Monday, October 23, 2006

Historia del deporte...continúa

ANECDOTARIO

Cuando Ratteri renunció y fue separado del José Pardo, muchos compañeros del equipo y socios activos se fueron con él, ya porque los soliviantó o porque les pareció justa su causa.
Juanito Rojas se mantuvo inflexible y no admitió contemplaciones propuestas por algunos socios que pensaron que la desbandada llevaría al club al desastre; propuso a la junta directiva la expulsión de cuantos habían hecho causa común con él. Se le llamó disociador, rebelde y hasta revolucionario. Cierto día, pasados ya algunos del incidente, estaban reunidos en la puerta de la librería del socio Toribio Mesía-hasta hace algunos años ubicada en el mismo sitio-Juanito Rojas y algunos socios, en animada conversación, cuando acertó a pasar por la acera opuesta, Ángelo Ratteri.
Al verlo, uno de los presentes le gritó: ¡Hola Pancho Villa!-haciendo mención al revolucionario mejicano que se había alzado contra Venustiano Carranza.
A lo que Ratteri, riéndose, contestó: ¡Qué hacen ahí Carranza y su camarilla!
Hay que hacer notar que la amistad entre todos ellos seguía y siguió igual a pesar de todos estos incidentes.

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Estaba Ratteri espectando el partido que no había querido jugar y al que también le había restado la concurrencia de algunos buenos jugadores.
Se veía que el equipo del Pardo, así disminuido y no obstante desempeñarse los noveles con bastante acierto, no podría ganar y Ratteri, hacía barra en contra de su antiguo cuadro en forma ostensible.
Juanito Rojas lo vio, se le acercó y cogiéndolo por las solapas, (en esos dichosos tiempos se usaba saco hasta en las canchas de fútbol) lo sacudió llamándole al orden.
Ratteri cambió de ubicación con la intención de seguir haciendo barra pero, Juanito no lo dejaba tranquilo y le seguía por todo el borde de la cancha durante el partido.

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Se estaba discutiendo con calor el asunto de la morosidad de los socios. Rojas Torres dijo que en el club “muchos socios se habían convertido en seres indolentes a todas las manifestaciones del club y que en consecuencia habría que establecerse cuatro categorías de socios”
La presidencia le observó que el estatuto determinaba sólo tres: honorarios, activos y supernumerarios, a lo que Rojas replicó: "no señor presidente, deben ser cuatro, a saber: los socios honorarios, los activos y los supernumerarios, que son las fuerzas vivas de la institución y cumplen con todas sus obligaciones; y los pasivos, que nunca hacen ni hicieron nada por el club, que son seres muertos e inútiles, porque entorpecen la marcha con el incumplimiento de sus obligaciones".

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Fue el tercer partido que había ganado el Dos de Mayo al José Pardo y al día siguiente apareció un artículo en uno de los diarios locales, con el título “Cero y van tres”, en que se satirizaba las tres derrotas del Pardo.
Los que habían permanecido “fieles” en la sonada deserción de abril, y los nuevos integrantes del equipo, ante una arenga del presidente Rojas, hicieron promesa solemne de que en próximo partido los sacarían en camilla antes que derrotados.
Jugaron el 3 de mayo, y como antes del partido se efectuaron unas pruebas de atletismo no se terminó, jugando un solo tiempo en el que quedaron empates 1 a 1.
Los muchachos salieron alegres. Alguien les dijo: ¿a qué tanta alegría si no han ganado?...Pedro Villacorta contestó: nosotros no hemos dicho que vamos a ganar, sino que no vamos a perder. Cumplimos, ¿verdad?

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Los socios ingresados en 1914 fueron:
León Rodríguez, Julio César Moreyra, Tobías Vásquez, Carlos de Freitas, Emilio Berger, Carlos A. Villacorta, Leoncio Linares, Máximo Aguirre, Avelino Amaral, Miguel Vergara, Carlos A. García Torres, Salomón Vásquez, Augusto Morales, Roberto Vigil Osores, Hermogenes Arévalo, Ernesto Filardy, Roberto E. Rojas, Ernesto Hoffman. Carlos B. Saavedra, Carlos Gustavo Linares, Felipe Donayre, Carlos Alejandro Alcorta, Isidro Ruiz Burgos, Carlos Vásquez, Jorge Minaya, Manuel del Águila y Humberto Arias.

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