Wednesday, September 07, 2005

Historia del deporte...continúa

El directorio que se juramentó el 22 de marzo de 1908, para iniciar un nuevo periodo institucional fue elegido el 13 de marzo. La transmisión del mando, ceremonia a la que concurrieron muchos en calidad de espectadores, aparte de los 29 socios, se desarrolló en medio del mayor entusiasmo. Hicieron uso de la palabra, el presidente Meza, dando cuenta en su memoria de la marcha de la institución y los proyectos para el futuro, y pronunciando entusiasmados discursos Julio A. Daniell, Hibraín A. Vásquez y Doroteo Arévalo.
La inusitada concurrencia y el entusiasmo reinante en la ceremonia, fueron una muestra de cómo iba cobrando realce e importancia en el ambiente la novel institución. Era ya el sexto periodo institucional en el curso de menos de dos años, pero, todos ellos dentro de la más absoluta normalidad, siendo siempre los directorios, libremente elegidos. Todo hace suponer, que su falta de experiencia, hacía que no se dieran cuenta de que en los mandatos directivos deberían tener por lo menos un año de duración.
Como siempre el problema económico era el más saltante. No obstante la continua amenaza de la comisión fiscal, siempre había morosos. Por eso, uno de los primeros proyectos aprobados fue el que establecía la separación inmediata del socio que adeudara tres meses, haciendo pública esta separación en los diarios locales.
Esta disposición estaba destinada, como otras de su género, a no ser aplicada con todo el rigor de la letra, porque había casos, en que por tratarse de escolares, resultaba excesivamente dura. Tenía en consecuencia, la comisión fiscal, que proceder con bastante tino para sancionar aquellos casos excepcionalmente comprobados de mala voluntad.
No fue pues, una solución el tal temperamento. Y con las arcas vacías tenían que afrontar los directivos la adquisición de material deportivo, útiles de escritorio y últimamente el pago de alquileres del local.
La tolerancia del señor Urrunaga (padre), sólo explicable porque su hijo pertenecía al directorio como tesorero, no podía ser explotada por mucho tiempo en beneficio del club. Comprendiéndolo así el presidente hacía los mayores esfuerzos para cumplir con el pago sin lograrlo, llegando, en oportunidad de la organización de un baile para festejar a las directivas cesante y electa, a hacer uso de los fondos colectados para ese efecto, ascendente a la suma de S/. 46.00, para cubrir en parte esa deuda, lo que provocó la protesta general de un sector minoritario, que pidió la aprobación de dicho procedimiento. Se aprobó, pero luego de una violenta discusión y desagradables incidentes.
Para remediar la situación, el presidente ofreció nuevamente su casa para local del club, lo que se aprobó después de otra acalorada discusión, señalándose el día 27 de abril para la mudanza, la que debía ser sólo provisional, encargándose todos los socios de la búsqueda de un local acorde con las posibilidades económicas del naciente club.
En días sucesivos se concluyó la discusión del estatuto aprobándose su impresión en folletos; se aprobó, encargar la copia final que serviría de original, a los socios Juan B. Rojas Torres e Hibraín A. Vásquez.
En este periodo se adoptó el sistema de solicitud de ingreso. Antes, el propuesto era simplemente presentado por dos socios en una sesión para el juramento de estilo, procedimiento en realidad más significativo. La innovación fue propuesta por Doroteo Arévalo. Otra interesante proposición presentada por él mismo y aprobada, fue que el socio propuesto no debería pertenecer a otra institución de la misma índole. Con el tiempo esta disposición perdió importancia y cayó en desuso.
El antiguo uniforme de deportes fue modificado, adoptándose el proyecto de Rogerio Carrera, que consistía en camiseta mitad blanca y mitad verde, pantalón corto negro con vivo verde en las costuras, gorra también mitad blanca y mitad verde, y medias marrón oscuro. En el bolsillo de la camiseta un monograma con las iniciales AC.
Se hizo el pedido de este uniforme a Europa por intermedio de la Iquitos Trading Co. Ltda. de la que era gerente el señor Arturo Cases, hombre encariñado con el deporte local haciéndosele entrega de la mitad aproximada del valor del pedido; pero como en perspectiva había un torneo con el Sport Club, se acordó también que una comisión compuesta por Laredo, Arévalo, Carrera y Vicente Cunti, se encargara de la confección de un uniforme con las mismas características.
Otra comisión, compuesta por el mismo Arévalo, Laredo e Hibraín A. Vásquez, se encargó de llegar a un acuerdo con el Dr. Rómulo Paredes para subir a escena una zarzuela, de la que era autor, titulada “La última escuela”, en una velada de beneficio para el club, la que se llevó a efecto con rotundo éxito el 21 de noviembre de 1908 en el salón Napoleón. Además se subió a escena “La geisha” y en esta actuaron gentilmente los artistas de la Compañía Amurrio, entre ellos la señorita Amelia Poli, de gratos recuerdos, el barítono Aleardo Ferrando y la misma esposa del director de la compañía señora Amurrio. Los fondos se destinaron al incremento del gimnasio.
Las actividades deportivas fueron aumentando en importancia y se empezaron a saborear los primeros triunfos. El 24 de mayo de 1908 se realizó un festival deportivo organizado por el Athletic en el Bembón.
Las competencias atléticas fueron de carácter interno y se otorgaron premios a los vencedores. Fueron una especie de calificación a los jugadores que debían intervenir en las competencias que se estaban programando para las fiestas patrias. Como número final y ante nutrida concurrencia se jugó un partido de fútbol con el Sport Club invitado especialmente, en el que por primera vez el Athletic no resultó vencido quedando empatados a dos goles por bando.
A comienzos del mes de junio se fundó el primer club de tenis. Su gestor fue don Pablo Morey, quien como anotamos lo fue también del desaparecido Alianza y del Sport Club.
He aquí su primera junta directiva:
Presidente Pablo Morey del Águila
Vicepresidente Abel Toledo Ocampo
Secretario Adolfo Dreyfus
Tesorero Carlos Hernández
Capitán de juegos Gastón Gatty
Vocales Ignacio Billman
Luis Medina Pinón
José R. Munárriz.

