Sunday, September 24, 2006

IMAGEN PARA EL RECUERDO



El autor de la “Historia del deporte loretano” Pacarmón con sus hijos; a su derecha Pablo Fernando editor del blog y Jorge Enrique, en Lima-Perú 1972

Saturday, September 16, 2006

Historia del deporte...continúa

ANECDOTARIO

El José Pardo en vista de no poder realizar partidos con otras instituciones que no fueran la Guarnición Militar o jugadores noveles del Colegio Departamental o las Escuelas cuyos jugadores ellos mismos adiestraban, organizó para competencias internas 4 equipos, con sus socios escolares que se titulaban supernumerarios, muchos de los cuales posteriormente, tuvieron destacada actuación en los equipos de Loreto y Dos de Mayo.
He aquí su conformación decretada por resolución de la Presidencia el 20 de abril de 1912:

Primer equipo:
Roberto Rojas, Juan José Ramírez, A. Garrido, Abdón Murillo, Miguel Zumaeta, Evaristo Cruz, Pedro Villacorta, Rafael del Águila, José Chapiama, Leoncio Burga y Jorge Raygada.

Segundo equipo:
Adolfo Correa, Braulio Meza, Carlos De Freitas, Leoncio Ríos, Tobías Vásquez, Emilio Berger, Avelino Amaral, Manuel Ríos Pezo, Leoncio Vásquez, Jorge Noriega, y Rómulo Espinar.

Tercer equipo:
Julio Gallegos, Hilario Panduro, Enrique Zumaeta, Cirilo Ruiz, Teofilo Cavaillier, Eduardo Noriega, Armindo Noriega, Estanislao García, Fernando Alvarado, Gustavo Kahn, y Ramón Herrera.

Cuarto equipo:
José Vallejos, Geronimo Pereira, Manuel Castañeda, Manuel Reátegui, Nicanor Córdova, Carlos B. Saavedra, Leoncio Gómez, Julio A. Zorrilla, Pedro E. Zegarra, Antonio Enrique Velásquez, y Carlos García Pezo.

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Don Saverio Popolizio, era, como dijimos, un entusiasta aficionado al deporte y había actuado en el Sport Club, cuando aún este tenía vida. Para estimular a los jóvenes deportistas obsequió aquella famosa águila americana de que hablamos, (que en aquel tiempo “volaban bobas” en nuestra tierra) para que fuera otorgada al mejor jugador de fútbol.
Se organizaron con este propósito algunos equipos con diferentes nombres, todos ellos formados por jovencitos escolares en su mayor parte y las competencias se realizaron en Morona Cocha.
El 28 de agosto cuando se estaba jugando la segunda fecha de clasificación, entre los equipos “Jorge Chávez” y “Argentina”, uno de los jugadores, no se sabe si por la violencia del puntapié o por la veteranía de la pelota, la rompió, teniendo que suspenderse el partido porque no había cómo componerla ni menos reemplazarla.
Algunos “expertos” de la época opinaron porque se diera el premio al que rompió la pelota de un solo puntapié.

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Con motivo de la organización de una fiesta deportiva, para recaudar fondos destinados a la compra de instrumental para la banda de músicos de la Guarnición Militar, y ante las continuas postergaciones, por lluvia y otros pretextos, el diario “El Oriente”, (que hacía la campaña de propaganda) en un artículo ridiculizó a los organizadores diciendo que en esa forma no habrían de conseguir dinero “ni para la compra de un clarinete”

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He aquí la relación de socios ingresados al A.C. José Pardo en el año 1913:

