Monday, August 15, 2005

Historia del deporte loretano

DE LA HISTORIA DEL DEPORTE LORETANO
Por PACARMON

Prólogo- 1965
Por Carlos Arévalo Pezo

La historia de Loreto no puede escribirse aun en plenitud... Y el hecho de pretender aprisionar en pocas glosas todo el acontecer de esta tierra de maravilla es, indudablemente, una tarea de titanes. En este afán estuvieron aquellos que quisieron dictaminar sobre el origen de Iquitos...tremenda tarea, sin duda, la de encontrar la partida de nacimiento de un pueblo que de pronto es una comunidad adulta...
De allí, quienes intentan relatar la historia de esta capital maravillosa, casi realizan un esfuerzo imparangonable... es decir, una tarea en la cual si el testimonio histórico no se halla a la mano... todo cuanto puede decirse tiene sabor a leyenda...
A pesar de esta difícil tarea, sin embargo, he aquí que un hombre se presenta a escribir algunos trozos de historia... algunos pasajes de ese riquísimo venero popular que es el deporte... porque en esta actividad, al margen de todas las preferencias legítimamente humanas, hay algo de indagación en el origen y el porqué de las cosas. En él, en el deporte existe un afán de igualdad social, hay una especie de superioridad del más apto; pero, hay por sobre todas las cosas una jerarquía del espíritu.
Y este es el contenido de este relato que nos presenta PACARMON, el seudónimo de PABLO CARMELO MONTALVAN... un inquieto de las letras... un soñador en el presente y en futuro de su tierra; pero, alguien que ayer sobre el grass de nuestras canchas provincianas y después de ellas tuvo siempre la sensación del hombre afincado en el deporte y al fin y al cabo del dirigente forjado en el destino de nuestras juventudes.
¿Sobre qué versa su historia?... Acaso sobre el origen del fútbol y su continuidad hasta nuestros días?... vano intento, porque en el espejo amplio de nuestras inquietudes, toda una historia no puede acaparar un episodio.
Digamos entonces que es un miraje que apenas llega a lo panorámico, pero, que es historia al fin, en cuanto trae mucho de novedoso de aquellos primeros tiempos de nuestras inquietudes deportivas.
Nuestros lectores verán desfilar con sus nombres propios cada una de estas escenas... sobre todo podrá apreciar cuál es el origen del decano de los clubes locales; el Athletic Club José Pardo, la casaquilla azul que cada domingo desfila frente a nuestras pupilas y aunque son distintos los hombres que la visten hay siempre un espíritu pertinaz que lo define.
¿Pero, por qué no rendir un tributo de fe y admiración al José Pardo?
¿Acaso no fue la primera institución que surgió en nuestro medio unificando a propios y extraños en un haz destinado a una tarea común?.
Veamos pues, en esta institución, no por decana la simple iniciadora de un movimiento juvenil... sino la pionera de una actividad que hoy tiene sabor de gratas recordaciones... de fe y esperanza y que es, además, de comprobación de nuestras mejores inquietudes.
Desfilarán en este relato, tal vez la historia de los hermanos Wong, de Cecilio, el delantero de oro... de Antonio, la cabeza fría y el pundonor hecho camaradería y caballerosidad... y del intrépido Guimo, nacido para el arco... el gato de nuestra primera gloria nacional...
Acaso los hermanos Isuiza, señores del dribling, de Weill, adalid inmarcesible en la defensa... de Mayton, el alero izquierdo que parecía haber hecho pacto con el viento en el gran Fernando Lores... del Alianza Loretana y sus primeros forjadores, que más tarde con la casaquilla alba del CNI representaran el nacimiento del primer clásico del fútbol loretano.
Acaso estarán retratados en sus propias intervenciones los hermanos Núñez, el defensa Carrillo... los arqueros Cisneros... Mattos, “Puchucuy” y la “Niña Mona”... la ágil figura de Sabino, señor del fútbol, monarca de los pases y maestro del pundonor... del gran “shoque” Urresti, extremo izquierdo sin par... o de Javico Mendez el cañonero de la selva...
Desde las clásicas competencias en el estadio Augusto B. Leguía, las de la Plaza 28 de julio y las actuales de este estadio, remedo de otros mejores, han pasado muchas toneladas de agua por el Amazonas... pero, cada espacio es sólo una visión de lo mucho que hemos disfrutado.
PACARMON... PABLO CARMELO MONTALVÁN... inquieto de la letras, realiza aquí un esfuerzo digno de proseguirse... Para este modesto presentador de su obra....solo una pequeña remembranza... justamente en el propio José Pardo...
Este nombre no sólo resistió el tiempo, sino la atrevida, injusta e iconoclasta arremetida de quienes quieren resolver el futuro tarjando los nombres gloriosos del pasado... ¡Vano intento!...
Por eso el Athletic Club José Pardo supervive a las épocas y es ejemplo de acción y disciplina y entre quienes defendieron esa noble causa están Juan Daniel Arévalo... Jorge Noriega Rengifo, Gustavo Pelaez... Manuel Burga Soto... Carlos Documet... Manuel Rosell Santolaya... Pedro Enrique Zegarra...

