Sunday, August 21, 2005

Historia del deporte...continúa

HISTORIA DEL DEPORTE…..continúa.

Sabedores los del Sport Club de la fundación de la nueva institución deportiva, invitaron a sus socios, en forma simplemente verbal, a un concurso de tiro al blanco, lo que consideraron incorrecto los del Athletic y resolvieron no aceptarla, haciéndoles conocer, en forma también verbal a los del Sport Club, el motivo de dicha resolución.
Era un gesto que indicaba que lo noveles dirigentes estaba decididos a marchar en forma ordenada y dentro de las normas establecidas para las relaciones institucionales.
Para regularizar el movimiento de socios se abrió un libro de matrícula, que hasta hoy existe en los archivos, en el que se anotaba nombres y apellidos, nacionalidad, fecha de ingreso, edad, domicilio, ocupación, deportes que conocía y practicaba cada inscrito, y una columna especial para anotar las causas por el que el socio dejaba de serlo y la fecha en que esto sucedía.
Empezaron a practicar los deportes conocidos: tiro al blanco, cricket (muy difundido en esa época), y fútbol, los domingos y días feriados desde las dos de la tarde, iniciándose de esta forma las competencias.
El primer emblema del club fue una figura que representaba dos fusiles cruzados en el guardamano, atados por una cinta con los colores nacionales, en el ángulo inferior una pelota de fútbol y en el superior una de cricket.
Apenas transcurridos tres meses las dificultades económicas empezaban a hacerse sentir, pues malamente tenían para la compra de material deportivo y útiles de escritorio. Y era natural que esto sucediera, porque la mayoría de los socios eran escolares y no cumplían con el pago de sus cuotas con las que había que mantener la institución, cuyos gastos por pequeños que fueran no era posible eludir.
Esta situación los impulsó a proponer la designación de socios honorarios en busca de ayuda económica.
Después de una acalorada discusión en una de las sesiones, en la que el presidente se vio en la necesidad de suspenderla varias veces para calmar los ánimos, la mayoría aprobó que los socios honorarios sólo podrían ser los del Sport Club.
Este acuerdo, al parecer absurdo, pues se trataba de los rivales del Athletic, tiene su explicación en el hecho de que muchos de los socios de ambos clubes estaba ligado por vínculos de amistad, y aunque en la lides deportivas fueran antagonistas, había tal comunión de ideales y fraternidad deportiva, que en muchas ocasiones como veremos más adelante, llegaron a unir sus fuerzas para confrontaciones deportivas con equipos ingleses.
Por otra parte, los del Sport Club tenían posición económica desahogada, condición que requería quien fuera propuesto como socio honorario.
Los primeros candidatos fueron Raúl Guichard, Rómulo Rojas y Luis A. Velásquez, quienes aceptaron solicitando ser admitidos como socios activos, y César M. Hernández, quien agradeció la distinción y ofreció todo su apoyo y colaboración.
No llegó a efectuarse ninguna competencia deportiva con el Sport Club; y aunque ya estaba constituido el equipo de fútbol, tenía dos buenos atletas en Doroteo Arévalo y Miguel Bringas, buenos tiradores como Juan B. Rojas Torres, Leonidas Avendaño y Nicolás Zanetti; todo el empeño se encaminó a ejercitarse y superarse en las diferentes pruebas.
El uniforme era aún una incógnita por la dificultad de su adquisición y cada uno vestía lo más cómodo y fácil de conseguir.
En estos tres meses se inscribieron, también como socios activos Miguel Bringas, que como dijimos era un verdadero cultor del deporte, José Antonio Rengífo, Elías Babilonia, y tres señores que fueron propuestos como socios honorarios, sumando al finalizar el año 34 socios activos. Honorarios eran los señores Luis Felipe Ego Aguirre y César M. Hernández.
El 4 de noviembre en sesión extraordinaria, Meza propuso una nueva elección para iniciar el nuevo año. Propuso así mismo la elección de un presidente honorario, elección que recayó en el señor Luis Felipe Ego Aguirre.
El 1 de diciembre de 1906 se efectuó la primera renovación de cargos, juramentándose la nueva junta directiva que tuvo pocas variantes:
Presidente Meneleo Meza
Vicepresidente Ricardo Montenegro
Secretario Hibraín A. Vásquez
Tesorero Leonidas Avendaño
Capitán de juegos Doroteo Arévalo
Vocales Santiago Moncayo
Arturo Pereira
Arnaldo Suárez
Alfonso Bartra
Hibraín A. Vásquez seguía siendo secretario aunque sólo nominalmente, pues Doroteo Arévalo desempeñaba el cargo, del mismo modo que Montenegro seguía siendo cobrador y citador además de vicepresidente.
Se constituyó la comisión encargada de proyectar el estatuto del club, con Meza, Arévalo, Rojas Torres e Hibraín A. Vásquez.
Uno de los importantes acuerdos tomados a iniciativa de este, fue la creación de una biblioteca. Para su organización se eligió un prosecretario, quien al mismo tiempo debería ser director de la misma. La elección recayó en Daniel Ruiz. Así mismo se acordó que todos los socios, obligatoriamente contribuyeran a la formación de la biblioteca, con un volumen debidamente encuadernado, encargándose a los vocales la misión de recogerlos del domicilio de los donantes.
Las primeras competencias deportivas se efectuaron en este periodo. Se jugaron dos partidos de fútbol con el Sport Club, que fueron otras tantas derrotas aunque no por elevado marcador, 3 a 1 el primero y 2 a 1 el segundo.
El equipo del Sport Club era el siguiente: José Toledano, Alex Besso, Carlos Marchetti, Bernardo Dávila, Alejandro Arias, Víctor Besso, Alfredo Cortez, Francisco Teixeira, Víctor Israel, Sebastián Castro López y Emilio Vizcarra.
En las pruebas atléticas empezó a destacar Doroteo Arévalo, quien en salto con garrocha llegó a pasar muy fácilmente 2.80 metros.
Casi al finalizar este segundo periodo institucional fue aprobado el primer estatuto del club.

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