Fernando Alvarado, Cirilo Ruiz, Pedro Villacorta, José Chapiama, Manuel Amasifuen, Víctor Mendoza, Juan José Ramírez, Alejandro Pinto Castillo, Sebastián Castro López, Juan B. Eyzaguirre, Mariano Enríquez, Benigno Fuller, Telmo Reátegui, Rómulo Espinar, Eduardo Noriega Rengifo, Fernando Dávila, Estanislao García, Ramón Herrera, Gustavo Kahn, Melchor Celis, Demetrio Rengifo, Víctor Revilla, Pedro Enrique Zegarra, Ángelo Ratteri, Manuel Ríos Pezo, Julio Murrieta, Moisés López, Francisco Moreno, José A. Ríos, Francisco Murrieta, Adolfo Correa, Santiago Díaz Cárdenas, Enrique Villacorta, Alberto Abenzur, Carlos Documet, Juan Rojas V., José Oyarce Sáenz, Jorge Raygada, Teofilo Cavaillier, Manuel Castañeda, Leoncio Vásquez, José Rosas Cárdenas, Luis Ayarza, Pedro Ruiz Rengifo, José Gómez, Octavio Alván, Antonio Enrique Velásquez, Salvador Daulat, Joaquín Montero Rojas, Mauricio Levy, Hilario Panduro, Juan Luis Pinedo.

Friday, September 08, 2006

Historia del deporte...continúa

Una de las últimas e importantes actividades del tiro en 1912, fue la organización de un concurso sobre blanco inglés a 400 metros, en tres posiciones, cinco balas en cada posición y dos de ensayo. Se inscribieron 74 tiradores, pero sólo dispararon 65. El concurso debió realizarse el 27 de octubre, pero, por diversas razones se fue aplazando hasta el 1 de diciembre en que se realizó.
He aquí el resultado del concurso y los premios que se adjudicaron:

Benito Lores; 14 balas, 113 puntos, emblema de oro
Felipe Donayre; 14 balas, 96 puntos, medalla de oro
Eduardo Bouillon; 11 balas, 77 puntos, anteojos de campaña
Carlos B. Saavedra; 14 balas, 76 puntos, estuche de navaja
Teniente Isauro Calderón; 14 balas, 75 puntos, carabina Winchester 22
Alejandro Alayza; 12 balas, 72 puntos, lapicero y pluma de oro
Mariano Riera; 12 balas, 66 puntos, reloj con escudo peruano
Alcibíades Alván; 12 balas, 64 puntos, reloj de níquel.

Este concurso, hasta entonces, fue el primero en su género en toda la República, por sus características, pues, no se tenía noticia de uno igual en todo el país.
Otra de las actividades deportivas en que se empezó a incursionar en este año, fue el deporte acuático. El 11 de febrero de 1912, en el Salón Unión de don Agustín Blanch, se fundó el Club de Regatas. Fueron 16 los concurrentes y el directorio se constituyó así:

Presidente: Dr. Alejandro Zevallos Velásquez
Tesorero: Marco T. Morey
Secretario: Doroteo Arévalo Bernales.

También el 4 de mayo se intentó fundar con el nombre de Centro Sportivo, un club exclusivamente de box. El de la iniciativa fue Máximo Aguirre, hombre muy aficionado al deporte de los puños, y el local en que se reunían los aficionados estaba ubicado en la quinta cuadra de la calle Putumayo.
La primera exhibición pública de box se hizo en el teatro Alhambra el 22 de junio de 1912, con relativo éxito. No se sabe si la concurrencia fue por ver la exhibición de box en la que intervinieron dos aficionados o por ver la zarzuela que se subió a escena para completar el programa, titulada “El grumete Guillermo Davis”

La nota saltante de la época fue la organización de los equipos escolares, y sus competencias, que bueno es decir estaban auspiciados por los dirigentes del José Pardo.
He aquí una relación de los equipos escolares en los que ya actuaban los futuros crack del fútbol iquiteño, cuyos nombres resaltaremos:

Escuela Fiscal N° 1603: Julián Pérez, JULIO CESAR RUIZ, LUIS HOLGUIN, ANGEL DELGADO, Leoncio Rodríguez, VICTOR REVILLA, Alfredo Paz, A. Vásquez, Emilio Díaz, Hernán Vásquez, Domingo Bardalez, ARTURO RUIZ.

Colegio Departamental: Arturo Urrunaga, RAMON HERRERA, José G. Cárdenas, Antonio Dávila, GUSTAVO KAHN, Augusto Teixeira, JOAQUIN MONTERO, JOSE DEMETRIO RAYGADA, Pedro Ruiz, Mauricio Levy, José del Carmen Vásquez.

