió presidente para el periodo de 1917 a Aquiles Donayre Mesía, y su marcha institucional, sin ningún tropiezo seguía ascendente.

Monday, June 04, 2007

HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO-continùa

ANECDOTARIO

Doroteo Arévalo había sido designado para hacer un papel en la velada del 24 de septiembre. A última hora se negó a desempeñarlo y tuvo que ser reemplazado de emergencia. En la primera sesión el fiscal presentó una moción solicitando su castigo “por tan grave falta cometida”.
Al fundamentar su moción verbalmente, pidió como castigo la separación de su cargo de secretario y suspensión de sus derechos de voz y voto hasta el 30 de diciembre.
Doroteo estaba presente en la sesión pero guardó el más absoluto silencio durante la discusión. El presidente le dijo que tenía expedito el derecho de ejercer su defensa, a lo que contestó:
“El señor fiscal me acusó por escrito, yo también me defenderé por escrito. Con permiso, voy a redactar mi defensa. Ojalá llegue a tiempo, antes de que me apliquen la pena de muerte”
Y abandonó el salón.
El fiscal insistió en la aplicación de la pena solicitada y la asamblea aprobó el castigo “como ejemplo moralizador para el futuro”
¡Qué tiempos aquellos!

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La carrera con banderas era una prueba colectiva en la que tomaban parte de cinco a once corredores, según acuerdo. Una especie de posta o relevo, y el testimonio era una bandera pequeña, que por lo común era sustituida con un pañuelo o algo semejante.
Los corredores de cada equipo, distribuidos en dos grupos, se colocaban uno a cada extremo de la pista, que siempre era la cancha de fútbol en su mayor longitud. La meta era el centro de la cancha, que lógicamente no podía estar equidistante de todos los grupos, motivo por el cual posteriormente se pusieron tantas metas como equipos participantes. A esta solución se llegó después de muchos líos.
A la señal partía el primer corredor de cada equipo, del mismo extremo de la pista (en un principio salían de uno y otro extremo, lo que también fue motivo de disputas y reclamos muy justos), y al llegar al otro extremo entregaba el testimonio al segundo corredor y así sucesivamente hasta el último, quien lo entregaba al juez en la meta.
Una prueba de gran emotividad porque generalmente era estrechamente disputada y el público deliraba alentando a sus parciales.

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El 13 de junio de 1915 sufrió el Dos de Mayo su primera derrota, frente al Loreto en la Plaza 28 de Julio.
El equipo que consiguió esta victoria del Loreto fue el siguiente:
Calixto García, Juan José Ramírez, Carlos de Freitas, Enrique Zumaeta, Máximo Vacalla, Jorge Loayza, Julio Murrieta, Gustavo Kahn, Héctor Morey, Manuel Dávila y César Rojas.
Era un proceso de renovación que empezó con Calixto García, que tenía grandes condiciones atléticas.
Poco después apareció en el arco Manuel Alves, más conocido por “Manduca”, que se consagró por sus espectaculares atajadas; Joaquín Montero y Luís Holguín, dos escolares que hacían una segura pareja de zagueros; Manuel Vacalla recio y corpulento, con Eduardo Zanetti en la línea media eran una muralla; y en la delantera, su hermano Máximo Vacalla en el centro, Juan Torres Vargas “El buzo” en la punta derecha, y Máximo Themme en la izquierda.
Desde entonces ya no fue fácil para el Dos de Mayo, dar cuenta del Loreto, no obstante tener un formidable equipo.

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La velada teatral del 24 de septiembre de 1915 dio una utilidad neta de S/. 99.50. Dos mil volantes fueron obsequiados por el diario “La Razón”, el boletaje costó S/. 5.00 en “El Oriente” y las esquelas de invitación y programas los hizo “El Comercio” (de Iquitos), por S/. 6.00
He aquí el programa de la velada:

Preludio de la Cavallería Rusticana- Piano: Veridiana de Espinar
Violines: Joao Pereira y Manuel Mattos
profesores de la banda portuguesa.
Discurso de ofrecimiento- Meneleo Meza.
La alegría del batallón- Por la señorita Amelia Poli.
Paso doble Boy Scout- Compuesto por Manuel Mattos-ejecución de la
orquesta.
Escuela antigua- Juguete cómico por Jesús Menacho, Amelia Poli y
otros aficionados.
Asalto de esgrima- Jorge Noriega y Antonio E. Velásquez.
Ejercicios sobre barra fija- Sección de gimnasia: Berger, Miguel Vergara,
Leoncio Burga, Jorge Noriega, Juan B. Rojas Torres, Teofilo Cavaillier.
Asalto de box- Leoncio Burga y Braulio Meza.
Ejercicios sobre paralelas- Sección de gimnasia.

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Miguel Villacorta, que era supernumerario del José Pardo, al fundarse el Dos de Mayo, todo el año 1913 jugó en él. Volvió al Pardo en 1914, pero, volvió a abandonarlo junto con los que acompañaron a Ratteri, pasando al Loreto, en el que jugó varios partidos en el año 1915.
En aquel tiempo era muy mal visto que un jugador pasara de un club a otro, y quien lo hacía o era muy bueno o era muy fresco, cosas ambas que apenas justificaban la acción.
En el primer partido que Villacorta iba a jugar contra el José Pardo, estando en el Loreto, se presentó en la cancha luciendo en el cuello un pañuelo azul del color de la camiseta del Pardo.
Ya formados y para iniciarse el partido, Leoncio Burga, muy conocido por su temperamento belicoso, se le acercó y le preguntó:
-¡Con que vas a jugar contra el Athletic!
Villacorta contestó afirmativamente
-¡Entonces toma!-repuso Leoncio Burga-y le aplicó una sonora bofetada.