Pablo Carmelo Montalván lo demuestra...

Iquitos, enero de 1965


Prologo
Por PACARMON

Muchos años hace, en el Athletic Club José Pardo, germinó la idea de escribir la historia del deporte loretano. Era el décimo aniversario de la institución y ya se tenía conciencia de que la historia del deporte loretano era la historia del José Pardo; porque su vida estuvo siempre enlazada con la de los otros clubes, en todas las manifestaciones locales y aún nacionales de todo carácter y ha sido, según expresión del conocido periodista Rafael Ángel Vidurrizága, “la savia de donde se han alimentado las demás instituciones deportivas”.
Doroteo Arévalo Bernales hizo una reseña que fue presentada institucionalmente, pero, como muchos otros esfuerzos, no obstante ser apreciada en su verdadero valor, fue olvidada y desapareció, restándonos un valioso aporte al más amplio conocimiento de nuestras primeras actividades deportivas.
Años después, Francisco Walter Vargas, un dirigente como pocos tuvo el José Pardo, volvió a la idea de que se escribiera la historia del club. Debí dejar la tarea para alguien con mejores disposiciones, pero, no se podía esperar mucho; tenía tantos recuerdos y tantos apuntes, que guardaba como un tesoro, que significaban la labor constructiva de hombres ejemplares que merecen ser conocidos y perdurar en el recuerdo, para reconocimiento y acicate de nuevas generaciones. Y sin otro bagaje que mi voluntad y el deseo de rendirles el homenaje de mi admiración, emprendí la obra.
Es un simple relato cronológico de acontecimientos, que tiene como único mérito estar ceñido a la verdad. Verdad que ha sido buscada afanosamente en empolvados documentos y amarillentos periódicos de esa época envidiable.
Es un sencillo homenaje a los arquitectos de esas tres viejas instituciones: José Pardo, Loreto, Dos de Mayo, cuyo ejemplo siguieron los no menos esforzados creadores del CNI y del Fernando Lores y que con el correr del tiempo han visto plasmado su ejemplo en diez clubes de segunda y más de treinta de tercera división.
A ellos dedico este relato. A los veinte fundadores del José Pardo, los dieciséis del Loreto; a los 9 del Dos de Mayo; a la centena del CNI; a los treinta del Fernando Lores. A todos aquellos que en estas y las demás instituciones siguieron ese ejemplo de labor, honestidad y pundonor y a aquellos que en las nuevas instituciones, en las jóvenes instituciones están forjando el mañana del deporte.
Y a ti, indulgente amigo lector, que me honras con tu atención.

Iquitos, diciembre de 1966.

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