Centro Escolar N° 161: Teófilo Cavaillier, Alcibíades Alván, Delfín del Águila, EDUARDO NORIEGA, Federico Vizcarra, Fernando Alvarado, Juan Rojas, Roberto Vásquez, PEDRO VILLACORTA, JORGE NORIEGA, Manuel Castañeda, MIGUEL VILLACORTA, Juan A. Ochoa, Tomás Gonzáles, Rómulo Espinar, Armindo Noriega.

Y tampoco faltaban aficionados que estimulaban a estos noveles futbolistas, organizando partidos y eventos especiales. Tal lo hizo Saverio Popolizio, un gran aficionado al deporte, oriundo de península itálica y que, como dijimos, perteneció al Sport Club.
Obsequió una moneda de oro americana, que acá denominábamos “vaca marta”, para el mejor jugador de fútbol escolar. En realidad una aguila americana.
Se organizaron con este motivo varios clubes y equipos de diferentes nombres, todos ellos formados por jovencitos escolares. Así nacieron el “12 de julio”, el “Argentino”, el “Jorge Chávez”, el “Benavides” y otros más.
Los partidos se realizaron en Morona Cocha, adonde se trasladaba la concurrencia en ferrocarril, que durante la semana conducía leñas y carga, y el domingo acoplaba elegantes vagones de pasajeros y los conducía al tradicional lago.
La clasificación lógicamente era difícil y al final se cambió la adjudicación del premio para el equipo vencedor. La última confrontación se realizó el 7 de enero de 1912 entre el club “Argentino” y el “Benavides”. Los otros equipos habían sido eliminados en partidos disputados ardorosamente. El premio fue entregado al presidente del Benavides, declarado vencedor por 3 a 0, por el señor Guillermo Cockburn.

Todo el año de 1911, fue para el José Pardo casi de estancamiento. Para atraer nuevos socios, se suspendió el cobro de cuotas de ingreso y se inició una intensa propaganda de reorganización interna.
Así mismo y en la esperanza de que el club recobrara su marcha normal se trasladó la sede social de la casa del presidente Meza, a una casa de la calle Nauta, y que entonces tenía el número 142, pero, la incomodidad del lugar les obligó a buscar un nuevo local, más cercano a la Plaza 28 de julio, al campo de Sacha Chorro, y Morona Cocha, que eran los centros obligados de las actividades deportivas de la época.
Y así fue que se trasladaron a la calle Aguirre N° 158, de propiedad del señor Isaac Miguel, pero, antes de finalizar el año se vieron nuevamente obligados a trasladarse porque les era imposible pagar los arriendos, y don Isaac, como buen judío no andaba en muchas contemplaciones, ni quería entender razones de quienes él llamaba “muchachos holgazanes que sólo piensan en juegos y pasatiempos”, y amenazaba con apropiarse de los muebles y materiales del club.
En la imposibilidad de tomar un local apropiado y ante la urgencia del traslado, tomaron una casita de cerco de cañas y techo de palma en la calle Moore y clandestinamente, como ya era su costumbre en situaciones análogas, se mudaron en una noche, cargando con todas sus pertenencias.
Así empezó el año 1912, igual que en el Loreto, que tampoco daba muchas señales de vida.
Para hacer más justificado este abandono, los tripulantes de los vapores ingleses ya muy raramente mostraban entusiasmo por los partidos de fútbol, pues todos les resultaban derrotas. De allí que sólo se jugaron dos partidos; el 18 de agosto con un equipo del vapor “Napo” al que se le ganó por 2 a 0; y el 2 de noviembre con uno del vapor “Manco” al que también se le gano por 2 a 1, ambos en Morona Cocha.
La consecuencia fue que sin el estímulo y la actividad, entraran en un periodo de marasmo, que desesperaba a los más jóvenes, que estaba en la categoría de supernumerarios y ansiosos de formar en sus equipos clasificados. Así discurrió el año 1912
Como consecuencia secundaria, entre estos elementos jóvenes, empezó a germinar la idea de formar otro club deportivo. El resultado fue los prolegómenos de la fundación del Club Sport Dos de Mayo, entre cuyos gestores estaba Pedro Pablo Lozano, Carlos Documet, Pedro Villacorta Vásquez, Julián Sías Malafaya, Rubén Ramírez y Manuel Bardalez.
Este fue el campanazo de alerta que despertó a los directivos del José Pardo. Al notar que sus socios supernumerarios se desbandaban, ellos se reagruparon para prestar mayor atención al club y particularmente a sus actividades futbolísticas.
Pero, ya la chispa estaba prendida entre los mencionados muchachos, todos ellos procedentes de las escuelas, donde merced a las enseñanzas que dieron los instructores del José Pardo, habían cobrado pasión por los deportes, particularmente por el fútbol y al igual que los que fundaron el Pardo y el Loreto, sentían el impulso propio de los hombres libres, para gobernarse solos y trazar su propio destino.
Y el 1 de enero de 1913, en la casa de Julián Sías, situada en el borde occidental de la Plaza 28 de julio, que era el campo de juegos del Pardo entonces, ese grupo de muchachos, en memorable actuación puso los cimientos de la institución que pronto habría de empezar una vertiginosa carrera hacia la cumbre de la popularidad, en la lucha disputada palmo a palmo con las otras dos de su época, que ha dejado para la historia del deporte loretano una estela de recuerdos y jornadas gloriosas que será difícil igualar.
Los fundadores del Club Sport Dos de Mayo fueron: Pedro Pablo Lozano, Carlos Documet, Julián Sías, Pedro Villacorta, Eliseo Borbor, Rubén Ramírez, Manuel Bardalez, Santiago Díaz, y Julián Guerrero, y la junta directiva elegida se conformó del siguiente modo:

Presidente: Pedro Pablo Lozano
Secretario: Carlos Documet
Tesorero: Santiago Díaz Cárdenas
Capitán de juegos: Manuel Bardalez.

El Dos de Mayo empezó actuando como club de segunda categoría, alternando con los clubes “La Mar”, “Doce de Julio”, “Educación Física”, y los equipos de los colegios, Departamental, Centro Escolar N° 161, y Escuela Fiscal N° 1603, que eran verdaderos semilleros de deportistas.
Su uniforme era camisa blanca y pantalón azul de dril fluminense, con franja blanca en las costuras.
En el curso del año 1913, se incorporaron al Dos de Mayo más socios, atraídos unos por la oportunidad de más actividad y otros por la simpatía hacia la novel institución. Entre ellos Gonzalo Colmenares, Antonio Acurcio, Miguel Villacorta Alalá, Bruno Ríos, Adolfo Teixeira, quien se destacó por sus condiciones deportivas y dotes organizadoras, logrando conquistar en sus confrontaciones seguidos triunfos que los alentó a buscar el plano en que actuaba José Pardo y Loreto.
Mientras tanto Loreto, seguía estancado en su organización, y José Pardo tratando de mantener su ritmo, sólo tuvo en los primeros meses de 1913, dos partidos de fútbol; uno con un equipo del vapor “Manco” al que ganó por 3 a 1, y otro con uno del vapor “Atahualpa”, al que también ganó por 4 a 2; en mayo y junio respectivamente y ambos en Morona Cocha.