El 17 de julio al llegar en el vapor “Huayna” en varios bultos y con un peso de 35 toneladas, el monumento a los loretanos caídos en la guerra del Pacífico, los socios del Athletic y del Sport Club enviaron al gobierno un mensaje de agradecimiento, en nombre de todos los deportistas loretanos. El recientemente fundado Club de Tenis también se aunó a esta expresión de gratitud.
Con motivo de la celebración de las fiestas patrias hubo gran actividad deportiva. El Sport Club por un lado organizó un concurso de tiro en los días 28, 29 y 30 para tres categorías; el 28 entre equipos del Sport Club y Athletic, el 29 entre alumnos de las escuelas y el 30 entre militares y civiles.
El concurso para las dos primeras categorías fue con fusil de guerra a 200metros, los resultados entre el Sport Club y Athletic fueron:
1° Carlos Sordestron del Athletic 5 balas 22 puntos
2° Antonio Zanetti del Sport Club 4 balas 13 puntos
3° Julio Daniell del Athletic 3 balas 8 puntos

En el concurso para escolares intervinieron 40 concursantes, los resultados:
1° Pedro Ruiz 5 balas 10 puntos
2° Rubén Ramírez 3 balas 9 puntos
3° Manuel Vacalla 2 balas 2 puntos

El concurso entre militares y civiles fue a una distancia de 400 metros, el resultado:
1° Carlos Sordestron 5 balas 10 puntos capitán EP
2° Carlos Hallenhoff 5 balas 10 puntos teniente EP
3° Octavio Buillón 5 balas 9 puntos civil

El 30 de julio por la tarde, a iniciativa del Athletic y organizado por este se realizó otro campeonato de atletismo que culminó con un partido de fútbol. En atletismo obtuvo los primeros puestos en salto alto con garrocha y 100 metros planos, Doroteo Arévalo, venciendo a Sebastián Castro López del Sport Club con un salto de dos metros setenta. El tiempo de los 100 metro no se controló seguramente porque no habría en ese tiempo cronómetros. El partido de fútbol resultó la primera victoria del Athletic en su historia, que logró imponerse al Sport Club en un reñido partido por 3 goles a 1, con gran desesperación y disgusto de sus jugadores, que hasta entonces habían sido invencibles.
Este triunfo, del que algunos no querían convencerse y otros no se cansaban de festejar, dio motivo para un nuevo desafío (como se llamaba entonces a las invitaciones a un torneo), a título de revancha y esta vez de parte del Sport Club.
Algo que caldeó aun más los ánimos de los deportistas de ambos clubes, fue que “Loreto Comercial” diario de esa época, en su número 506 hacía elogiosos comentarios de la victoria del Athletic y los progresos que demostraba en el deporte y en su organización.
Para darle mayor interés a la nueva competencia, se convino la disputa de una copa de plata que debía ser ofrecida por el vencido y según el mismo convenio, previamente discutido por los delegados de ambos clubes, debería disputarse anualmente y en la misma fecha en los años siguientes.
Los delegados nombrados por el Athletic fueron Doroteo Arévalo, Alejandro Vargas, David Abecasis, que eran capitán, segundo capitán e instructor de tiro respectivamente, y Santiago Flores Pinedo. Una de las condiciones impuestas por el Athletic fue que se disputaran en el torneo pruebas atléticas, nudo de guerra y lucha romana, además del fútbol.
Las pruebas se realizaron el 30 de agosto en el Bembón y el resultado fue una ajustada victoria del Sport Club, tanto en las pruebas atléticas como en el nudo de guerra y el fútbol, pues en este partido se perdió por 1 a 0, en un reciamente disputado encuentro del que, los que no salieron convencidos fueron esta vez los del Athletic.
Para este torneo fueron designados jueces de campo los doctores Rómulo Paredes y Francisco Lanatta, y la copa fue entregada el 27 de noviembre, al mismo tiempo que una medalla al guardameta Rogerio Carrera del Athletic, por su brillante desempeño en el partido.

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