Thursday, September 07, 2006

A LA MEMORIA DE MANUEL ESTEVEZ VIDAL

Leído en el programa “La hora deportiva” de radio Loreto-IQUITOS/PERÚ- s/f



Hubo una época en Iquitos en que hablar de deporte era hablar de Manuel Estévez Vidal, porque su nombre estaba unido a todas las manifestaciones del músculo y a cuanto se refería a la cultura física.
Pero, la inexorable lucha por la vida lo alejó de las pistas y las canchas, y en sus horas de nostalgia al evocar recuerdos y añorar hazañas lamentaba el decaimiento de las demostraciones atléticas , protestaba airadamente por los rumbos equivocados que tomaba su viejo Athletic Club José Pardo y pregonaba que la pérdida de aquella tarjeta de oro, su más preciada conquista, fruto del esfuerzo de cuantos concurrieron al triunfo, era el baldón de la historia del club y la afrenta de aquellos que no se preocuparon por su desaparición.
Hoy, volvió a hacer noticia. Triste noticia que acongoja a sus amigos y compañeros de lucha, porque es la noticia de su viaje sin retorno. Partida ineludible a la que van sumando todos aquellos que en lejana época, hacían como él, gala de sus esfuerzos y derroche de sus energías.
Si algún deportista pudo ufanarse de haber dado cuanto estuvo en su capacidad en la defensa de sus colores y por el prestigio de su club, Estévez Vidal es ese.
No hubo prueba en la que no compitiera con éxito pero, su mayor satisfacción, recordando las jornadas deportivas en que intervino, fue haber sido durante 8 años campeón de lanzamiento de la bala… ¡y qué bala! , una enorme esfera de hierro fundido de más de 10 kilos de peso que a la carrera lanzaba a 11 metros…y donde ponía su marca no llegaba otra. Era el prototipo del músculo y la esencia de la fuerza.
Cierta vez llegó un sirio, campeón de lucha libre, Salim Salles, que lanzó un público reto a la juventud deportiva de Iquitos. Nadie se atrevió a aceptarlo. Pero, en el José Pardo, los amigos de Estévez Vidal le dijeron: ¡tú tienes que vencerlo! , y Estévez Vidal aceptó el reto.
En el primer encuentro el sirio sintió los férreos brazos de Estévez Vidal que amenazaban desnucarlo, y gracias a su técnica logró un empate. Para el segundo encuentro el malicioso sirio se untó el cuerpo con grasa y Estévez Vidal no pudo hacer presa en él. Comprendió Vidal la treta y para aceptar el tercer desafío puso la condición de que el encuentro se realizara en la arena del gimnasio del club y “bien bañaditos”. El sirio no aceptó.
Vidal siempre tuvo recursos deportivos escondidos, que sólo sacaba a relucir justo cuando hacían falta. Para el campeonato por la Copa Esponda se incluyó entre las pruebas el tenis. Nadie jugaba tenis entre los del José Pardo, pero Vidal dijo que él podía hacerlo y conquistó valiosos puntos con sus victorias.
Estévez Vidal tiene en el José Pardo un copioso historial deportivo. Muchos son los trofeos que tienen el sello de su esfuerzo. Ellos son los mudos testigos de cómo en esa época de oro, corazones y alientos como el de Vidal eran abundantes.
Hoy su nombre suena a fábula, a mito, a leyenda, como el de todos aquellos que hicieron historia y legaron glorias inigualadas, pero, todo tiene un fondo de verdad, porque Vidal y todos ellos, fueron para el José Pardo, como el río para el cauce, torrente impetuoso que se encierra en él y avanza buscando una meta que al fin alcanza…llega y desaparece dejando sólo el recuerdo y el ejemplo para un nuevo torrente de generaciones, las que los mencionan sin conocerlos, los respetan sin intentarlo y los admiran por propio impulso.
Estevez Vidal hace hoy la última visita a su club. Ya no lleva ni triunfos ni conquistas; ni reproches ni acusaciones. Lleva la paz del último reposo y su último deseo acaso fue estar cerca de esos preciados trofeos, que son su aliento y sudor, estar dentro de esos muros que escucharon los hurras de victoria que lanzaron las gargantas festejando los triunfos, estar dentro de ese recinto que vio discurrir la inquietud deportiva juvenil de tres generaciones y en silenciosos homenaje le cobija como eterna madre amorosa al hijo que le dio glorias y prestancia y llevó su nombre lejos del ande inmenso.
Allí está Vidal en su última visita, al pie del emblema verde que fue su escudo triunfal. El altivo gallardete que tantas veces llevó en alto está a media asta, como bajándose para darle con sus pliegues el ósculo postrero, el adiós de despedida.